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Viernes 24 de mayo de 2024
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Fundaciones ecológicas obtienen apoyo internacional para agregar valor a las buenas prácticas agrícolas

Un proyecto en conjunto de la Fundación Proyungas, Aapresid y Fundación Moisés Bertoni busca medir la captura de carbono de los bosques nativos utilizados para mitigar la huella ecológica de las tierras productivas.

Un proyecto en conjunto de la Fundación Proyungas, Aapresid y Fundación Moisés Bertoni busca medir la captura de carbono de los bosques nativos utilizados para mitigar la huella ecológica de las tierras productivas.

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Un proyecto que apunta la adopción de buenas prácticas agrícolas y la conservación y restauración de la vegetación nativa en fincas de soja del Gran Chaco contará con la financiación de Land Innovation Fund (LIF), un fondo que busca financiar soluciones innovadoras a los problemas y al impacto ecológico que generan la deforestación. 

El proyecto fue presentado por la Fundación ProYungas, en alianza con la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid) y la Fundación Moisés Bertoni, de Paraguay. Fue uno de los siete seleccionados entre 47 postulantes de todo Latinoamérica que recibirá la financiación del LIF para su ejecución.

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Las acciones se llevarán adelante en cinco sitios piloto del bioma Gran Chaco -tres en Argentina y dos en Paraguay-, abarcando una extensión mínima de 50.000 hectáreas. Las fincas serán seleccionadas en base al aporte y la experiencia de Aapresid, en Argentina, y la Fundación Moisés Bertoni, en Paraguay; fomentando el trabajo conjunto entre diferentes organizaciones de la sociedad civil y productores agropecuarios.

Captura de carbono

Land Innovation Fund apoya iniciativas que promuevan cadenas productivas de soja sustentable y libre de deforestación, generando a su vez un impacto y socioambiental positivo en las áreas agrícolas de tres biomas prioritarios en América del Sur: Cerrado, Gran Chaco y Amazonas

La Fundación Proyungas, a través de su Programa de Paisajes Productivos Protegidos (PPP), viene trabajando junto a productores de caña de azúcar, de cítricos, forestales y ganaderos en la medición del stock de carbono en bosques nativos, midiendo la huella de carbono de la actividad productiva y el balance que puede generarse a partir de su combinación con ambientes naturales.

El nuevo proyecto es una oportunidad para ampliar el área de trabajo y aplicar estos conocimientos en la producción de soja, un sector que por su impacto la normativa nacional exige que se combine con plantaciones que puedan mitigar su huella ecológica, debiendo destinar parte la tierra productiva a la implantación bosque nativo que contrarreste el impacto ecológico del monocultivo.

En diálogo con NEA HOY, el gerente del proyecto y el Director Ejecutivo de Fundación ProYungas Sebastián Malizia explicó que realizando las mediciones pertinentes y una planificación adecuada en el uso del espacio productivo, se puede lograr acreditaciones internacionales que sirvan como incentivo económico para implementar estrategias de captura de carbono en ésta actividad.

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Así, no solo se puede utilizar el paisaje ecológico de forma más eficiente, mitigando aún más la huella ecológica de la producción, sino que el espacio destinado a dar un balance positivo de carbono también pasaría a ser un activo y aportar una rentabilidad por la posibilidad de generar bonos de carbono.

Los ambientes naturales brindan servicios ambientales desde polinización, balance hídrico, control de erosión del suelo”, explica Malizia, “y los mercados internacionales hoy están exigiendo que se demuestre que productos como la soja tengan un origen sin deforestación y sin cambios en el uso del suelo”.

 

En este sentido, se estará realizando tareas en conjunto con los productores de los cinco sitios piloto para cuantificar la huella de carbono de la actividad productiva, evaluar el stock de carbono de la vegetación nativa y de los suelos agrícolas, desarrollar proyectos de compensación de emisiones de carbono del área de vegetación nativa, con acreditación internacional, y desarrollar una plataforma online que garantice la transparencia y contribuya a la difusión.

Uno de los grandes desafíos será lograr agregar valor a las buenas prácticas de conservación, vinculando a los productores con certificadoras internacionales que les permitan acceder a mercados de bonos de carbono.

Un diálogo de saberes

Un factor importante para asegurar la ejecución de las actividades en los tres años en que tendrán el apoyo de Land Innovation Fund, previstas en el marco del proyecto, será lograr la construcción de los espacios de intercambios en campo entre los productores y el equipo técnico para evitar los problemas e inconvenientes más comunes que pueden surgir a partir de una planificación y ejecución más vertical y normativa.

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Para esto, se trabajará con la metodología de Sistema Chacras que AAPRESID viene desarrollando desde hace 12 años, un sistema de trabajo donde los productores trabajan codo a codo junto a los científicos en la búsqueda de modelos de producción sustentables adaptados a cada realidad productiva.

Una chacra no se refiere a una zona geográfica o a un lote en particular, sino que más bien se refiere a una zona de influencia”, explicó Cecilia Gines, gerenta del área Internacional de Apresid, en diálogo con NEA HOY, “una chacra puede estar conformada, por ejemplo, por un grupo de productores que están en una zona particular determinada y que están visualizando una cierta problemática”.

De esta manera se conforma un espacio de diálogo, en la que los productores tienen acceso a técnicas y conocimientos estudiados por el equipo que se vienen desarrollando en otras partes del mundo y se genera la posibilidad de construir nuevos conocimientos a partir de la aplicación en campo junto a los productores.

La metodología además propicia mediante el intercambio entre productores y equipo técnico la detección y solución de problemas concretos que puedan surgir durante los tres años que se ejecutará el proyecto.

El Gran Chaco es una de las regiones forestales más grandes de América Latina, donde la expansión de la frontera agrícola amenaza la conservación de la vegetación nativa y compromete el balance de carbono, con impactos ambientales y económicos negativos para la región y el mundo entero.

Que iniciativas como las propuestas por la Fundación Proyungas, Aapresid y Fundación Moises Bertoni puedan concretarse con el apoyo de la Land Innovation Fund es un paso hacia la conformación de espacios productivos que a su vez aporten a la conservación de la biodiversidad autóctona.

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