La crisis del transporte urbano en Corrientes suma un nuevo capítulo con una medida que impacta de lleno en los usuarios: más de 60 colectivos dejarán de circular en determinados horarios, en el marco de un esquema de ajuste implementado por las empresas del servicio.
Un recorte que reduce la circulación y cambia la frecuencia
La decisión de las firmas que operan el sistema, principalmente ERSA y San Lorenzo, implica una reducción de hasta el 50% de las unidades en la calle durante los horarios de menor demanda, bajo un esquema de “horario cortado”.
En la práctica, esto significa que decenas de colectivos dejarán de circular fuera de las franjas pico, concentrando el servicio únicamente en momentos de mayor flujo de pasajeros.
Según explicaron desde el sector, la medida busca reducir costos operativos, especialmente en combustible, y mejorar la recaudación, en un contexto económico adverso para las empresas.

El argumento empresarial y el aval sindical
Desde la Unión Tranviarios Automotor (UTA) en Corrientes señalaron que el esquema fue acordado con las empresas como una forma de sostener las fuentes laborales sin avanzar en despidos masivos.
El sistema implica que los choferes trabajen en turnos divididos, con jornadas repartidas en horarios pico, mientras que las unidades quedan fuera de circulación en los momentos de menor demanda.
Sin embargo, detrás de este acuerdo aparece un dato clave: la mitad de la flota queda paralizada durante buena parte del día, lo que impacta directamente en la frecuencia del servicio y en los tiempos de espera de los usuarios.
Una crisis que no empezó ahora
La reducción del servicio no es un hecho aislado. Llega apenas días después de otro episodio que dejó al descubierto la fragilidad del sistema: la suspensión de choferes sin goce de haberes.
En los últimos días, al menos 23 trabajadores del sector recibieron telegramas de suspensión por 30 días, en una decisión que generó tensión entre el gremio y las empresas.
Las compañías justificaron esa medida en la crisis económica del transporte urbano, mientras que desde el sindicato advirtieron sobre el riesgo de escalada del conflicto.
Un sistema cada vez más tensionado
El recorte de unidades, sumado a las suspensiones y a la incertidumbre laboral, configura un escenario complejo: menos colectivos en la calle, trabajadores en conflicto y usuarios con un servicio cada vez más limitado.
Aunque las empresas plantean que la reorganización permitirá optimizar el sistema, lo cierto es que la reducción en horarios valle podría traducirse en mayores esperas, menor cobertura y dificultades para quienes no viajan en horas pico.
En este contexto, el transporte público en Corrientes parece moverse en un delicado equilibrio entre la rentabilidad empresaria y la necesidad de garantizar un servicio esencial, mientras la crisis deja de ser coyuntural para convertirse en estructural.
Fuente: Corrientes hoy
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