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Archivos Epstein: la relación con Trump que sigue generando sospechas

La publicación de miles de documentos del Departamento de Justicia volvió a poner en el centro de la escena el vínculo entre Donald Trump y Jeffrey Epstein. Aunque el presidente asegura que no existe evidencia en su contra y pide “pasar página”, los archivos revelados reavivan las dudas sobre una relación documentada durante años, denuncias no verificadas, zonas grises y el reclamo persistente de las víctimas por verdad y transparencia.
Jeffrey Epstein y Donald Trump. (Foto: CNN)

En estos momentos, el caso Epstein es el centro de la escena política y mediática estadounidense, a raíz de la publicación de documentos vinculados a la investigación federal sobre su red de tráfico sexual. Aunque el Departamento de Justicia dio por concluida su revisión y el presidente Donald Trump insiste en que “es hora de pasar página”, el escándalo es demasiado grande para ser ignorado. Hay una gran presión de las víctimas y los legisladores para que se esclarezca el caso y las zonas grises dejan muchas preguntas acerca de la relación entre Trump y Epstein.

Jeffrey Epstein fue un financista multimillonario que murió en 2019 en una cárcel de Manhattan mientras aguardaba juicio por delitos de abuso y tráfico sexual de menores. Su muerte fue catalogada oficialmente como suicidio, pero dejó más preguntas que certezas y alimentó sospechas que aún hoy sobreviven. Durante décadas, Epstein cultivó vínculos con empresarios, miembros de la realeza, dirigentes políticos y celebridades de primer nivel. Donald Trump fue uno de ellos.

Donald Trump, Melania Trump, Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell. (Foto: BBC)

Una amistad documentada

Trump y Epstein compartieron círculos sociales en Nueva York y Palm Beach durante la década del 90’ y principios de los 2000. Ambos eran figuras habituales de eventos exclusivos y compartían una fama pública ligada al lujo y el poder. Incluso el propio Trump declaró en el 2002, a la revista New York, que Epstein era “un tipo estupendo” al que “le gustan las mujeres guapas tanto como a mí, y muchas de ellas son jóvenes”. Esa frase, hoy citada por muchos, se transformó en uno de los símbolos incómodos de esa relación.

El presidente sostiene que el vínculo se rompió alrededor de 2004 y que, desde entonces, no volvió a tener trato con Epstein. Según el Departamento de Justicia esa versión no fue contradicha de manera sustancial por los documentos recientemente publicados. Trump también remarcó que no existen correos electrónicos ni comunicaciones directas entre él y Epstein, algo consistente con el hecho de que el mandatario es conocido por no utilizar el correo electrónico.

Los archivos revelados y lo que muestran

Si bien no parece haber un contacto directo entre los correos electrónicos de ambos, en los “archivos Epstein” el nombre de Trump aparece miles de veces: más de 6.000 menciones, según estimaciones oficiales, y más de 5.300 archivos con referencias directas o indirectas, de acuerdo con una revisión de The New York Times. Sin embargo, Todd Blanche, fiscal general adjunto, afirmó que no se halló “información creíble” que justificara nuevas acusaciones contra el presidente.

Eso no significa que los documentos no den de qué hablar. Uno de los correos electrónicos más citados es un mensaje de 2011 en el que Epstein escribe a su cómplice Ghislaine Maxwell: “Quiero que sepas que ese perro que no ha ladrado es Trump”. «[La víctima] pasó horas en mi casa con él, nunca se le ha mencionado», recoge el fragmento.

Entre los archivos también figura una lista de denuncias no verificadas recibidas por el FBI, algunas presentadas en 2016 y 2020, en momentos políticamente sensibles para Trump. Varias de ellas incluyen acusaciones de abuso sexual contra el entonces candidato y presidente. El Departamento de Justicia aclaró que muchas carecían de sustento probatorio.

La publicación y posterior retiro temporal de algunos de estos documentos del sitio oficial alimentó sospechas sobre un intento de proteger al mandatario. El gobierno respondió que la remoción buscó evitar la exposición de datos personales de las víctimas y frenar la difusión de acusaciones falsas. La respuesta oficial no convenció a sobrevivientes como Lisa Phillips, que denunció demoras, omisiones y la divulgación indebida de identidades.

El príncipe Andrés con una de las víctimas, Virginia Roberts, y Ghislaine Maxwell en 2001. (Foto: BBC)

Lo que a Trump compete

Mientras Trump afirma que los archivos “lo absuelven” y sostiene que “no salió nada” en su contra, la oposición demócrata cuestiona la transparencia del proceso. Legisladores como Chuck Schumer exigen acceso a versiones sin censura de los documentos y se preguntan si realmente se publicó todo el material que menciona al presidente. La Cámara de Representantes, además, mantiene abierta su propia investigación.

El analista internacional Claudio Fantini sostuvo que el impacto político del caso sobre Trump es profundo y difícil de minimizar. “Fueron 15 años de una relación muy estrecha y muy documentada con Epstein”, señaló, y no descartó escenarios extremos, como un eventual impeachment, si surgieran nuevas pruebas. Para Fantini, el caso expuso a demasiados poderosos como para cerrarse sin consecuencias.

A diferencia de Trump, otras figuras vinculadas a Epstein sí enfrentaron costos concretos. El expríncipe Andrés del Reino Unido perdió títulos y funciones públicas. Dirigentes políticos y empresarios debieron dar explicaciones o vieron afectada su reputación. Bill Gates y Elon Musk, entre otros, quedaron bajo la lupa por correos electrónicos y menciones en los archivos. Si se compara, la aparente inmunidad política de Trump resulta para muchos críticos llamativa.

Aunque el Departamento de Justicia dio por concluida su revisión y el presidente insiste en pasar la página, el caso Epstein sigue abierto. El próximo testimonio de Bill y Hillary Clinton ante el Congreso, las demandas de acceso a documentos completos y la presión constante de las víctimas amenazan con reactivar el escándalo en cualquier momento.

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