La escalada de morosidad en tarjetas de crédito y préstamos personales podría llevar al Banco Central de la República Argentina (BCRA) a retomar un mecanismo suspendido en 2020: el débito automático de las cuotas adeudadas, incluso sin la autorización previa del cliente.
Fuentes del organismo señalaron que la iniciativa se encuentra en evaluación y que, de prosperar, podría aplicarse en las próximas semanas. El objetivo, explican, sería reducir el nivel de mora bancaria y garantizar la recuperación de créditos en un contexto de fuerte deterioro del consumo y alta inflación.
“Si todo va bien, en menos de un mes podríamos habilitar nuevamente el débito directo que el Banco Central cerró en 2020”, sostuvo Pedro Inschauspem, director del Banco Central, en declaraciones recientes. Según adelantó, la herramienta permitiría a las entidades cobrar las cuotas de manera digital, sin depender de las fechas de vencimiento ni del consentimiento expreso del usuario.
Advertencias y reparos
La posible reactivación del sistema despierta críticas entre economistas y defensores de los derechos financieros. Miguel Pesce, expresidente del Banco Central y uno de los impulsores de la restricción original, advirtió sobre los riesgos de permitir acceso directo de las fintech y bancos a las cuentas de sectores vulnerables.

“La economía debería proteger a quienes más lo necesitan, no permitir que su frágil sustento sea explotado por intereses crediticios desmesurados”, sostuvo el exfuncionario. Organizaciones de consumidores también plantean reparos, al considerar que el débito sin autorización podría vulnerar la autonomía de los usuarios y afectar el derecho a decidir sobre el destino de sus ingresos.
Más crédito, menos efectivo
Informes recientes del propio Banco Central muestran que el uso de tarjetas de crédito supera ampliamente al de las de débito, lo que refleja un crecimiento sostenido del endeudamiento personal. En paralelo, los atrasos en los pagos aumentan mes a mes, generando preocupación en el sistema financiero.
En un contexto de inflación persistente y pérdida del poder adquisitivo, cada vez más personas recurren a préstamos y financiamiento para cubrir gastos básicos. Especialistas advierten que una implementación apresurada del débito automático podría agravar la fragilidad financiera de los hogares endeudados, aunque reconocen que el sistema permitiría mayor previsibilidad a las entidades y orden en los cobros.
Con información de Crónica.
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