- Publicidad -

El fantasma del corralito: Milei flexibiliza el uso de depósitos en dólares para créditos

Un DNU habilita a los bancos a prestar dólares a empresas que no exportan, algo prohibido desde 2002. El Gobierno busca reactivar el consumo y la inversión, pero economistas advierten sobre el riesgo de un nuevo descalce cambiario a las puertas de un año electoral.
Fuente: Infobae

El Gobierno de Javier Milei volvió a mover una de las piezas más sensibles del sistema financiero argentino. A través del Decreto de Necesidad y Urgencia 736/2026, publicado el 14 de agosto en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo autorizó a los bancos a prestar dólares a empresas que no generan divisas por exportaciones, algo vedado desde hace 24 años. La norma modifica el artículo 23 del Decreto 905/2002, dictado en plena salida de la Convertibilidad, cuando Eduardo Duhalde buscó blindar al sistema bancario ante un colapso como el que había hecho estallar el corralito.

Con la reglamentación del Banco Central —vía la Comunicación «A» 8467— cada entidad podrá destinar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a financiar personas jurídicas radicadas en el país, aunque facturen exclusivamente en pesos. La medida no alcanza a las personas físicas y obliga a liquidar esos fondos en el mercado oficial de cambios. El equipo económico espera movilizar entre 6.000 y 10.000 millones de dólares adicionales, en un sistema donde los depósitos en dólares ya superan los 40.000 millones.

Por qué el Gobierno destraba el grifo ahora

La decisión llega en medio de señales cada vez más nítidas de agotamiento del ciclo de consumo que el propio oficialismo había presentado como uno de sus logros. Distintas mediciones privadas ubican la caída del consumo en supermercados y comercios de cercanía en más de dos años consecutivos, con retrocesos interanuales fuertes en rubros como la industria manufacturera y el comercio. En el segundo trimestre del año, varias consultoras coincidieron en que la actividad económica se contrajo hasta un punto porcentual, un dato que contrasta con el discurso oficial de una recuperación sostenida para la segunda mitad de 2026.

En ese contexto, el ministro Luis Caputo planteó que una mayor oferta de crédito en dólares, a tasas más competitivas que en pesos, podría traccionar la inversión y presionar a la baja las tasas locales por la «competencia de monedas«. Bausili, titular del Banco Central, fue más cauto y dijo que no espera un «boom» de préstamos, aunque sí una ayuda puntual para la construcción. El DNU cita como respaldo el fortalecimiento de las reservas, con compras por 13.300 millones de dólares en siete meses, por encima de la meta anual.

El fantasma del descalce cambiario

El problema, coinciden buena parte de los economistas consultados en distintos medios, es que la medida reabre una vulnerabilidad que la Argentina había tratado de cerrar tras la crisis de 2001. Durante la Convertibilidad, los bancos prestaron dólares en forma masiva a empresas y familias que cobraban en pesos; cuando se rompió la paridad cambiaria, esas deudas se volvieron impagables de un día para el otro y arrastraron a todo el sistema financiero. Por eso el Decreto 905/2002 fijó una regla simple: solo puede endeudarse en dólares quien también genera ingresos en esa moneda.

Y la medida funcionó. Desde el 2002 hasta acá Argentina vivió varias crisis y devaluaciones y los depósitos en dólares nunca corrieron riesgos justamente porque no eran parte del dinero que los bancos podían utilizar para créditos.

Ex funcionarios del gobierno de Mauricio Macri, como Guido Sandleris y Hernán Lacunza, advirtieron que la nueva norma reintroduce ese descalce en el sistema crediticio: una empresa que factura en pesos y toma un crédito en dólares queda expuesta a que una devaluación le encarezca la deuda de golpe, en una economía bimonetaria donde los saltos cambiarios no son una hipótesis remota.

El Banco Central respondió con un «tratamiento prudencial más exigente«: estos créditos exigirán un capital mínimo del 125% respecto de financiaciones comparables y computarán 1,25 veces para los límites de exposición de cada entidad, además del tope del 15% sobre los depósitos.

Ahorristas, dólares y año electoral

Especialistas remarcan que la norma no cambia la naturaleza de los depósitos en dólares: siguen siendo depósitos bancarios y, como tales, quedan expuestos a cualquier restricción generalizada que el Estado imponga ante un estrés financiero, algo que la memoria colectiva argentina asocia de inmediato con el corralito de 2001. Instrumentos como los fondos comunes de inversión o los futuros en dólares no están alcanzados directamente por el DNU, pero tampoco quedarían a salvo de controles de capitales si la crisis fuera lo bastante severa.

El tipo de cambio, la confianza del consumidor y el nivel de actividad serán las variables que más pesarán en cómo llegue el electorado a las urnas en 2027. La confianza del consumidor, medida por la Universidad Di Tella, cayó en julio a su nivel más bajo en más de un año, un dato que el Gobierno necesita revertir antes de un turno electoral donde buena parte de su capital político está atado al resultado económico.

La apuesta oficial es que más crédito en dólares reactive sectores rezagados sin comprometer al sistema financiero, apoyándose en los límites prudenciales que impuso el Banco Central. Los críticos, en cambio, hablan de una flexibilización procíclica: útil mientras el dólar esté planchado y la macro calma, pero peligrosa si el escenario cambiario se tensiona antes de las elecciones.

ADEMÁS EN NEA HOY:

Gestión de Milei: casi 6 de cada 10 desaprueban su gestión

Créditos al 1.375%, denuncias por usura y beneficios fiscales: la ofensiva contra Mercado Libre

Milei pierde a los jóvenes: la confianza en el Gobierno cayó del 69% al 34%

ULTIMAS NOTICIAS

Suscribite a nuestro newsletter

Si querés recibir las noticias más leídas gratis por mail, dejanos tu correo