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8 de abril: Formosa y las mujeres que hicieron posible la provincia

En un nuevo aniversario de la fundación de Formosa, una mirada que recupera el rol de las mujeres desde los orígenes hasta la actualidad, visibilizando su aporte en la construcción social y los avances logrados en materia de género.
Jóven frente a la Cruz. (Foto: Turismo de la Provincia)

El 8 de abril suele llegar envuelto en el clásico relato de la expedición, el traslado de la capital desde Villa Occidental, la figura de Luis Jorge Fontana y la cuadrícula trazada a orillas del río Paraguay. Tiene sentido, después de todo se trata del comienzo de la expansión estatal sobre el territorio, pero ese recorte cuenta sólo la gesta y deja de lado lo que fue la vida misma en la creación de Formosa. La construcción de una sociedad es un trabajo arduo y complejo que necesita tanto de los hombres como de las mujeres. Y eso es algo que incluso está plasmado en la Constitución Provincial, que en su artículo 49 establece que:

“El Estado promueve la igualdad de género entre mujeres y varones y el acceso a las oportunidades y derechos en lo social, familiar, económico, político y cultural; incorpora la perspectiva de género y el respeto a las diversidades en el diseño y ejecución de sus políticas públicas; y elabora planes y programas tendientes a: 1) Crear las condiciones que favorezcan la igualdad sustantiva y la superación de patrones socioculturales con el objeto de eliminar prácticas basadas en el prejuicio de superioridad de cualquiera de los géneros. 2) Promover el respeto a la paridad de género, diversidades e igualdad de oportunidades y trato. 3) Asegurar el abordaje integral de la violencia de género, con intervención de sectores involucrados y órganos especializados, para su atención integral, protección, sanción y erradicación”.

Esta muestra de igualdad institucional denota también la importancia de las mujeres en la creación de Formosa y el lugar, muchas veces invisibilizado, que ocupan y ocuparon en la construcción de su sociedad.

Las imprescindibles para Formosa

La fundación formal de 1879 fue, en rigor, apenas el inicio de un proceso largo, conflictivo y precario. Los informes de la época hablan de mensuras fallidas, de un poblamiento lento, de apenas 78 familias dispersas en condiciones adversas. Una colonia que dependía de las barrancas del río, de actividades primarias, de un puerto incipiente. Para que todo eso pudiera transformarse en lo que es hoy, se necesitó más que la épica militar, se necesitó mujeres que sostuvieran la cotidianeidad en condiciones materiales extremadamente frágiles.

Cocinar, cuidar, curar, parir, educar, son tareas invisibilizadas que, sin embargo, hicieron posible la supervivencia. La historia económica habla del ingenio azucarero, de la fábrica de taninos, del ferrocarril que conectó el territorio. Pero hay otra infraestructura, menos visible, sin la cual ninguna de esas obras hubiera tenido sentido que es la red de cuidados. Esa trama cotidiana, sostenida mayoritariamente por mujeres, fue la que permitió que la colonia no quedara como apenas un proyecto en la historia.

Ciudad de Formosa hoy en día. (Foto: Turismo de la Provincia)

Una de las razones por las cuales se invisibilizan estas historias es que en la construcción de relatos históricos se privilegian los hechos “extraordinarios” como son la fundación, la guerra, los tratados, etc y se relega lo cotidiano. Pero es justamente en ese espacio donde se produce la vida social y, las protagonistas, suelen ser las mujeres. Criollas, inmigrantes, aborígenes, las primeras mujeres formoseñas no sólo sostuvieron la vida doméstica. También fueron maestras, parteras, enfermeras, comerciantes, artesanas. Oficios feminizados, sí, pero fundamentales en el territorio. Enseñar a leer, asistir partos, cuidar enfermos se describen como detalles menores pero son condiciones básicas de existencia.

Secretaría de la Mujer de la Provincia de Formosa. (Foto: Secretaría de la Mujer)

Las mujeres formoseñas

La colección “Nuestras Huellas. Mujeres Formoseñas”, impulsada por el propio Estado provincial, aparece un punto de inflexión en lo que son los sesgos de la historia. No sólo por el esfuerzo de reunir trayectorias diversas, sino porque representa una decisión política concreta de inscribir a las mujeres dentro de la narrativa histórica oficial. Es el Estado Formoseño reconociendo que la historia no puede seguir contándose sin ellas.

Es cierto que, en algunos pasajes, esas biografías todavía se apoyan en una mirada tradicional, donde las mujeres aparecen asociadas a valores como la abnegación, el sacrificio o el cuidado. Pero incluso con esas limitaciones, la colección cumple la función de habilitar otras lecturas y legitimar la presencia de las mujeres como sujetas históricas. En contextos donde la invisibilización fue la norma, el primer paso siempre es nombrar.

Ese proceso de visibilización no queda solamente en el plano simbólico. En las últimas décadas, Formosa ha mostrado avances sostenidos en materia de género, tanto en términos normativos como institucionales. Algunos hechos recientes permiten dimensionar esos avances. Por ejemplo, Claudia María Fernández fue designada como Presidenta del Superior Tribunal de Justicia para el período 2026 y es la segunda mujer en ocupar ese cargo en la historia provincial.

En paralelo, la participación de mujeres en distintos ámbitos, como el educativo, sanitario, social y político, ha ido consolidándose con el tiempo. Si en los orígenes de la provincia su rol estaba ligado principalmente a tareas de cuidado y sostenimiento de la vida cotidiana, hoy esa presencia se proyecta también en espacios de gestión, decisión y conducción. Porque la Formosa que nació en 1879 fue posible gracias a todos y todas.

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