Tras 80 años de actividad ininterrumpida Fate cerró sus puertas y abrió una nueva etapa en la crisis industrial argentina. La histórica fabricante de neumáticos anunció el cese total de operaciones en su planta de San Fernando y el despido de 920 trabajadores en medio del aumento de las importaciones y la caída de la producción local. La decisión también reavivó el debate sobre el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei.
La empresa de Javier Madanes Quintanilla, comunicó que el cierre responde a “cambios en las condiciones de mercado”. Esos cambios están vinculados al incremento de las importaciones de neumáticos, principalmente de origen chino, que en 2025 alcanzaron niveles récord y desplazaron la producción nacional. Según datos del sector, entre el 85% y el 90% de los neumáticos que se comercializan en Argentina son actualmente importados.
Fate operaba al 30% de su capacidad instalada, en línea con el desempeño general del sector del caucho, que según cifras oficiales se ubicó en torno al 33% en diciembre. En su momento de mayor actividad, la fábrica había llegado a emplear a más de 1.600 personas. Hoy cerró con 920 empleados directos, a los que se suman tercerizados de limpieza y comedor que también quedan afectados.
Fate
Desde dentro de la fábrica.
Defender los puestos de trabajo.
Indemnizaciones: pan para hoy y hambre para mañana. pic.twitter.com/KAQnLmJeNb— Fabian Waldman ⭐️⭐️⭐️ (@FabianWaldman) February 18, 2026
Impacto en el entramado industrial
La propia Unión Industrial Argentina (UIA) expresó que la decisión “no puede analizarse como un hecho aislado” y advirtió que en los últimos 2 años se perdieron alrededor de 65.000 puestos de trabajo industriales. Además, señaló que sectores enteros enfrentan “competencia internacional fuertemente distorsionada”, en un escenario de sobrecapacidad global y prácticas de dumping. Una de las más afectadas por este fenómeno fue la industria del neumático. El aumento de importaciones coincidió con una caída de precios en dólares y en pesos, lo que presionó los márgenes de las empresas locales. En paralelo, la capacidad instalada industrial a nivel general se ubica en torno al 40%, por debajo incluso de los niveles registrados durante la pandemia.
Pero esto no es un problema que se limite al sector del caucho. Días antes del anuncio de Fate, el Gobierno dejó vencer el arancel que protegía a la producción local de aluminio frente a importaciones chinas, medida que afecta directamente a Aluar, también propiedad de Madanes Quintanilla. En ambos casos, la política de reducción de barreras arancelarias forma parte de la estrategia oficial de abaratar precios internos a través de la competencia externa. Esa estrategia tiene como contracara una acelerada pérdida de producción y empleo industrial. Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) sostuvieron que el cierre de Fate es una muestra del “fracaso” del modelo y confirmaron un paro nacional en rechazo a la reforma laboral. Según la central obrera, en los últimos 2 años se perdieron 300.000 puestos de trabajo formales y más de 21.000 pymes dejaron de operar.
La reforma laboral
Si bien en 2022 la empresa había atravesado un prolongado conflicto salarial con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de la Argentina (Sutna), actualmente no existía una disputa abierta. Desde la compañía señalaron que la decisión responde exclusivamente a la imposibilidad de competir con el volumen y los precios de los neumáticos importados.
En el plano político, el cierre ocurrió en la antesala del debate por la reforma laboral impulsada por el oficialismo. La empresa optó por avanzar con los despidos bajo el régimen vigente, antes de eventuales modificaciones que alteren el cálculo indemnizatorio. Ese movimiento buscó, según fuentes del sector, evitar un conflicto mayor en caso de que la nueva legislación entrara en vigencia.
Conspiranoico yo?
Fin.— Javier Milei (@JMilei) February 18, 2026
La reacción presidencial
El Presidente Milei reaccionó con enojo ante la noticia. Desde su entorno trascendió que interpreta la decisión como una maniobra del empresario para presionar al Gobierno en el marco de negociaciones comerciales con Estados Unidos vinculadas al aluminio. En redes sociales, el mandatario escribió “¿Conspiranoico yo? Fin”, en alusión a su hipótesis de que el cierre tendría un trasfondo político. Según esa lectura, Madanes Quintanilla habría elegido la fecha para maximizar el impacto en medio del paro convocado por la CGT y del tratamiento parlamentario de la reforma laboral. Desde el oficialismo se sugirió incluso que el empresario busca acelerar gestiones ante el gobierno de Donald Trump para reducir aranceles al aluminio argentino.
Sin embargo esta interpretación contrasta con la visión que expresan tanto cámaras empresarias como sindicatos, que vinculan el cierre con el deterioro de la actividad industrial y el incremento de las importaciones. Para estos sectores, el caso Fate simboliza la pérdida de capacidad productiva local en un proyecto que privilegia la apertura comercial y la desregulación. La planta de San Fernando, inaugurada en la década de 1960, producía cerca de 5.000.000 de neumáticos por año y era uno de los principales fabricantes nacionales del sector. Su salida deja el mercado en manos de multinacionales como Bridgestone y Pirelli, que también redujeron personal en los últimos años. Más allá de las interpretaciones políticas, el cierre de Fate representa la desaparición de un actor histórico de la industria argentina y el ocaso de la misma.
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