Posadas tiene una cultura que no siempre se refleja en las marquesinas. Está en el paseo marítimo cuando llega la noche y la gente se reúne allí como si fuera un ritual. Está en los murales que se ven en las paredes y que te obligan a detenerte y mirar. Está en la música que se escucha desde un bar o una plaza. Es una ciudad fronteriza, y eso se nota cuando estás allí; es un lugar que se puede escuchar porque hay muchos sonidos, no solo un paisaje.
La ribera es la primera parte de la cultura local. No hace falta hacer un viaje especial para llegar hasta allí. Es un largo paseo por la zona urbana, con la sensación de un gran río y una amplitud que limpia la mente. Algunas partes son más activas que otras, algunas son tranquilas, donde se puede contemplar el río Paraná y quedarse un rato sin que nadie te moleste.
Posadas está muy lejos para la mayoría de la gente, por lo que tiene sentido ir en un micro nocturno. Es un viaje largo, y así se puede descansar un poco y llegar listo para descubrir la ciudad cuando llegues. Es buena idea consultar los precios de los pasajes a Posadas y planificar con tiempo tu viaje. Si viajás con equipaje liviano y pensás explorar la ciudad, no tener que manejar te facilitará la vida.

Otro gran atractivo de la ciudad son sus murales. Reflejan la cultura pública y están en los lugares menos esperados. Si uno mira con atención es posible encontrarlos en las paredes de los barrios, en los pasajes, en las esquinas. Te hacen mirar dos veces. A veces son políticos, a veces poéticos, a veces simplemente hermosos. El estilo no es lo que importa tanto como el hecho de que te permiten saber que hay una cultura local que crea, comenta y deja su huella.
Si te interesa ver el lado más formal, hay centros culturales, salas y espacios de todo tipo. Pero lo que le da sabor al lugar es esta mezcla informal de un mercado donde se venden artesanías y comida, una plaza donde alguien practica su música, una vereda donde se toca chamamé o algo nuevo e interesante, dependiendo del día. La frontera lo difumina todo.

En cuanto a la comida, hay sabores misioneros y regionales mezclados. Mandioca, chipá y pescado de río es lo más tradicional. También hay jugos y frutas que son difíciles de encontrar en otros puntos del país. No hay necesidad de buscar lo típico como turista. A veces lo típico es lo que se encuentra en un restaurante humilde como parte del menú diario.
Consejo práctico: se camina mucho en Posadas, pero hay que tener en cuenta el clima. Es agotador si uno sale a la hora equivocada. Lo mejor es comenzar el día temprano por la mañana, guardarse a la siesta y luego disfrutar de los atardeceres frescos y coloridos.
ADEMÁS EN NEA HOY:
Vuelta a clases en Posadas: canastas escolares desde 50.000 pesos y más de 100.000 en privados









