Hay veces que la realidad supera la ficción y eso es porque ni siquiera en los mejores libros se puede encontrar la inmensa cantidad de ironía que atraviesa La Libertad Avanza en estos momentos. El gobierno que llegó al poder prometiendo terminar con la “casta corrupta” y exhibiendo una supuesta superioridad moral frente a la política tradicional hoy está hasta las manos en denuncias de corrupción. Y en el centro de la tormenta, como esos recuerditos de la costa que cambian de color, está Manuel Adorni.
El jefe de Gabinete no enfrenta una sola causa que podría ser un malentendido sino que acumula una cadena de investigaciones judiciales, un pedido de imputación, inconsistencias patrimoniales y conflictos de interés que, más que un problema individual, ya muestran un patrón. Un patrón que incomoda al Gobierno de Javier Milei y erosiona uno de sus activos más importantes: su narrativa anticorrupción.

El caso del vuelo y la sospecha de dádivas
La causa más avanzada y políticamente sensible es la que investiga el viaje de Adorni a Punta del Este en un avión privado junto al periodista Marcelo Grandio. El expediente, que tramita en el juzgado de Ariel Lijo, busca determinar si existió una dádiva o un intercambio de favores. La secretaria del piloto Agustín Issin, confirmó que el vuelo fue pagado por Grandio.
El escándalo escaló cuando la Policía de Seguridad Aeroportuaria allanó la TV Pública para secuestrar documentación sobre los contratos de la productora de Grandio. Además de buscar montos, la Justicia también investiga si hubo irregularidades en la relación laboral y posibles beneficios cruzados. Como si fuera poco, una escena casi de comedia terminó de tensar la causa. Mientras una secretaria del piloto mostraba su celular ante el juez, recibió un mensaje del propio Grandio. Todo quedó registrado en tiempo real.

Más propiedades que el aloe vera
En paralelo, el fiscal federal Gerardo Pollicita imputó al jefe de Gabinete en el marco de una causa por presunto enriquecimiento ilícito. Lo peor es que anteriormente, en su intento de limpiar su imagen dando una conferencia y fingir normalidad, fue él mismo quien terminó complicandose al admitir la existencia de un departamento que nadie había mencionado.
Desde su llegada al gobierno, el jefe de Gabinete habría adquirido al menos 2 inmuebles, uno en la Ciudad de Buenos Aires y otro en un country, con un salario que ronda los 3.500.000 de pesos mensuales. A eso se agregan gastos en dólares: vuelos privados, pasajes en business class y viajes internacionales.
Sobre el viaje a Punta del Este, Adorni dijo que “de su vida personal no habla”. ¿No es de interés público si un funcionario con sueldo congelado de $3,5 millones se sube a un vuelo privado que tiene un costo promedio de 15 mil dólares? Me suena a que si
pic.twitter.com/gmvxMHROZY— Manu Jove (@manujove) March 11, 2026
Triangulación y conflicto de intereses
El tercer escándalo de Adorni involucra a su esposa, Bettina Angeletti en una denuncia por conflicto de intereses. La ex Diputada de La Libertad Avanza, ahora Diputada de Coherencia, Marcela Pagano, presentó una denuncia penal en la que describe un esquema de triangulación entre empresas del Estado y la consultora privada de Angeletti.
A mediados del 2024, cuando el gobierno de Javier Milei transitaba sus primeros 6 meses, Angeletti fundó una consultora de “coaching organizacional” llamada Más BE. Según la denuncia, empresas estatales como YPF, AySA, Banco Nación y Aerolíneas Argentinas habrían subcontratado a la empresa de la esposa del jefe de Gabinete. No sería raro si no fuera porque Adorni tiene capacidad de decisión o influencia sobre organismos que, indirectamente, terminan vinculados a los negocios de su entorno familiar.
Dos encuestas contundentes sobre la situación de Adorni. La primera, de OK Media, con un 73% delas respuestas de aseguran que “debería renunciar”. La segunda, de @Innova_oopp, en la que el 70% lo considera “corrupto”. Mientras más lo sostienen, más daño parece hacerle al Gobierno pic.twitter.com/pAeeuOpCgI
— Manu Jove (@manujove) March 26, 2026
La libertad no avanza
Adorni decidió hacer una conferencia de prensa en un intento de limpiar algo de su imagen y la de su partido. Sin embargo, quien fue alguna vez elegido para ser el Vocero Presidencial para dar declaraciones y manejar crisis de comunicación con un discurso claro y estratégico, terminó visiblemente alterado y evitó responder preguntas claves.
Por otro lado, es muy fácil trazar paralelismos entre el caso de Adorni y el del, también imputado, José Luis Espert. Ambos fueron defendidos a capa y espada por una parva de personalidades libertarias, pero aún para los autodenominados outsiders, las encuestas pesan, y los efectos ya se sienten dentro de La Libertad Avanza. Según una encuesta de la consultora Innova, el 70% de los consultados cree que Adorni es corrupto. Más aún: el 60% considera que el gobierno libertario en su conjunto también lo es.
Es decir que el desgaste no se limita a la imagen de Adorni. También afecta a Milei, cuya valoración negativa ya supera ampliamente a la positiva. Los escándalos nunca son buenos, pero cuando hay recesión, caída del poder adquisitivo y una inflación que persiste, aceleran el malestar social.
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