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COP30 en Brasil: el mundo exige acción climática y Argentina llega con una delegación reducida

La Cumbre del Clima de la ONU se desarrolla en Belém do Pará con el desafío de transformar las promesas del Acuerdo de París en políticas concretas. Mientras líderes mundiales debaten cómo financiar la transición energética y reducir las emisiones, la Argentina asiste sin representación ministerial y con una agenda ambiental debilitada.
COP30 en Brasil: líderes mundiales se reúnen para combatir el cambio climático (Foto: Noticias Argentinas)

Ayer comenzó la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) en la ciudad de Belém do Pará en Brasil, con un llamado a la ayuda global para acelerar las acciones frente a la crisis climática. La conferencia busca transformar las promesas del Acuerdo de París en políticas concretas ya que los científicos advierten que el planeta podría superar temporalmente el límite de 1,5°C de calentamiento en los próximos años. Durante 2 semanas, delegaciones de 195 países negociarán nuevas metas de reducción de emisiones, financiamiento climático y medidas de adaptación. Aún hay dudas sobre cómo será la participación Argentina.

Foco en la acción

El Presidente de Brasil, Lula da Silva, definió la COP30 como la “cumbre de la implementación”. A diferencia de las reuniones anteriores, el objetivo principal de ésta es acordar mecanismos concretos de aplicación del Acuerdo de París, que en 2015 fijó el compromiso de mantener el aumento de la temperatura global “muy por debajo de 2°C” y preferiblemente en 1,5°C.

Los países deberán revisar y fortalecer sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN), es decir, sus planes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Actualmente, las CDN vigentes sólo contemplan una reducción global del 10% de las emisiones hacia 2030, muy lejos del 60% que la comunidad científica considera necesario. Además, se espera que los delegados aprueben un conjunto de 100 indicadores globales para monitorear el progreso en adaptación, lo que permitirá comparar resultados y mejorar la transparencia de las políticas nacionales.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, inauguró la cumbre con el mensaje: “Ya no es momento de negociar. Es momento de actuar, actuar y actuar”. (Foto: Radio Mercosur)

Una responsabilidad compartida

Lula da Silva encabezó la ceremonia de apertura y presentó la agenda de acción brasileña, que combina objetivos climáticos con desarrollo social y protección de la Amazonía. Bajo la consigna del mutirão, que significa “tarea colectiva”, Brasil busca integrar a pueblos originarios, gobiernos locales y empresas en la implementación de soluciones climáticas. Para el Presidente brasilero, hay una “responsabilidad compartida” entre los países industrializados y en desarrollo.

Entre los participantes confirmados se encuentran el Presidente francés Emmanuel Macron, el Canciller alemán Friedrich Merz, el Primer ministro británico Keir Starmer, el mandatario colombiano Gustavo Petro y el presidente de Liberia Joseph Boakai. China participa con el viceprimer ministro Din Xuexiang, mientras que Estados Unidos no enviará representación oficial.

El eje del financiamiento

El principal desafío de la COP30 será acordar la movilización de 1.3 billones de dólares anuales en financiamiento climático hacia 2035, según la Hoja de Ruta Bakú-Belém elaborada por las presidencias de la COP29 y la COP30. Este informe establece 5 prioridades entre las que se incluyen el fortalecimiento de 6 fondos multilaterales para el clima, la mejora de la cooperación en materia de impuestos a las actividades contaminantes y la conversión de la deuda soberana en inversión climática, una medida que podría desbloquear hasta 100.000 millones de dólares para los países en desarrollo.

El monto proyectado triplica el objetivo de 300.000 millones de dólares anuales acordado el año pasado en Azerbaiyán, aunque muchos países advierten que todavía resulta insuficiente. El Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que el financiamiento para la adaptación debería multiplicarse 12 veces para cubrir las necesidades de los países más vulnerables. Sin recursos adicionales, los expertos alertan que las temperaturas globales podrían aumentar entre 2,3°C y 2,8°C hacia fines de siglo, generando impactos irreversibles como inundaciones, incendios, sequías y pérdida masiva de biodiversidad.

La participación argentina

La Argentina participa en la COP30 con una delegación reducida, sin presencia ministerial y encabezada por funcionarios de rango medio de Cancillería y de la Subsecretaría de Ambiente. Desde el Gobierno nacional confirmaron que se trata de una “delegación austera”, sin participación del Presidente argentino Javier Milei. El país llega a la cumbre con una agenda ambiental debilitada, marcada por recortes presupuestarios y la paralización de programas climáticos. Desde la llegada de Milei al poder en diciembre de 2023 se redujeron entre un 28% y un 83% los fondos de áreas vinculadas al ambiente, conservación de bosques y control de incendios.

A nivel internacional, la administración libertaria mantiene su adhesión formal al Acuerdo de París, pero adoptó un discurso distante respecto de la agenda climática. En la COP29, realizada en Azerbaiyán, la Argentina se retiró de las negociaciones sin explicaciones oficiales a los pocos días de iniciadas las sesiones. Meses después, el vocero presidencial Manuel Adorni llegó a sugerir que el país evaluaba retirarse del acuerdo, algo que finalmente no ocurrió.

 

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Avances provinciales

A pesar del retroceso a nivel nacional, las provincias avanzan por su lado en el desarrollo de políticas climáticas propias. Este año Jujuy, La Pampa y Misiones lograron la convalidación nacional de sus Planes Provinciales de Respuesta al Cambio Climático. Además, otras 11 provincias, entre las que se encuentran Formosa, Chaco, Córdoba, Santiago del Estero y Santa Fe están en proceso de aprobación de sus propios documentos.

Las iniciativas provinciales se enmarcan en la Ley 27.520 de Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático, sancionada en 2019, que promueve una acción coordinada entre la Nación y las provincias. Esto permite que cada provincia pueda  establecer metas locales de reducción de emisiones y medidas de adaptación frente a fenómenos naturales como los incendios, las sequías y las inundaciones.

El desafío del metano

Otro punto relevante en la agenda de Belém es la reducción de las emisiones de metano, un gas 80 veces más potente que el dióxido de carbono en un horizonte de 20 años y responsable de un tercio del calentamiento global.

En Argentina, más del 60% de las emisiones de metano provienen del sector agropecuario, un 29% del energético, principalmente por fugas en la producción y transporte de gas y petróleo, y alrededor del 7% del manejo inadecuado de residuos. Aunque el país adhirió en 2021 al Compromiso Global del Metano, que propone reducir las emisiones en un 30% para 2030, todavía no cuenta con metas sectoriales ni con un sistema nacional de monitoreo.

La COP30 se extenderá hasta el 21 de noviembre con la expectativa de alcanzar consensos sobre financiamiento, transición energética y reducción de metano. Éstos acuerdos van a definir el rumbo de la política climática mundial de la próxima década.

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