En la provincia de Corrientes, el mercado laboral muestra señales claras de deterioro estructural: el cuentapropismo creció 4,1% interanual, mientras que el empleo asalariado se retrajo un 4,4%, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. Este contraste evidencia un cambio profundo en la forma en que se inserta la población en el mundo del trabajo.
Este comportamiento no es aislado, sino que responde a una tendencia más amplia en Argentina, donde el empleo independiente gana terreno frente al trabajo formal. En este marco, Corrientes se posiciona como uno de los aglomerados más afectados del NEA, con una marcada pérdida de empleo registrado.

Radiografía del mercado laboral correntino
Actualmente, la estructura del empleo en la capital correntina refleja el peso aún predominante del trabajo formal, aunque con señales de desgaste: el 66,7% son asalariados, el 28,2% cuentapropistas y el 5,1% corresponde a patrones o trabajadores familiares sin remuneración. Esta composición revela un equilibrio cada vez más frágil.
El cuentapropismo hace referencia a las personas que trabajan de manera independiente, sin relación de dependencia con un empleador, generando sus propios ingresos —muchas veces en condiciones informales o inestables—. El crecimiento del trabajo independiente no necesariamente implica mayor dinamismo económico, sino que suele responder a la falta de oportunidades en el empleo formal.
Por eso, el avance del cuentapropismo se vincula con una mayor informalidad y una menor estabilidad laboral, lo que impacta directamente en la calidad del empleo.
En términos absolutos, los datos refuerzan esta tendencia: se registraron 6.437 nuevos cuentapropistas, mientras que se perdieron 2.401 empleos asalariados formales y 5.879 informales, además de una caída de 935 trabajadores familiares sin remuneración. En conjunto, esto deriva en una pérdida neta de 1.512 puestos de trabajo en el último año.

El NEA, entre las regiones más golpeadas
El escenario de Corrientes se inscribe en una dinámica regional adversa. En otras ciudades del NEA, el empleo asalariado también mostró retrocesos, como en Gran Resistencia (-4,9%) y Posadas (-0,7%), lo que confirma una tendencia regresiva del trabajo formal.
Al mismo tiempo, el cuentapropismo avanzó en esas mismas ciudades, con subas del 4,3% en Resistencia y 0,6% en Posadas, consolidando un patrón donde crecen las ocupaciones precarias frente a la caída del empleo estable.
Un cambio estructural con impacto social
El aumento del cuentapropismo suele estar más ligado a estrategias de supervivencia económica que a un verdadero impulso emprendedor. Esto implica que muchas personas recurren al autoempleo ante la imposibilidad de acceder a un trabajo registrado.
Las consecuencias de este proceso son múltiples: pérdida de calidad laboral, mayor informalidad, ingresos inestables y menor acceso a derechos laborales. En paralelo, la caída del empleo asalariado evidencia un mercado laboral debilitado, con dificultades para generar nuevas oportunidades.
El panorama actual en Corrientes y el NEA plantea interrogantes sobre el futuro del empleo formal. La persistente caída del trabajo asalariado obliga a repensar estrategias para reactivar la generación de puestos registrados.
Mientras tanto, el crecimiento del cuentapropismo confirma una tendencia donde cada vez más trabajadores dependen de ingresos informales, en un contexto de inestabilidad económica y fragilidad social.
Fuente: Corrientes Hoy
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