La economía real vuelve a mostrar las consecuencias más profundas del programa de ajuste impulsado por el presidente Javier Milei. Según los últimos datos del INDEC, la industria manufacturera cayó 2,8% en abril respecto de marzo y acumula nueve retrocesos en los últimos diez meses. La construcción, otro de los motores históricos de la actividad económica y el empleo, se desplomó 4% en el mismo período, registrando su peor caída mensual desde marzo de 2025.
Los números desnudan la otra cara del plan económico libertario. Mientras la Casa Rosada exhibe el superávit fiscal y la desaceleración de la inflación como sus principales logros, la producción nacional continúa deteriorándose. El ajuste sobre el consumo, la paralización de la obra pública, las altas tasas de interés y la pérdida del poder adquisitivo están golpeando de lleno a las empresas y a los trabajadores.
La crisis atraviesa a casi todo el entramado productivo. De las nueve ramas industriales relevadas por el INDEC, siete registraron caídas interanuales. Los sectores más castigados fueron textiles (-22,2%), maquinaria y equipos (-20,2%), indumentaria y calzado (-15,9%), industrias metálicas básicas (-11,2%) y automotrices (-10,7%). Son actividades estratégicas que generan empleo, valor agregado y movimiento económico en todo el país.
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Industria: Productos textiles fue el sector con mayor baja interanual (-22,2%) en abril de 2026; y Sustancias y productos químicos, el de mayor suba (16,7%)https://t.co/FuPuSyKy6J pic.twitter.com/3ujjQjtL2H— INDEC Argentina (@INDECArgentina) June 9, 2026
La industria textil se convirtió en uno de los símbolos más claros del derrumbe. La caída superior al 22% refleja el impacto de un mercado interno cada vez más debilitado y de una apertura económica que deja a muchas empresas nacionales en condiciones desiguales frente a los productos importados. En numerosas provincias, la situación ya se traduce en suspensiones, reducción de turnos y despidos.
La caída del consumo aparece como uno de los principales factores detrás del deterioro productivo. Con salarios que continúan corriendo por detrás del costo de vida, millones de familias reducen gastos y priorizan únicamente los consumos esenciales. El resultado es una menor demanda para comercios, industrias y pymes que dependen del mercado interno para sobrevivir.
La construcción tampoco encuentra señales de recuperación. El freno de la obra pública impulsado por el Gobierno nacional continúa impactando sobre constructoras, proveedores y trabajadores. Los indicadores de insumos muestran con claridad la magnitud del problema: el consumo de cemento cayó 12,7%, el asfalto se desplomó 15,5%, el yeso retrocedió 17,5% y los mosaicos graníticos y calcáreos bajaron 18,9%.
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La construcción cayó 2,8% interanual en abril de 2026 y 4% respecto de marzo https://t.co/FjLKr2wqM9 pic.twitter.com/GqNdTndqJN— INDEC Argentina (@INDECArgentina) June 9, 2026
El sector sigue lejos de recuperar los niveles de actividad necesarios para impulsar una reactivación económica. De hecho, las propias empresas constructoras muestran escasas expectativas de mejora. Más del 75% considera que la actividad permanecerá estancada durante los próximos meses y apenas una minoría espera una recuperación.
Los datos oficiales confirman que el supuesto rebote económico prometido por el Gobierno sigue sin llegar a los sectores que generan empleo y producción. La industria acumula casi un año de retrocesos y la construcción continúa atrapada en una profunda crisis provocada por la paralización de inversiones y la caída de la demanda.
Mientras el Presidente Milei insiste en presentar el ajuste como un éxito, las estadísticas muestran otra realidad: fábricas que producen menos, obras que se paralizan, empresarios que postergan inversiones y trabajadores que enfrentan un escenario cada vez más incierto. El equilibrio de las cuentas públicas avanza, pero lo hace a costa de una economía productiva que sigue perdiendo fuerza y de miles de argentinos que pagan el costo social del ajuste.
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