Un nuevo informe del Instituto Argentina Grande vuelve a poner en tensión uno de los pilares del discurso económico del Gobierno nacional: la evolución del empleo. Aunque los datos oficiales difundidos por el INDEC ubican la desocupación en el 6,6% durante el tercer trimestre de 2025, el estudio advierte que ese número ya no alcanza para describir lo que sucede en la vida cotidiana de millones de argentinos.
El concepto de «desempleo blue» o desempleo encubierto aparece así como una herramienta para dimensionar una problemática que crece por debajo del radar estadístico. Según el informe, al incorporar a quienes trabajan pocas horas, en condiciones precarias o buscan activamente mejorar sus ingresos, la cifra asciende al 13,8% de la población económicamente activa. Es decir, más del doble del dato oficial. Este fenómeno refleja una transformación profunda del mercado laboral bajo la gestión de Javier Milei, donde el ajuste, la caída del consumo y la retracción de la actividad impactan no solo en la cantidad de empleo, sino principalmente en su calidad. El problema ya no es únicamente quién tiene trabajo, sino en qué condiciones lo tiene.
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En ese contexto, el mapa federal muestra realidades diversas. Formosa se posiciona con uno de los niveles más bajos de desempleo encubierto (8,8%), ubicándose entre las provincias con menor incidencia de este fenómeno. El dato resulta significativo en comparación con otras jurisdicciones que superan ampliamente el promedio nacional, lo que abre interrogantes sobre las dinámicas económicas regionales y el rol del Estado en la contención del empleo.
El informe también expone con claridad el avance de formas laborales cada vez más inestables. La expansión del «autoempleo» —muchas veces asociada a changas, trabajos en plataformas o actividades informales— permite que miles de personas no sean consideradas técnicamente desocupadas, aunque sus ingresos resulten insuficientes para sostener un nivel de vida básico. En ese esquema, la estadística tradicional pierde capacidad explicativa.

A esto se suma un dato especialmente sensible: el crecimiento del desempleo encubierto entre los adultos mayores. Lejos de retirarse del mercado laboral, cada vez más personas mayores de 66 años se ven obligadas a seguir trabajando o a buscar nuevas fuentes de ingreso. La suba del 34,1% interanual en este segmento —y su multiplicación por 2,5 respecto a 2023— evidencia el deterioro del poder adquisitivo de las jubilaciones y el impacto directo de la política económica en los sectores más vulnerables.

El desempleo en cifras
- Desempleo oficial: 6,6% (3° trimestre 2025)
- Desempleo encubierto (“blue”): 13,8%
- Desempleo ampliado: +7,2 puntos porcentuales sobre la tasa oficial
- Provincia con menor tasa: Río Negro (6,8%)
- Entre las más bajas: Formosa (8,8%), Entre Ríos (9,2%)
- Provincia con mayor tasa: Santa Cruz (20,9%)
- Otros niveles altos: Tucumán (17,5%), La Pampa (16%)
Más allá de los números, el estudio plantea un cambio de paradigma: el desempleo ya no se manifiesta únicamente en la falta absoluta de trabajo, sino en la proliferación de empleos frágiles, intermitentes y mal remunerados. Esta situación configura un escenario donde tener trabajo no garantiza salir de la pobreza.
En definitiva, el «desempleo blue» funciona como un termómetro más preciso del deterioro social. Mientras el Gobierno nacional exhibe indicadores que sugieren cierta estabilidad, los datos alternativos muestran una contracara marcada por la precarización y la incertidumbre. El desafío hacia adelante no será solo reducir la desocupación formal, sino reconstruir un mercado laboral que ofrezca condiciones dignas, previsibilidad y oportunidades reales de desarrollo.
Fuente: Instituto Argentina Grande
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