Cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha impulsada por las Naciones Unidas para promover la protección de los recursos naturales y generar conciencia sobre los desafíos ambientales que enfrenta el planeta. En ese contexto, Formosa se posiciona como una de las provincias argentinas con mayor desarrollo de políticas orientadas a la conservación de sus ecosistemas y a la gestión sostenible de su territorio.
Así lo destacó Hugo Bay, ex subsecretario de Ambiente de Formosa y profesor de Derecho y Legislación Ambiental de la Universidad Provincial de Laguna Blanca (UPLaB), quien describió a la provincia como un territorio de enorme riqueza natural cuya preservación constituye una responsabilidad para las generaciones presentes y futuras.

Un patrimonio natural único
Bay señaló que Formosa alberga una gran diversidad de ecosistemas que conforman parte esencial de su identidad ambiental. Entre ellos mencionó los bosques nativos, humedales, sabanas y palmares distribuidos a lo largo de todo el territorio provincial.
«Nuestros sistemas naturales en la provincia de Formosa están caracterizados por distintos biomas», explicó.
También destacó espacios emblemáticos como el Bañado La Estrella, considerado uno de los humedales más importantes de Sudamérica, junto con otros como Laguna Blanca, el Parque Nacional Río Pilcomayo y diversas áreas de conservación que resguardan especies de flora y fauna nativas.
«Todo esto forma parte del patrimonio natural del pueblo formoseño y representa una riqueza que debe ser preservada», sostuvo. Además, destacó que «el Gobierno de la provincia tiene la responsabilidad, y así lo viene haciendo, de cuidar estos recursos para las futuras generaciones».

El especialista remarcó que, con ese objetivo, Formosa construyó durante las últimas décadas un sólido marco normativo orientado al cuidado del ambiente.
Entre las principales herramientas mencionó la Ley N.º 1660, que creó el Programa de Ordenamiento Territorial y regula los cambios de uso del suelo no solo para proteger los bosques nativos, sino también otros ecosistemas como pastizales, sabanas y humedales, buscando compatibilizar la actividad productiva con la conservación.
«Así se logra un equilibrio tan necesario para generar riqueza, pero también para cuidar el recurso natural que es fundamental preservar para las generaciones futuras», afirmó.
Además, destacó que Formosa incorporó mecanismos de participación ciudadana y audiencias públicas antes de que fueran contemplados por la legislación nacional, a través de la Ley Provincial de Ecología N.º 1060.

Asimismo, resaltó la Ley N.º 1673, que creó el Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas y estableció distintas categorías de conservación adaptadas a las características de cada territorio.
«Establece desde áreas con mayores restricciones hasta otras que permiten la convivencia con actividades productivas dentro de un esquema de desarrollo sostenible», explicó.
Entre los resultados de estas políticas, Bay destacó la creación de corredores biológicos destinados a fortalecer la conectividad entre ecosistemas. En ese marco, señaló que mediante cámaras trampa se registró la presencia de ejemplares de yaguareté en territorio formoseño, un dato de gran relevancia para la conservación.
«Estos animales están en la cúspide de la cadena trófica y su aparición es una muestra de que el ambiente goza de muy buena salud», indicó.
La lucha contra el cambio climático
Bay también recordó que Formosa aprobó recientemente la Ley N.º 1742 de Cambio Climático, una normativa que incorpora herramientas para la reducción de emisiones de carbono y promueve estrategias de descarbonización.
La iniciativa busca vincular la conservación de los recursos naturales con acciones concretas frente al calentamiento global, consolidando una agenda ambiental que hoy posiciona a la provincia como una referencia en el debate sobre sostenibilidad y desarrollo.

En este contexto, el especialista señaló que la creciente importancia del mercado de carbono abre nuevas oportunidades para los territorios que preservan sus ecosistemas. «Formosa, en este marco, es un acreedor ambiental y puede ofrecer soluciones que contribuyan a generar un desarrollo sostenible en distintos lugares del mundo», expresó al referirse a los bonos de carbono y otros mecanismos económicos de mitigación climática.
«La provincia está a la vanguardia porque entendió tempranamente que el cambio climático requiere políticas públicas concretas y planificación a largo plazo. Hay que prepararse para generar tecnología aplicable a proyectos de descarbonización», sostuvo.
En el Día Mundial del Medio Ambiente, las experiencias impulsadas en Formosa muestran cómo la protección de la biodiversidad, la participación ciudadana y la planificación territorial pueden convertirse en pilares de una estrategia de desarrollo sostenible con mirada de largo plazo.
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