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El changuito cada vez pesa más: las familias correntinas empiezan a resignar productos básicos

Las familias correntinas continúan resignando productos básicos para sostener el consumo. La desaceleración de precios convive con salarios atrasados y una fuerte caída del poder adquisitivo que se refleja en el changuito.
Foto: Diario El Sumario.

El costo de los alimentos volvió a ubicarse en el centro de la preocupación económica en Corrientes. Según una reciente medición nacional de la consultora Analytica, una familia tipo necesita hoy cerca de $874 mil para llenar el changuito con productos básicos.

En este contexto, la desaceleración de los precios aparece más vinculada a una caída del consumo que a una mejora concreta del poder adquisitivo. En supermercados y almacenes del NEA, cada vez más familias compran menos, recortan productos o directamente dejan ciertos alimentos fuera de la lista mensual.

Menos consumo para poder llegar a fin de mes

Aunque el changuito hoy cueste menos que en los momentos más críticos de la inflación, el problema sigue siendo el mismo: los salarios todavía corren muy por detrás de los precios acumulados durante el último año.

En Corrientes, muchos trabajadores destinan gran parte de sus ingresos solamente a cubrir alimentos básicos. Eso genera un cambio silencioso en los hábitos de compra: se reemplazan primeras marcas por segundas opciones, se reducen cantidades y se prioriza únicamente lo indispensable.

La caída del consumo también empieza a verse en los comercios. Algunos supermercados registran menos volumen de compras y un ticket promedio más chico. En vez de llenar el carrito para todo el mes, muchas familias realizan compras pequeñas y más frecuentes para administrar mejor el dinero disponible.

La mayoría de los países de la región tuvo subas menores al 1% o incluso deflación en febrero.
La caída del consumo empieza a reflejarse en supermercados y comercios barriales Foto: A24

La carne y los lácteos, entre los primeros recortes

Uno de los productos donde más se nota el ajuste es en la carne vacuna. Comerciantes aseguran que muchos clientes dejaron de comprar determinados cortes o pasaron a consumir pollo y carne molida como alternativa más económica.

La misma situación ocurre con los lácteos. Yogures, quesos y postres comenzaron a desaparecer de muchas compras habituales. Incluso alimentos básicos como la leche se adquieren en menor cantidad en algunos hogares.

En frutas y verduras también se observa un consumo más limitado. La elección ya no pasa tanto por preferencias, sino por precio. Muchas familias compran únicamente productos de estación o directamente resignan variedad para sostener otros gastos esenciales.

Carne, lácteos y productos de limpieza aparecen entre los primeros recortes en los hogares correntinos Foto: Archivo

El changuito “baja”, pero el bolsillo no se recupera

La reducción del costo promedio del changuito puede leerse como un dato positivo en términos inflacionarios, pero también refleja un enfriamiento del consumo. Cuando las familias dejan de comprar ciertos productos, el mercado se acomoda a una demanda más baja.

Ese escenario genera una sensación contradictoria: los precios ya no suben al ritmo explosivo de meses atrás, pero la capacidad de compra sigue deteriorada. Para gran parte de la clase media y trabajadora del NEA, llenar el changuito continúa siendo una de las principales preocupaciones del mes.

Mientras tanto, el ajuste cotidiano sigue ocurriendo en silencio. Menos carne, menos lácteos, menos productos de limpieza y compras cada vez más medidas muestran que, aunque algunos indicadores económicos mejoren, el alivio todavía no termina de llegar a las mesas correntinas.

Fuente: Corrientes Hoy y consultora Analytica.

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