En la actualidad Formosa tiene planteado un modelo que pone como eje el desarrollo de los habitantes de su suelo en el lugar que eligieron, y por ello la infraestructura de salud, educación, y de comunicación está esparcida por todo el territorio. La planificación de sus recursos es central en la provincia, ya que el potencial para el desarrollo de emprendimientos bioeconómicos es el motor para que el Modelo Formoseño tenga sustentabilidad.
El Gobierno de Formosa es consciente que la bioeconomía fortalece la producción presente y futura y por ello permanentemente brinda instrumentos para la mejora constante y el control del uso de los recursos. No se quiere repetir lo que ocurría antes de 1983 cuando la provincia no tenía un gobierno elegido por los formoseños y el territorio era aprovechado para beneficiar a otras provincias.
El 28 de mayo, justamente, recordamos una fecha importante para los formoseños, la firma del Acta de Reparación Histórica, que se llevó adelante por esta exclusión histórica. En Formosa, sin embargo, somos conscientes que esta Reparación todavía está incompleta porque cuando nos gobernaron desde afuera se aprovecharon de nuestras riquezas. En la actualidad tenemos un modelo que trabaja en el cuidado de nuestros recursos, sin descuidar el desarrollo, elaborando instrumentos legales y operativos para tener, desde la bioeconomía, un plan de desarrollo sostenible que incluya a todos.

Este paradigma representa un cambio profundo en la historia de la provincia de Formosa, que durante mucho tiempo fue proveedora de materia prima para el crecimiento de otras regiones del país, sin que ello se tradujera en infraestructura para su propio desarrollo.
Para esta afirmación es necesario hacer un poco de historia. Los destinos de Formosa no fueron dirigidos por autoridades elegidas por formoseños hasta el retorno de la democracia a finales del año 1983, salvo un breve periodo de 6 meses durante el año 1973. El Gobierno central, sin interés por el desarrollo formoseño y con una mirada centralista, aprovechaba lo que el territorio generaba desde sus ricos bosques, y no le interesaba la sustentabilidad ni pensar en el futuro de la provincia. Es necesario hacer un paréntesis y marcar que hay políticos de la oposición formoseña buscando hoy llegar al poder para repetir este modelo.
Mucha de la infraestructura férrea, construida o mantenida en esos años, se llevaba nuestros quebrachos colorados, y varios campos de la pampa húmeda tienen como postes de sus cerramientos a los árboles del monte formoseño. Los altos Hornos de Zapla (en Jujuy) requerían de materia prima para el funcionamiento donde nuevamente el monte formoseño fue el proveedor de innumerables quebrachos blancos, todo esto sin controles y dejando en el territorio cambios de fisonomías, menor receptibilidad y nada de infraestructura para el desarrollo de la provincia.
Con el retorno de la democracia Formosa empezó a cambiar su política de aprovechamiento, haciendo que nuestro monte sea para el desarrollo de nuestra gente, profundizando este concepto a partir del año 1996 con el PAIPPA y el permanente apoyo a los pequeños productores.
Cuando en el año 2007 la República Argentina sanciona la Ley de Bosques, en nuestra provincia se venía realizando acciones participativas que no solo tenían como objetivo el Ordenamiento de los Bosques: en este proceso se construyó un ordenamiento en el que se tuvo en cuenta aspectos sociales, culturales, biológicos, e infraestructura para que el desarrollo de la provincia sea social y ambientalmente sostenible.

Allí nace el Programa de Ordenamiento Territorial de los ambientes rurales de la Provincia de Formosa (POT For), en el territorio y con la participación de todos los sectores, asociaciones de ganaderos, comunidades originarias, asociaciones intermedias interesadas en cuestiones ambientales, instituciones públicas y población en general. Con todas estas voces, este fue validado por la Legislatura Provincial bajo la Ley N°1.552, y luego actualizado por la Ley N°1.660, en ambas oportunidades de manera unánime.
Formosa entiende que su futuro no está en el uso y abuso de los recursos, sino en la planificación y uso sustentable de estos, entendiendo las complejidades del territorio, respetando la pluriculturalidad de sus habitantes y el deseo de progresar de cada formoseño, con un Estado que entiende que debe proteger los bienes de las futuras generaciones, dándole herramientas a las presentes.
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