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Domingo 19 de mayo de 2024
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4 claves para entender la crisis política y humanitaria en Haití

Las pandillas y el crimen organizado toma el control de la capital haitiana impidiendo la vuelta al país del primer ministro. El país vive una escalada de violencia desde la muerte de su presidente en el 2021.

Las pandillas y el crimen organizado toma el control de la capital haitiana impidiendo la vuelta al país del primer ministro. El país vive una escalada de violencia desde la muerte de su presidente en el 2021.

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En los últimos meses Haití se vió sacudido por un aumento en la tensión política y en el control de las pandillas sobre la capital del país. La inestabilidad viene aumentando desde el asesinato del presidente Jovenel Moise, en 2021, pero viene escalando exponencialmente en los últimos meses al punto de una severa crisis humanitaria.

Desde entonces, el país ha estado sumido en un estado de incertidumbre política, con disputas sobre la sucesión presidencial y la legitimidad del gobierno interino. La nación ha sido testigo de protestas masivas y persistentes contra el gobierno, exacerbadas por el creciente descontento con la corrupción, la pobreza rampante y la falta de servicios básicos. 

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Fruto de la situación económica, dos de los sindicatos más grandes del país realizaron una huelga general para fines de enero, mientras que las pandillas y bandas organizadas aumentan el control de la capital evitando la llegada al país de Ariel Henry, quien fue seleccionado como primer ministro del país tras la renuncia y posterior aseisnato de Moise.

¿Cuáles son las razones que llevaron a Haití a ésta situación?

Colonialismo

Habiendo sido una colonia francesa hasta 1804, Haití fue la primera nación latinoamericana y la primera nación negra en independizarse tras un levantamiento de esclavos y posterior revolución que echó a los patricios y terratenientes blancos del país. Sin embargo, de acuerdo a los historiadores, esta fue la cruz que debió cargar Haití durante el resto de su historia y que marcaría el inicio de inestabilidad para el gobierno.

Por la pérdida de sus tierras y esclavos, Francia obligó a pagar a la nueva nación Haití una indemnización de 150 millones de francos. A lo largo del siglo XIX Haití debió pagar el equivalente a 30 millones de dólares por haber cometido la fechoría de liberarse e independizarse.

El levantamiento de esclavos, además, encendió las alarmas de las potencias del mundo, como Estados Unidos, España e Inglaterra cuyas riquezas se sostenían por la explotación de mano de obra esclava.

Como a ninguna de éstas potencias le convenía que una nación negra tuviera éxito y un peligroso precedente en la región, acordaron un bloqueo comercial a la isla, destruyendo sus posibilidades de sostenibilidad económica y marcó el inicio de inestabilidad política que el país sufriría durante todo el siglo XIX.

 

Intervención extranjera

El siglo XX no trajo mejores noticias para Haití. En 1906 desde los Estados Unidos se presionó a los gobiernos a aceptar un control aduanero y aseguró la entrada del Citibank dentro de la gestión del Banco Nacional. El control del Citibank hizo posible que en diciembre de 1914 tropas estadounidenses se quedarán con los fondos públicos del banco y los transfirieran directamente a Estados Unidos, en lo que el pueblo haitiano vió como un acto de “pirateria internacional”.

Esto inaugura un nuevo periodo en la historia de Haití, donde las deudas e inestabilidad política se le sumarían las intervenciones internacionales. Por 19 años las tropas estadounidenses crearon y entrenaron una fuerza de seguridad centralizada destinada a proteger los bienes de las élites del país. Esta fuerza de seguridad sería el brazo armado de los dictadores que se sucedieron en Haití para salvaguardar los intereses extranjeros.

La corrupción tanto de las fuerzas de seguridad como de los regímenes dictatoriales plantarían la semilla de desconfianza generalizada de la población haitiana hacia el sistema político, dificultando aún más todo intento de estabilización en el país.

 

Ayudas humanitarias

Por si la pobreza, endeudamiento y la intervención extranjera fuesen poco, Haití se encuentra en una zona azotada por desastres naturales como los terremotos, huracanes y deslizamientos de tierra que periódicamente lleva al país en crisis política, a una crisis humanitaria. Este cóctel hace de Haití uno de los principales receptores de ayuda humanitaria por parte de otros países y organizaciones internacionales.

Pero lejos de articular con estamentos locales y nacionales para el desarrollo del propio país, éstas ayudas muchas veces terminan perjudicando el desarrollo económico, ya que facilitan el ingreso a Haití de productos alimenticios subsidiados más baratos de lo que pueden producirse en el país. Esto hizo que desde los 90 se redujera la agricultura nacional y muchos productores de arroz y otros alimentos debieran vender sus tierras para asentarse en los cordones urbanos.

En ocasiones, las ayudas humanitarias además traen grandes consecuencias para la población, como fue el caso de la misión de los cascos blancos de la ONU en el 2010 que fue responsable de un mortal brote de cólera entre los haitianos.

Pobreza

Como resultado de todos estos factores, Haití es el país más pobre de América. El 58% de su población se encuentra por debajo de la línea de pobreza y su PBI per cápita no supera los 1.750 dólares. Esto hace que para muchos haitianos la única forma de asegurarse un sustento económico y un plato de comida en la casa sea uniéndose a las pandillas criminales.

El crecimiento de la actividad ilegal hace cada vez más difícil el sostenimiento de actividad legal, ya que muchos negocios deben cerrar debido a los hechos de violencia que se suceden en sus barrios. Esto hace que para cualquier gobierno sea imposible recaudar los ingresos suficientes para financiar una fuerza de seguridad capaz de contrarrestar el avance de las pandillas.

De esta forma, las pandillas aumentan tanto en número como en influencia, acaparando gran parte de los negocios y economía del país y siendo prácticamente el único lugar donde las familias haitianas les queda acudir por ayuda, trabajo o resolución de algún conflicto.

En Haití operan más de 200 grupos organizados, 23 de los cuales operan en la capital del país, Puerto Príncipe. Estas están agrupadas en dos coaliciones, la familia G9 y la G-Pep. Hasta hace poco éstas dos agrupaciones se encontraban enfrentadas, pero ambas anunciaron una alianza informal en contra de Henry. La crisis en el país ya ha provocado el éxodo de 300 mil haitianos. 

 

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