El Gobierno nacional confirmó una nueva reducción de retenciones para el sector agropecuario e industrial. La medida implicará un costo fiscal de US$32 millones en 2026, según detalló el ministro de Economía, Luis Caputo. El anuncio volvió a abrir el debate sobre las prioridades económicas de la gestión de Javier Milei.
La administración libertaria sostiene desde diciembre del 2023 un fuerte programa de ajuste fiscal. El recorte alcanzó a las jubilaciones, la obra pública, las universidades y las transferencias a las provincias. El argumento oficial siempre fue el mismo: mantener el superávit fiscal como principal objetivo económico.
Sin embargo, el Gobierno ahora decidió avanzar con una rebaja impositiva que implica resignar ingresos del Estado. La medida beneficia principalmente a sectores exportadores vinculados al campo y a algunas ramas industriales. Para distintos sectores de la oposición y economistas críticos, aparece una contradicción evidente en el discurso oficial.
Retenciones más bajas para el agro y la industria
El ministro Luis Caputo confirmó que la baja de retenciones será “fija y programada”. Además, aseguró que no dependerá de la evolución de la recaudación. El funcionario sostuvo que el impacto fiscal ya está contemplado dentro de las cuentas oficiales.
Desde la Casa Rosada afirman que la medida busca mejorar la competitividad exportadora. También sostienen que generará previsibilidad para las empresas.
El oficialismo considera que la baja de impuestos permitirá incentivar inversiones y aumentar la producción.
Cómo será la baja de retenciones
La reducción alcanzará a distintos sectores de la economía. Entre ellos aparecen la industria automotriz, la petroquímica, el caucho y la maquinaria industrial. El esquema prevé una baja gradual de las retenciones, con reducciones escalonadas hasta llegar a 0% en algunas actividades exportadoras.
Desde la Casa Rosada afirman que la medida busca mejorar la competitividad exportadora. También sostienen que generará previsibilidad para las empresas. El oficialismo considera que la baja de impuestos permitirá incentivar inversiones y aumentar la producción.
El detalle de las bajas
- Trigo y cebada: pasará de 7,5% a 5,5%.
- Soja, maíz, girasol y sorgo: entre 0,25% y 0,5% mensual a partir de enero de 2027 y por dos años.
- Soja: 0,25% mensual durante todo 2027 (pasará de 24% a 21%). A partir de 2028 será de 0,5% y pasará de 21% a 15%.
- Maíz y sorgo: serán bajas trimestrales por una «cuestión numérica». A partir de febrero de 2027 pasará a 8,25%, a 8% en mayo, a 7,75% en agosto y a 7,5% en noviembre. A partir de febrero de 2028 pasará a 7%, a 6,5% en mayo, a 6% en agosto y a 5,5% en noviembre.
- Girasol: en 2027 pasará a 4,25% en marzo y 4% en septiembre. A partir de marzo de 2028 pasará a 3,5% y 3% en septiembre.

El ajuste sigue para otros sectores
Mientras tanto, el Gobierno mantiene congeladas varias partidas sensibles del presupuesto nacional. Las provincias siguen reclamando por la caída de fondos y por la paralización de obras públicas. También persisten los reclamos de universidades y hospitales nacionales.
En paralelo, las jubilaciones continúan perdiendo frente a la inflación acumulada de los últimos meses. Los aumentos otorgados por decreto no lograron recomponer el poder adquisitivo de los haberes mínimos. A eso se suma la eliminación de distintos programas sociales y subsidios.
En ese contexto, la decisión de resignar recursos por retenciones genera cuestionamientos políticos y económicos. Distintos analistas sostienen que el ajuste no impacta de la misma manera sobre todos los sectores. El debate vuelve a centrarse en quiénes absorben el mayor costo del programa económico libertario.
El Gobierno apuesta a una recuperación económica
Caputo defendió el esquema anunciado y descartó nuevos recortes para compensar la baja de recaudación. El ministro aseguró que el crecimiento económico permitirá recuperar ingresos fiscales por otras vías. También afirmó que la economía comenzó a mostrar señales de reactivación.
El oficialismo considera que el superávit fiscal seguirá siendo una prioridad. Sin embargo, busca combinar ese objetivo con incentivos para sectores exportadores. La estrategia apunta especialmente al agro y a industrias con perfil exportador.
Aun así, economistas advierten que el impacto fiscal podría crecer en los próximos años. Algunas estimaciones privadas hablan de pérdidas de cientos de millones de dólares en recaudación futura.
Fuente: Noticias Argentinas
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