La crisis económica y social ya impacta de lleno en las escuelas públicas de Corrientes. En los últimos días comenzaron a multiplicarse las advertencias sobre suspensión de servicios de copa de leche, reducción de partidas alimentarias y problemas en la provisión de mercadería destinada a comedores escolares.
El escenario encendió la alarma en comunidades educativas de distintos puntos de la provincia, especialmente en establecimientos rurales y zonas vulnerables del interior, donde la alimentación escolar funciona como una herramienta de contención social frente al aumento de la pobreza.
NEA HOY pudo saber que la situación comenzó a ampliarse a nuevas instituciones educativas que atraviesan dificultades similares, con demoras en entregas, recortes de insumos y preocupación creciente entre directivos y docentes por la continuidad del servicio alimentario.

La situación fue denunciada formalmente por Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Corrientes ante el Ministerio de Educación provincial encabezado por Ana Miño.
En la presentación, el sindicato manifestó «su preocupación y rechazo» frente a las versiones sobre «las suspensiones de la entrega de copa de leche» y «el recorte en la partida de alimentos pre elaborados comunicado por establecimientos educativos».
«Como consecuencia directa de esta quita, equipos docentes, directivos y comunidades educativas comenzaron a organizar campañas solidarias para recolectar leche, azúcar, galletitas y otros insumos básicos para garantizar un mínimo de alimentación para alumnos y alumnas», indicaron.
Según el sindicato, cerca del 70% de los estudiantes correntinos viven bajo la línea de pobreza y más del 55% de las familias atraviesan situaciones de informalidad laboral o desempleo.

La gravedad del escenario también fue planteada a NEA HOY por Luis Palacios, referente de Docentes Autoconvocados, quien describió una realidad social que atraviesa diariamente a las aulas correntinas. «En muchos casos, la comida que se da en la escuela es la única que les sustenta durante todo el día y eso hoy más que nunca es necesario».
El referente docente aseguró además que el deterioro económico está empujando incluso a adolescentes a buscar trabajo para ayudar en sus hogares. También señaló que la solidaridad de los docentes empieza a encontrar un límite frente a los bajos salarios y la crisis económica.
“Cada vez se le hace más difícil poder ayudar al prójimo porque siempre lo hizo y siempre lo va a hacer. Cada vez estamos más desamparados”, aseveró.
Denuncias por alimentos en mal estado
En paralelo a los recortes y faltantes, también aparecieron cuestionamientos por la calidad de los productos entregados a escuelas. La diputada provincial Adriana Vidal Domínguez y el diputado César Lezcano presentaron un pedido de informe tras recibir denuncias sobre mercadería en mal estado distribuida en establecimientos educativos de Corrientes.
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Los legisladores advirtieron que algunos lotes de alimentos, especialmente galletitas, «no cumplen con estándares mínimos de salubridad» y debieron ser retirados de forma inmediata.
«Es inadmisible que el Estado incumpla la Ley Provincial N° 6100 de Alimentación Saludable. Estamos ante una caída estrepitosa del valor nutricional de lo que reciben nuestros alumnos», señalaron.

El ajuste nacional y provincial golpea a las escuelas
El conflicto se desarrolla además en medio del fuerte ajuste impulsado por el gobierno nacional de Javier Milei sobre programas educativos y alimentarios.
En su reclamo, SUTECO recordó que entre 2024 y 2026 los programas nacionales destinados a educación obligatoria registraron «una caída real acumulada del 76,5% en la inversión federal».
Ese recorte ya tuvo impacto concreto en Corrientes. Según datos oficiales presentados por el jefe de Gabinete Manuel Adorni ante la Cámara de Diputados, la asistencia alimentaria nacional cayó abruptamente en la provincia. Durante 2024, Corrientes tenía 992 escuelas asistidas con fondos nacionales para comedores escolares. En 2025, el número bajó a apenas 310 establecimientos.

La cantidad de estudiantes alcanzados también cayó: pasó de 84.564 alumnos cubiertos en 2024 a 36.445 en 2025.
Aunque el recorte nacional agravó la situación, el deterioro del servicio alimentario también pone bajo cuestionamiento la respuesta provincial frente a una crisis social que crece en las aulas correntinas y que comienza a reflejarse en faltantes, suspensiones y colectas impulsadas por docentes para sostener algo tan básico como un plato de comida.
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