En un contexto nacional que la propia candidata ha calificado como «crítico» y «difícil», la postulación de la licenciada Graciela de la Rosa como candidata a Diputada Nacional por el Frente de la Victoria se erige como una apuesta por la defensa inquebrantable de la soberanía provincial y de los derechos sociales frente a lo que denomina la «despolítica» nacional.
La Licenciada de la Rosa no es una improvisada; se trata de una dirigente de vasta trayectoria que asumiría por tercera vez una banca en la Cámara de Diputados de la Nación, si la voluntad popular la acompaña. Su militancia se forjó desde joven, enamorada del peronismo tras descubrir «La razón de mi vida» de Evita en una siesta formoseña de su infancia. Su formación en Ciencias Económicas, junto a su compromiso político, la llevó a ser un testimonio vivo de los años más oscuros de la Argentina.
Durante la dictadura de 1976, de la Rosa sufrió la persecución política, siendo encarcelada en la Alcaldía de Resistencia y luego en Devoto. Aquellos años de encierro le dejaron una marca profunda de la solidaridad entre mujeres, destacando cómo las presas comunes arriesgaban su seguridad para pasarles diarios a las presas políticas incomunicadas, o cómo sus compañeras separaban la escasa carne, papa y zanahoria de las comidas aguachentas para alimentar a las tres mujeres embarazadas. Esta experiencia en los «extremos que tiene la vida» fundamenta su compromiso inquebrantable con la lucha por los derechos de las mujeres y el cambio de leyes.

Tras recuperar su libertad, la licenciada fue reconocida por la ONU (LNUR) como refugiada política, residiendo en México hasta la asunción de Alfonsín. Su regreso a la política activa en Formosa, motivado por la invitación del entonces Vicegobernador Gildo Insfrán, significó la reafirmación de su pertenencia provincial y su integración al proyecto que hoy defiende.
El proyecto del Estado formoseño: un anclaje histórico y una plataforma de defensa
Para Graciela de la Rosa, el proyecto político del Frente de la Victoria no solo mira hacia el futuro, sino que reivindica la historia de la provincia. Ella encuentra, por ejemplo, en el lanzamiento del programa PAIPPA un reconocimiento a la lucha histórica de los compañeros y compañeras de las Ligas Agrarias, muchos de ellos desaparecidos y presos, que peleaban por el título de propiedad y por mejores condiciones.
En el actual escenario de ajustes nacionales, la candidata destaca que la provincia de Formosa tiene la capacidad de proteger a los formoseños en los sectores que más lo necesitan (como el incentivo docente o las cajas alimentarias para pueblos originarios). Esto es posible porque Formosa realiza una buena gestión: es una provincia desendeudada y con equilibrio fiscal, lo que le otorga la posibilidad financiera de actuar como un escudo social.

Graciela de la Rosa, quien tuvo el honor (según expresó) de presidir la Honorable Convención Constituyente que reformó la Constitución provincial, subrayó que esta capacidad de gestión y equidad debe ser llevada al ámbito nacional. Como sostiene otro de los candidatos del frente, Camilo Orrabalis, sobre el futuro de Formosa, la visión estratégica de la provincia debe ser construida con «profundo sentido de pertenencia». Formosa, para De la Rosa, es el «faro» que demuestra que «el peronismo vive» y que puede lograr la justicia social y la igualdad de oportunidades.

La batalla en el Congreso: ponerle freno al ímpetu libertario
El principal desafío que Graciela de la Rosa identifica en el Congreso es frenar el «ímpetu libertario» que recorta derechos y busca la privatización de servicios esenciales. El combate legislativo se centrará en varios ejes fundamentales:
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- Defensa de la Constitución Nacional y el presupuesto: es crucial exigir que el Gobierno nacional respete la Carta Magna y presente un Presupuesto Nacional que contemple las necesidades de todas las provincias, financiando obras de infraestructura económica y social.
- Freno a los DNUs y decretos delegados: se debe detener el uso de estos instrumentos que han resultado en «el recorte más grande de la historia, el ajuste más grande de la historia», llevando al cierre de instituciones básicas como el INTA o el INTI o los ataques a las pensiones de personas con discapacidad.
- Defensa de los recursos federales: una de las amenazas más grandes es la intención de venir «por la plata propia de las provincias», buscando modificar los recursos de coparticipación federal—que no son un regalo de la Nación, sino impuestos recaudados en cada provincia.
- La batalla cultural: de la Rosa expuso que el peronismo debe enfrentar la doctrina del liberalismo extremo que declara que la justicia social es un robo. Subrayó que la lucha global es «contra la desigualdad», y la igualdad de oportunidades debe ser siempre una bandera, contestando al dogma liberal con la historia y la experiencia de los «derechos concretados».
Para lograr estos objetivos, la candidata enfatizó en la importancia de obtener las dos bancas en disputa, asegurando que Formosa tendrá los dos diputados del Frente de la Victoria junto a su compañero de fórmula, Fabián Cáceres, para «defender estas políticas de inclusión». Está en juego la protección de la educación pública y gratuita, el derecho a la salud y la alta complejidad, elementos que el proyecto nacional busca frenar, priorizando la economía financiera sobre la economía real y productiva, lo que lleva al aumento del desempleo y a salarios con los que «no se puede llegar a fin de mes».

En definitiva, Graciela de la Rosa se presenta como la experiencia forjada en las luchas históricas y la voz necesaria para defender los pilares de la provincia ante el asedio nacional, invitando al electorado a defender lo logrado y frenar las políticas que «nos sacan cada día más derechos».
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