Luego de la tragedia ocurrida en el lado brasileño de las Cataratas del Iguazú, las autoridades reforzaron el foco sobre las medidas de seguridad para las excursiones náuticas y recordaron los requisitos que deben cumplir estas actividades en el sector argentino.
El accidente, que terminó con la muerte de un turista neerlandés, volvió a poner bajo la lupa las condiciones en las que se desarrollan los paseos en lancha en uno de los principales destinos turísticos de Misiones.
Qué pasó y cómo reaccionaron las autoridades
El accidente ocurrió el martes 28 de julio en el sector brasileño de las Cataratas del Iguazú, durante una excursión operada por Macuco Safari. Una embarcación volcó con ocho personas a bordo y, pese al operativo de rescate, un turista neerlandés de 26 años falleció.
Tras el episodio, la empresa brasileña suspendió temporalmente sus actividades, mientras se desplegaba un importante operativo de emergencia. En el rescate también colaboró Iguazú Jungle, concesionaria de las excursiones náuticas del lado argentino.
Desde la Intendencia del Parque Nacional Iguazú expresaron sus condolencias a los familiares y allegados de la víctima y destacaron el trabajo realizado por los organismos y equipos que participaron del operativo de rescate.

Las condiciones para realizar la Gran Aventura
A partir de lo ocurrido, el Parque Nacional Iguazú recordó que la excursión Gran Aventura cuenta con requisitos físicos y de autonomía que los visitantes deben cumplir antes de participar de la actividad.
El paseo incluye un acercamiento en lancha a los saltos de agua de las Cataratas, por lo que las condiciones físicas de los pasajeros forman parte de las medidas preventivas. Estos requisitos buscan reducir riesgos y garantizar que la experiencia se desarrolle bajo condiciones adecuadas de seguridad.
Además, las excursiones náuticas están sujetas a protocolos específicos de navegación y a las disposiciones de la Prefectura Naval Argentina. De esta manera, la seguridad depende tanto de las condiciones de las embarcaciones como del comportamiento del río y del estado general de la zona.

El caudal del río, otro factor clave
El contexto de las últimas semanas también puso especial atención sobre el caudal del río Iguazú. En julio, las autoridades debieron implementar distintas medidas preventivas debido a importantes aumentos registrados en el nivel del agua.
Incluso, el circuito de Garganta del Diablo permaneció cerrado preventivamente ante las crecidas. El 25 de julio, el río alcanzó un caudal de 8,33 millones de litros por segundo, mientras los equipos del parque continuaban monitoreando la evolución de las condiciones hidrológicas.
La situación demuestra cómo las condiciones naturales pueden modificar rápidamente la actividad turística en las Cataratas. Durante las últimas semanas, el Parque Nacional ya había aplicado cierres preventivos y restricciones ante los cambios registrados en el comportamiento del río.
Tras la tragedia en el sector brasileño, el foco vuelve a estar puesto en la necesidad de mantener controles estrictos y protocolos de seguridad para las excursiones náuticas en las Cataratas del Iguazú, especialmente ante un escenario marcado por las variaciones del caudal del río.
Fuente: Parque Nacional Iguazú, Primera Edición.
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