Mientras el Gobierno de Javier Milei celebra el crecimiento de la actividad económica y lo presenta como una muestra de la recuperación del país, los indicadores laborales muestran una realidad distinta: el empleo registrado acumula meses consecutivos de caída y buena parte de los nuevos puestos corresponden al trabajo informal.
Para el contador público y ex senador provincial Martín Barrionuevo, esta aparente contradicción tiene una explicación clara. «La Argentina viene destruyendo empleo aun cuando a nivel macro se ve un crecimiento económico», afirmó en diálogo con NEA HOY.
Según explicó, «el crecimiento económico está sustentado básicamente en sectores que son ganadores y que además van a fortalecer a la macroeconomía porque son generadores de dólares: el petróleo, el gas, la minería y el agro», señaló.
Una economía que avanza «en sentidos opuestos»
Para Barrionuevo, el principal problema es que el modelo económico vigente no distribuye ese crecimiento hacia el resto del aparato productivo. «La economía no es que crece a dos velocidades, sino en sentidos opuestos», resumió.
El ex senador explicó que los sectores que hoy impulsan las estadísticas económicas representan apenas entre el 10 y el 15% del empleo nacional, mientras que aquellos que sostienen la mayor cantidad de puestos laborales son justamente los más afectados por la política económica.
«El comercio, la industria, la construcción, los servicios y todo lo que tiene que ver con la administración pública vienen cayendo, y justamente esos sectores explican más del 50% del empleo en la Argentina», explicó.

El problema es la falta de desarrollo
Barrionuevo aclaró que no cuestiona el crecimiento de actividades como la minería, la energía o el agro, ya que considera que aportan dólares indispensables para la economía argentina.
«Uno nunca está en contra de que un sector crezca. Ese extractivismo no necesariamente es malo. Se torna malo cuando no hay un desarrollo productivo en torno a él», indicó.
Según explicó, el verdadero desafío consiste en aprovechar esos recursos para generar industrias, proveedores nacionales y empleo de calidad.
Críticas al RIGI: «Demasiadas ventajas y muy pocos beneficios»
En ese marco, Barrionuevo también cuestionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), uno de los pilares económicos de la administración de Javier Milei.
«Los regímenes de grandes inversiones no son malos de por sí, sino que este régimen genera demasiadas ventajas y muy pocos beneficios para la extracción de estos recursos naturales en la Argentina», sostuvo.
A su entender, el esquema actual prioriza la llegada de inversiones sin exigir un desarrollo industrial que multiplique el empleo y el valor agregado.

La «micro» que el Gobierno decidió no mirar
«Cuando el Gobierno dice ‘no me ocupo de la micro’, en realidad nos está diciendo que no se ocupa de todas estas cosas que son las que afectan a la gente«, aseveró Barrionuevo.
Y enumeró algunas de esas actividades: «Es la economía del comerciante que ve cómo caen sus ventas; de las industrias; del turismo; de la construcción».
Más informalidad y menos recursos para sostener el sistema previsional
Barrionuevo también puso el foco en el crecimiento del empleo informal: «El Gobierno festeja que, si bien el empleo registrado cae, crece el empleo no registrado.»
Sin embargo, explicó que esa situación implica salarios considerablemente menores y también compromete el financiamiento futuro de la seguridad social. «Hoy un trabajador no registrado cobra menos de la mitad que un trabajador registrado», señaló.
Además, cuestionó el crecimiento del monotributo como reemplazo del empleo formal: «El aporte del monotributo para la seguridad social es muy menor. El monotributo es parte del agujero fiscal de la seguridad social.»

Para Barrionuevo, el escenario actual refleja un modelo económico donde los sectores que generan divisas muestran una expansión importante, pero esa mejora no alcanza a las actividades que concentran el empleo ni al mercado interno.
En ese contexto, insistió en que el crecimiento macroeconómico por sí solo no puede tomarse como un indicador suficiente del bienestar económico: «Una parte de la economía crece y una parte de la economía la está pasando muy mal. Y esa parte de la economía es la nuestra, la de todos los días».
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