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«Fin»: ni el blindaje de Milei pudo salvar a Adorni

Después de meses de escándalos, denuncias judiciales y explicaciones que nunca lograron despejar las dudas sobre su patrimonio, Manuel Adorni abandonó el Gobierno sostenido hasta último momento por Javier Milei. En su carta de renuncia evitó la autocrítica, negó todas las acusaciones y eligió presentarse como víctima de una persecución política.

Finalmente, este sábado el exjefe de Gabinete y vocero presidencial, Manuel Adorni, presentó su renuncia. Su salida terminó confirmando lo que hasta hace pocas semanas parecía impensado dentro de La Libertad Avanza: ni siquiera el funcionario más protegido por Javier Milei pudo sobrevivir al desgaste político generado por las denuncias, las contradicciones públicas y el creciente costo que su permanencia representaba para el Gobierno.

Durante meses, el Presidente defendió a su principal colaborador con la misma intensidad con la que cuestionó a quienes investigaban su patrimonio. Sin embargo, ese respaldo fue perdiendo fuerza a medida que se acumulaban los escándalos y crecían las presiones, incluso dentro del propio oficialismo.

La renuncia llegó este sábado mediante una extensa carta pública en la que Adorni eligió presentarse como la principal víctima de una campaña política y mediática. «Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas», sostuvo, al tiempo que agradeció a Milei por haberlo acompañado durante un proceso que calificó como «injusto, doloroso y desgastante».

Lejos de ofrecer explicaciones nuevas, el exfuncionario agrupó bajo la categoría de «mentiras» todas las polémicas que marcaron sus últimos meses en el poder: desde el viaje de su esposa Bettina Angeletti en la comitiva presidencial rumbo a Nueva York hasta las denuncias sobre la compra de propiedades, los vuelos privados, las reformas en su vivienda, sus vacaciones y el origen de parte de su patrimonio.

Adorni deberá presentar su informe de gestión en el Senado el próximo 2 de julio.
Este sábado finalmente Manuel Adorni presentó su renuncia de manera oficial.

Sin autocrítica y con el mismo argumento

En lugar de asumir alguna responsabilidad política por el desgaste que atravesó el Gobierno, Adorni insistió en que todo respondió a una operación de la oposición. También volvió a sostener la explicación que más cuestionamientos despertó durante las últimas semanas: que buena parte de su crecimiento patrimonial provino de inversiones tempranas en Bitcoin y otros activos digitales. Esa versión fue puesta en duda por especialistas y opositores, además de formar parte de las investigaciones judiciales que continúan abiertas.

Su carta, en ese sentido, no aportó elementos nuevos ni buscó responder las inconsistencias que distintos sectores señalaron respecto de sus declaraciones patrimoniales. La estrategia volvió a ser la misma: denunciar una persecución política.

El desplazamiento se dio a días de la exposición de Adorni ante la oposición en el Congreso.
Manuel Adorni junto a Javier y Karina Milei, quienes intentaron sostenerlo todo lo que pudieron.

Hasta pocas horas antes de la renuncia, Javier Milei seguía intentando sostener públicamente a su jefe de Gabinete. Desde España aseguró que lo consideraba «un tipo honesto» y calificó como «absolutamente plausible» la explicación sobre el origen de su patrimonio. Sin embargo, el propio Presidente también dejó una frase que terminó siendo interpretada como el principio del final: afirmó que, si la Justicia encontraba culpable a Adorni, lo echaría «de una patada». Ese cambio de tono expuso que el blindaje político ya tenía límites.

Mientras Milei apenas replicó el mensaje de despedida del exfuncionario, Karina Milei salió a defenderlo en redes sociales y lo describió como «una persona íntegra», víctima de ataques políticos.

La reacción más significativa llegó desde el propio oficialismo. Patricia Bullrich, que semanas atrás había reclamado públicamente la presentación de la declaración jurada de Adorni, publicó un mensaje en el que recordó que «la confianza y la ética son dos elementos fundamentales» para sostener el proyecto libertario, una frase leída como un claro intento de tomar distancia.

Con una extensa carta, Adorni se despidió del Presidente y acusó una persecución política. 

Un costo político que terminó siendo demasiado alto

La salida de Adorni representa mucho más que el cambio de un funcionario. Expone uno de los principales costos políticos de la administración Milei desde su llegada al poder: haber sostenido durante meses a un dirigente cuya continuidad generaba cada vez más ruido dentro y fuera del Gobierno.

El oficialismo pasó de negar cualquier irregularidad a admitir, en los hechos, que la permanencia del exjefe de Gabinete se había vuelto insostenible. Ahora la Casa Rosada intenta cerrar un capítulo incómodo y ya analiza posibles reemplazos, mientras las investigaciones judiciales continúan su curso y la figura de quien fue uno de los rostros más visibles del Gobierno abandona el poder aferrándose al relato de la persecución antes que a una explicación política de su caída.

Con información de C5N y Página 12

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