Con más del 99% de las mesas escrutadas, ninguno de los dos candidatos más votados superó el umbral del 50% necesario para consagrarse en primera vuelta. Abelardo de la Espriella, abogado penalista de 47 años y líder del movimiento Defensores de la Patria, se impuso con algo más de 10,3 millones de votos, mientras que el senador Iván Cepeda, del Pacto Histórico —la coalición gobernante del presidente Gustavo Petro— obtuvo alrededor de 9,6 millones. La diferencia entre ambos no llega a 700.000 sufragios. Todo se resuelve el 21 de junio.
La jornada electoral se desarrolló sin incidentes graves bajo el denominado «Plan Democracia», un operativo de seguridad que movilizó a más de 400.000 efectivos de las fuerzas armadas en todo el territorio. Más de 1.500 observadores internacionales de distintas organizaciones acompañaron el proceso. Sin embargo, lo que debería haber sido una transición ordenada hacia el balotaje derivó rápidamente en un cruce de acusaciones que tensó la noche colombiana.
Una victoria que el oficialismo no reconoció
Antes de que se completara el escrutinio, el presidente Petro salió a cuestionar el sistema de conteo rápido difundido por la Registraduría Nacional. Desde sus redes sociales señaló que ese resultado «no tiene fuerza vinculante» y denunció movimientos irregulares en el padrón electoral en los días previos a los comicios. Cepeda, por su parte, habló de un «desfase» en el sistema de conteo e insinuó indicios de «votaciones atípicas» en un número indeterminado de mesas. También lanzó un señalamiento de proyección regional: sugirió que habría habido una «vulgar intervención» de Estados Unidos en el proceso.
El llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante. sus datos no son norma pública. Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista, porque debiendo estar quietos los algoritmos del software de conteo y escrutinios, en la…
— Gustavo Petro (@petrogustavo) June 1, 2026
El clima se caldeó aún más cuando ambos candidatos tomaron el micrófono para dirigirse a sus seguidores. De la Espriella, desde Barranquilla, no midió palabras: acusó a Petro y a Cepeda de querer «robar la democracia» y los llamó, entre otras cosas, «par de delincuentes». Cepeda respondió con dureza similar: calificó a su rival de «estafador de estafadores», lo vinculó con el paramilitarismo y definió su proyecto político como «fascismo mafioso».
¿Quién es De la Espriella?
El resultado de la jornada sorprendió a varios analistas: distintas encuestas previas situaban a Cepeda al frente de la intención de voto. Pero fue el outsider de ultraderecha quien encabezó las urnas. De la Espriella construyó su carrera lejos de los cargos públicos. Fundó su estudio jurídico en 2002 con un capital inicial mínimo; hoy ese emprendimiento acumula activos millonarios.
Se hizo conocido como abogado penalista de figuras de alto perfil y expandió su presencia hacia los negocios, la gastronomía, la moda y hasta la música. Suele mostrarse en redes sociales en jet privado, con un Rolls-Royce o en sus propiedades en Miami y la campiña italiana, donde vivió un tiempo antes de lanzar su candidatura.
LA LIBERTAD AVANZA
Quiero felicitar a @ABDELAESPRIELLA por su triunfo en la primera vuelta de las elecciones de Colombia, y a los colombianos por esta ejemplar jornada electoral.
Este resultado refleja el anhelo de libertad y progreso del pueblo colombiano, y una voluntad…
— Javier Milei (@JMilei) June 1, 2026
Su propuesta de gobierno —bautizada «Patria Milagro»— combina un discurso anticomunista con metas económicas ambiciosas: crecimiento del 7% anual, reducción del Estado en hasta un 25% y digitalización total de la contratación pública vía blockchain para 2030. En seguridad, se referencia en el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele y propone la construcción de diez grandes centros penitenciarios. Rechaza la política de «Paz Total» impulsada por Petro.
El escenario para la segunda vuelta
La polarización que marcó esta primera vuelta no parece destinada a enfriarse antes del 21 de junio. Paloma Valencia, candidata del uribismo y tercera en las urnas con poco más de 1,6 millones de votos, ya anunció su apoyo a De la Espriella. El expresidente Álvaro Uribe hizo lo mismo. Del otro lado, Sergio Fajardo y Claudia López —exalcaldes de Medellín y Bogotá respectivamente, que cosecharon entre ambos el voto del centro— pusieron condiciones: apoyan a Cepeda solo si este hace concesiones programáticas hacia el centro político.
La participación estuvo apenas por encima del 50% del padrón habilitado. Eso deja margen, al menos en teoría, para que ambos candidatos busquen movilizar electores que no fueron a votar este domingo. El problema es que esa reserva es acotada: la participación ya fue ligeramente mayor que en las presidenciales de 2022.
Lo que está en juego es la conducción de un país con uno de los déficits fiscales más altos de la región, una deuda pública elevada, problemas estructurales en salud y educación, y una violencia armada que no cede. Colombia eligió con quiénes debatir el futuro. Ahora tiene tres semanas para decidir quién lo conduce.
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