En Argentina, la carne pasó de ser un símbolo nacional a transformarse en un termómetro económico. La combinación de exportaciones, el consumo interno debilitado por la caída del poder adquisitivo y una oferta ganadera ajustada hacen que los valores en carnicerías y supermercados suban con una velocidad que preocupa a quienes están pensando en las fiestas de fin de año.
El último Monitor de Precios de Carne Bovina del CEPA analizó los datos hasta el último día de octubre y confirma que la era Milei dejó aumentos que superan incluso al nivel general de inflación. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, los cortes de carne bovina aumentaron 258,6%, por encima del aumento del nivel general de precios en dicho período. Solamente en octubre, los precios en el mostrador subieron 3,3% con respecto a septiembre.
Los cortes más afectados
En octubre, los cortes de carne denominados “intermedios” registraron el mayor aumento de precios entre las distintas categorías, con una suba promedio del 3,9%. Les siguieron los cortes “caros”, que aumentaron 2,7%, y los cortes “económicos”, con un incremento del 1,5%. Pero si explicamos los aumentos por corte se explica mejor la preocupación social: el asado aumentó 8,2%, la picada especial 6,1%, el matambre 5,5%; y el vacío 5,3%.
En comparación interanual, el CEPA muestra que la carne vacuna aumentó 61,8%, pero muchos cortes crecieron por encima del promedio: el vacío subió 73,7%, el lomo 66,6%, el peceto 66,5%, el cuadril 65,9% y el bife angosto 63,5%. Los datos se reflejan en los precios minoristas del NEA, donde la carne se convirtió en el alimento que más aumentó en 2025, acumulando 37,5% en los primeros 10 meses del año.
La presión del agro y la exportación
Además de la inflación, la suba se debe a una competencia creciente entre frigoríficos, matarifes, exportadores e invernadores que termina aumentando los precios de la hacienda. En el Mercado Agroganadero (MAG) de Cañuelas, la hacienda liviana alcanzó valores históricos y parte de los animales vendidos volvieron a feedlots para engordarse otros 100 o 120 kilos antes de regresar al mercado. Según Leonardo Rafael, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (Camya), unas 3.000 de las 12.000 cabezas ingresadas en un solo día fueron redireccionadas a corrales de engorde, reduciendo aún más la oferta inmediata para el consumo.
“Con este escenario, es muy difícil anticipar qué va a pasar para las Fiestas de Fin de Año. La hacienda va en suba y no creo que tenga retroceso. Están dadas las condiciones para que siga subiendo. Ya se están ajustando los precios en el mostrador, y después será la demanda la que defina hasta dónde se convalida”, señaló Rafael. Para noviembre, se calcula que todavía falta trasladar a la góndola otro 7% u 8% del aumento registrado en el precio de la hacienda.
El consumo interno se retrae mientras el precio sube
El informe del CEPA también muestra cómo los aumentos del último año modificaron los hábitos alimentarios en Argentina. El consumo per cápita se ubicó en 49,5 kilos por año a septiembre de 2025, un 7,3% por debajo del nivel de 2023. Aunque se registró una leve mejora en comparación con los doce meses anteriores (4,4%), el consumo sigue lejos de los promedios históricos.
La explicación es la pérdida de poder adquisitivo. Según datos del INDEC citados por el CEPA, los salarios del sector privado recién recuperaron en agosto el nivel de noviembre de 2023, pero aun así acumulan una pérdida real de 0,6% en 2025. Para el sector público, la caída es mucho más pronunciada: 13,2% desde noviembre de 2023. La consecuencia es visible en las carnicerías: “La gente sigue comprando, pero lleva menos”, describieron comerciantes formoseños, donde el asado ronda los $9.000 y cortes como nalga o vacío ya superan los $10.000.
También hay que tener en cuenta que la hacienda está cara. El precio del novillito aumentó 25,2% en el primer trimestre de 2025, pasando de $2.369 a $2.965 por kilo. Entre marzo y octubre, la suba se moderó (13,8%), pero hacia fin de año se aceleró nuevamente: 4,4% en octubre y 11,4% en los primeros 10 días de noviembre.
La carne y el fin de año
Las fiestas de fin de año suelen ser un período de alta demanda y hoy coinciden con un mercado de hacienda ajustado, un frente exportador que crece día a día y consumidores con ingresos debilitados.
La Argentina llega así a las fiestas con un cóctel complicado, una carne que aumentó más que la inflación, salarios que no acompañan, un consumo que cae y exportaciones que siguen marcando el pulso del mercado interno.
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