La industria argentina culminó el segundo año de gestión de Javier Milei en una «recesión profunda», acumulando una caída del 7,9% promedio respecto a 2023, según el último informe de la consultora Audemus. La industria no solo no logró acompañar el rebote de sectores extractivos como el agro o la minería, sino que se hundió en una recesión que la ubica en el podio del declive global.
Con una contracción acumulada del 7,9% en el bienio 2024-2025, Argentina se consolidó como el segundo país con mayor caída industrial de una muestra de 56 naciones relevadas por la ONUDI, siendo superada únicamente por el retroceso de Hungría. Este fenómeno de desindustrialización se desmarca de la tendencia regional, donde vecinos como Brasil (+3,5%) y Chile (+5,2%) mostraron signos de expansión sostenida.
Derrumbe del tejido empresarial y sangría laboral
La pérdida del tejido empresarial es quizás el dato más alarmante por su carácter estructural y de difícil retorno. En apenas 24 meses, 2.436 empresas manufactureras dejaron de realizar aportes al sistema de seguridad social, lo que representa la desaparición del 5% del total de las firmas del sector.

El informe advierte que el ritmo de cierres es tan severo que la cantidad de unidades productivas activas se encamina a perforar los mínimos históricos registrados durante la pandemia de COVID-19 en 2020.
No se trata de un proceso de «limpieza» de ineficiencias, sino de un colapso que afectó incluso a firmas con décadas de trayectoria que sucumbieron ante la combinación de caída del consumo interno, encarecimiento de costos en dólares y una apertura comercial sin red de contención, indica el informe.
El impacto en el mercado de trabajo formal fue directo y profundo. El sector industrial expulsó a 72.955 trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y el mismo mes de 2025, lo que implica una reducción del 6% de su plantilla total. «El empleo industrial cayó en 16 de los 24 meses de la gestión actual», destaca el documento.

Incluso en los meses donde la actividad mostró leves rebotes técnicos, la contratación de personal no reaccionó, evidenciando que el sector privado industrial entró en un modo de «supervivencia» donde la reducción de costos laborales es la única herramienta de corto plazo para evitar el cese total de actividades.
Capacidad instalada en mínimos y sectores en alerta roja
Al analizar la Utilización de la Capacidad Instalada Industrial (UCII), el diagnóstico de Audemus revela que las máquinas argentinas están paradas en niveles alarmantes. El promedio de 2025 se ubicó en un 57,9%, la cifra más baja de la última década si se exceptúa el año del confinamiento total por la emergencia sanitaria.
La segmentación por rubros permite observar la profundidad del daño en los sectores más sensibles a la demanda doméstica. La industria de «Cuero y Calzado» fue la más castigada, con una caída del 16,4% en la cantidad de empresas activas durante el bienio. Le siguieron de cerca el sector de confecciones y la producción de productos metálicos.
En noviembre, la economía se contrajo nuevamente (-0,3% vs. octubre) y sumó 6 de los últimos 9 meses a la baja.
La industria, la construcción y el comercio fueron los sectores más afectados en el segundo semestre de 2025. pic.twitter.com/SPKrSd7plk
— Audemus Consultora (@Audemus__) February 23, 2026
En contrapartida, los únicos sectores que lograron eludir la tendencia destructiva fueron aquellos vinculados directamente a la exportación de commodities, como la molienda de cereales y oleaginosas, que se recuperó tras la sequía, y la industria farmacéutica, que mantuvo niveles de empleo relativamente estables debido a la inelasticidad de su demanda.
Crisis de inversión y ausencia de políticas industriales
El informe de Audemus también pone la lupa sobre el inicio de 2026, señalando que las importaciones cayeron por primera vez en 14 meses. Lejos de ser una noticia positiva para la balanza comercial por un supuesto proceso de sustitución, el dato es interpretado por los analistas como un síntoma de «crisis productiva terminal».
La caída se explica fundamentalmente por la menor compra de bienes de capital y piezas intermedias (insumos necesarios para fabricar). Sin inversión en maquinaria y sin piezas para ensamblar o producir, la industria argentina enfrenta un techo estructural bajo el esquema macroeconómico vigente, caracterizado por un tipo de cambio que favorece el consumo externo pero asfixia la competitividad fabril.

La dinámica del empleo privado total tampoco ofrece consuelo ante el derrumbe manufacturero. Según los microdatos de la SRT procesados por la consultora, noviembre de 2025 cerró con una contracción mensual de 17.900 puestos totales, acumulando una destrucción neta de más de 80.000 empleos en el último año calendario.
El sector público no fue ajeno al ajuste, con la Administración Pública Nacional perdiendo más de 64.600 puestos estatales. Este doble ajuste, público y privado, terminó por hundir los ingresos reales de la población, retroalimentando el círculo vicioso de menor consumo y menor necesidad de producción industrial.
Finalmente, la consultora señala que la ausencia de una política industrial activa es el factor que más incertidumbre genera para el mediano plazo. Mientras las principales potencias mundiales regresaron a esquemas de subsidios y protección de sectores estratégicos, el modelo argentino apuesta por una desregulación que está acelerando el desmantelamiento de líneas de producción.

La pérdida de capital humano calificado —operarios que difícilmente regresen al sector una vez que se vuelcan a la informalidad— sugiere que la reconstrucción del entramado fabril demandará años de estabilidad e incentivos que hoy no figuran en la hoja de ruta oficial del Ministerio de Economía.
Los datos de la SRT de noviembre de 2025 muestran que la industria manufacturera lideró la pérdida de puestos con una baja mensual del 0,3% desestacionalizado.
Fuente: Perfil
ADEMÁS EN NEA HOY:
Crecimiento con pies de barro: el modelo extractivo-financiero que ignora a la industria y al empleo
Crisis industrial: el cierre de Fate reaviva el debate sobre el modelo económico









