Cada 10 de junio, Argentina conmemora el Día Nacional de la Seguridad Vial con el objetivo de promover la reflexión sobre la prevención de siniestros y el cuidado de la vida en el espacio público. Sin embargo, este nuevo aniversario encuentra al país atravesado por una preocupación creciente: el deterioro de las rutas nacionales, la paralización de obras de infraestructura y el desfinanciamiento de organismos estratégicos encargados de garantizar condiciones seguras de circulación.
En diálogo con NEA HOY, el director provincial de Seguridad Vial de Formosa, Fernando Inchausti, cuestionó con dureza las políticas implementadas por el Gobierno nacional de Javier Milei en materia de infraestructura vial.
«Vemos un retroceso lamentable y hasta criminal, si se quiere, por parte de las autoridades nacionales en relación con las responsabilidades que tienen al asumir un rol ante la sociedad para dar respuesta a este objetivo de proteger la vida», sostuvo.
Fondos que salen de las provincias y no regresan
Uno de los principales cuestionamientos apunta al destino de los recursos recaudados mediante el impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, establecido por la Ley 23.966. Según explicó el funcionario, una parte de esos fondos tiene asignación específica para infraestructura vial y mantenimiento de rutas.
«Cada vez que un usuario carga combustible aporta recursos que luego deberían retornar a través de distintos programas», explicó. A partir de datos oficiales de consumo de combustibles, la Dirección Provincial de Seguridad Vial realizó una estimación sobre los aportes de Formosa a la Nación durante la actual gestión.
«Tomando esos 160 millones de litros y los precios actuales de la nafta y el gasoil, podemos estimar que los formoseños aportamos a la Nación alrededor de 33.000 millones de pesos por año para obras de infraestructura vial«, detalló Inchausti.
La cifra acumulada durante los dos años de gestión libertaria alcanza aproximadamente los 66.000 millones de pesos. Según el funcionario, el problema es que esos recursos no regresaron a la provincia.

Más deterioro, más muertes
Las consecuencias del abandono de la infraestructura vial no se limitan al estado del pavimento. Según los datos relevados por la provincia, el deterioro de las rutas nacionales tiene una correlación directa con el aumento de los siniestros fatales.
Aunque la red vial nacional representa apenas el 34,4% de las rutas primarias y secundarias de Formosa, concentra el 70% de las muertes registradas en rutas dentro de la provincia. La comparación entre los primeros meses de 2023 —cuando aún existían tareas regulares de mantenimiento— y el mismo período de 2026 muestra un escenario alarmante.
«Los hechos mortales crecieron un 100%», aseguró Inchausti.

Según los datos aportados por el organismo provincial, la tasa de fatalidad pasó de cuatro fallecidos cada cien siniestros viales en 2023 a nueve cada cien en 2026. Al mismo tiempo, el índice de siniestros fatales aumentó un 81%, pasando de 6,8 a 12,3 cada cien siniestros.
Un problema que se replica en todo el país
La situación descripta para Formosa coincide con advertencias realizadas por trabajadores viales y especialistas a nivel nacional.
Un informe de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) señaló a comienzos de este año que entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales se encuentran en estado regular o malo como consecuencia de la paralización de obras y la falta de mantenimiento.

El documento alertó además sobre un incremento de la siniestralidad vial y denunció que la subejecución presupuestaria durante 2024 y 2025 aceleró el deterioro de la infraestructura.
En la misma línea, el Sindicato de Trabajadores Viales y Afines de la República Argentina (STVyARA) denunció recientemente un proceso de «desfinanciamiento, desguace y deterioro de la red vial federal» impulsado por el Gobierno nacional y advirtió que la falta de inversión incrementa los riesgos de siniestros viales con consecuencias mortales para los usuarios.
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