276 páginas tiene el dictamen que presentó el fiscal Franco Picardi donde destapa la trama de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Allí se incluyen una serie de audios y mensajes que los implicados se enviaban en el «Grupo Museo», dando cuenta de cómo utilizaban la agencia para hacer negocios multimillonarios mientras los discapacitados argentinos veían desaparecer sus pensiones y tratamientos.
Fraccionaban las compras e invitaban solo a empresas amigas. El medicamento Macitentan costaba 411 mil pesos en licitaciones abiertas, pero lo adjudicaban en 8,3 millones días después: 1900% más. Algunos casos llegaron al 5000% de sobreprecio. El esquema defraudó 43 mil millones de pesos. Esa cifra alcanzaba para pagar dos veces las exenciones fiscales que incentivan contratar personas con discapacidad, o seis veces la recomposición de talleres protegidos, donde cobran 28 mil pesos mensuales.
El mapa de los implicados
En el centro de la escena aparece Pablo Atchabahian, hoy el único detenido en la causa, quien ya había trabajado en ANDIS con Macri. Desde 2022, su grupo esperó a que dejara de gobernar el peronismo para volver al Estado. Cuando todavía no sabían quién ganaría las elecciones, escribían: «Se nos viene un 2023 con mucho trabajo y es el trampolín para el 2024 en la gestión todos juntos. 4 años más de gestión. Después, todos a Tener IFE, divino«, en referencia a que, después de la gestión, todos vivirían de arriba.
Ese año hablaron con el espacio de Facundo Manes, con Jorge Macri, y finalmente lograron colocar a su hombre clave cuando asumió Javier Milei, que los implicados celebraron con un mensaje diciendo «se alinearon los planetas«. Designaron a Daniel Garbellini en junio de 2024 como subdirector ejecutivo de ANDIS. Garbellini respondía directamente a Atchabahian, y desde su cargo ordenaba a quién pagar, a quién contratar y a quién despedir.
Otra designada fue Luciana Ferrari, neuróloga empleada del laboratorio Roche que dejó en claro sus prioridades en un mensaje: «Mi estado de WhatsApp dice que estoy de vacaciones, pero solo para Roche, para ustedes estoy». Del otro lado aparece Diego Spagnuolo, el abogado personal de Javier Milei y el hombre que más veces visitó la Quinta de Olivos desde que asumió el presidente. Spagnuolo fue el titular de ANDIS hasta que estallaron los audios donde reconocía que «Lule» (Menem) le había metido funcionarios «para chorear», y sugería que el 3% iba para la hermana del presidente. Tras el escándalo, fue echado «preventivamente» del gobierno.
Más audios en el escándalo de ANDIS.pic.twitter.com/YPh04lbxrk
— Ariel M. (@_arielmayo) November 16, 2025
Y finalmente, Miguel Ángel Calvete, el abogado que solía aparecer en televisión defendiendo a los supermercadistas chinos y que hoy está preso por una causa de explotación de prostitución. Calvete era el articulador: en su casa encontraron cuadernos manuscritos con anotaciones crípticas donde aparecen las iniciales «KM» (¿Karina Milei?), «SC» (¿Santiago Caputo?), «ML» (¿Mario Lugones?), junto a nombres de empresas beneficiarias de contratos con ANDIS.
La fiesta pagada por los discapacitados
En los cuadernos de Calvete hay una conversación particularmente reveladora con su hija Ornella, también funcionaria de ANDIS que renunció tras ser hallada con U$S700.000. Ella le promete: «Si todo sale bien te compro algo lindo, un campo, una granja, lo que quieras«. Y Calvete responde: «No hace falta, con el 3% a KM está perfecto«. Las referencias a «PAMI» en los cuadernos sugieren que el esquema podría extenderse más allá de ANDIS.
Los audios secuestrados muestran a Calvete ofreciéndole a Spagnuolo cinco millones de pesos en efectivo para un viaje a Israel. Y hay una foto en la causa que muestra a Español entrando a la casa de Calvete con una mochila al hombro, «ideal para transportar valores», según destaca el fiscal.
Mientras ellos fantaseaban con tener IFEs millonarios, del otro lado estaban las familias. Las mismas que veían caer el poder adquisitivo de sus pensiones, que sufrían bajas injustificadas en sus prestaciones, que eran sometidas a «auditorías» donde los hacían moverse y hacer filas por horas para demostrar discapacidades evidentes. ANDIS había despedido al 80% de su personal, y el 20% restante era aislado en oficinas vacías, sin atender a nadie.
Apenas echaron a Diego Spagnuolo de ANDIS por el escándalo de los audios de las coimas, la banda comenzó a borrar rastros de sus dispositivos. Spagnuolo tenía agendado a Miguel Calvete con el alias de «Chuen Li». Las pruebas de la Fiscalía son determinantes e irrefutables. 👇👇 pic.twitter.com/EPYebgPZOg
— Juan Alonso (@jotaalonso) November 18, 2025
Cuando se vieron en apuros
Todo cambió cuando estallaron los audios de Spagnuolo. Los mensajes de pánico reemplazaron a los de festejo. Calvete le pregunta a su mujer: «¿Tenés cinco palos en efectivo en pesos?». Su hija Ornella, preocupada por un allanamiento, pregunta: «¿Indecom tiene cash blanco? O si no, digo que me lo prestaron». Cuando la allanaron, le encontraron 700 mil pesos en efectivo.
En un audio, Lorena Di Giorno, empleada de ANDIS que respondía a Calvete, le cuenta que está «borrando todo, sacando todo de mi casa». Calvete le ordena no pagar a nadie y le sugiere ofrecer descuentos para blanquear pagos. Cuando ella propone una transferencia, él responde angustiado: «Lo van a chupar», en referencia a que las cuentas ya estaban embargadas.
Mientras tanto, el presidente que prometió terminar con la casta sigue sin explicar cómo su abogado personal terminó en el centro de una causa por desvío de fondos destinados a los más vulnerables, ni cómo ese grupo de eternos oportunistas políticos logró infiltrarse en su gestión con tanta facilidad.
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