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Fuerte caída de las transferencias automáticas a las provincias enciende alertas en el inicio de 2026

La caída real de casi el 7% en las transferencias automáticas durante enero expone el impacto del freno económico y de la baja recaudación tributaria sobre las finanzas provinciales, en un momento de fuerte tensión política por la reforma laboral y la discusión por los recursos coparticipables.
La recaudación provincial cayó un 40% y crece la demanda de servicios públicos en salud, educación y transporte.
La recaudación provincial cayó un 40% y crece la demanda de servicios públicos en salud, educación y transporte.

El inicio de 2026 encuentra a las provincias atravesando un escenario económico cada vez más ajustado. Un informe reciente advierte que la merma de recursos provinciales derivada de la recaudación tributaria es la principal explicación de la caída de las transferencias automáticas, en un contexto de estancamiento de la actividad económica y fuertes tensiones entre la Nación y los gobernadores.

El relevamiento revela además que las transferencias automáticas de enero de 2026 se convirtieron en el segundo peor enero desde, al menos, 2017, quedando apenas por encima del registro de enero de 2024 (+4,9%) y por debajo del desempeño de todos los demás años del período analizado. El dato confirma la profundidad del deterioro fiscal que enfrentan los distritos subnacionales.

Según el informe elaborado por una consultora privada, en enero los envíos automáticos de recursos de origen nacional al conjunto de provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires totalizaron $5,85 billones, lo que implicó una caída real interanual del 6,7%. Incluso en la comparación mensual, los fondos mostraron un retroceso real del 0,7%, reflejando la fragilidad del flujo de ingresos.

Este deterioro se produce en un momento político especialmente sensible. El ministro del Interior, Diego Santilli, intenta negociar con los gobernadores el respaldo a una reforma laboral que incluye una rebaja de impuestos, una iniciativa que podría reducir aún más los recursos provinciales. El contexto fiscal adverso debilita esas gestiones y refuerza la resistencia de los mandatarios provinciales.

La merma de recursos provinciales derivada de la recaudación tributaria es la principal explicación de la caída de las transferencias automáticas.

La coparticipación federal de impuestos, que representa el 92% del total de los envíos, alcanzó los $5,39 billones, pero registró una caída real del 8% interanual. El retroceso estuvo explicado principalmente por una fuerte baja del IVA, cercana al 12%, y por el virtual estancamiento del Impuesto a las Ganancias, que apenas creció un 0,2% en términos reales.

En contraste, los fondos correspondientes a leyes y regímenes especiales totalizaron $190.574 millones y mostraron una suba real del 9%, impulsada casi exclusivamente por el Monotributo y el Régimen de Energía Eléctrica. Sin embargo, dentro de este grupo también se registraron caídas en tributos relevantes como Bienes Personales, el IVA de la Seguridad Social y el Impuesto a los Combustibles.

Por su parte, la compensación del Consenso Fiscal exhibió una evolución positiva, con envíos por $265.907 millones y un crecimiento real del 14,1%. No obstante, estos incrementos resultan insuficientes para compensar el fuerte deterioro de la recaudación de los principales impuestos coparticipables.

El informe concluye que el problema de fondo no es coyuntural sino estructural: la debilidad de la recaudación tributaria nacional está erosionando de manera directa los ingresos provinciales, limitando su capacidad de gestión y profundizando las tensiones en el reparto de recursos. En este marco, el comienzo de 2026 deja a las provincias con menos margen financiero y mayor dependencia de decisiones tomadas desde la Casa Rosada.

Con información de Ámbito.

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