El gobernador de Chaco, Leandro Zdero, atraviesa un momento político complejo tras el freno a su candidato para integrar el Consejo de la Magistratura. La situación no solo dejó en evidencia dificultades para construir consensos, sino que además se combina con versiones y denuncias de presuntas maniobras de espionaje interno que tensan aún más el clima dentro del oficialismo.
Falta de acuerdos y derrota en un ámbito clave
El intento del Ejecutivo provincial de posicionar a un dirigente propio en el Consejo de la Magistratura no logró avanzar, dejando al descubierto una fragilidad política en la estructura de apoyos del Gobierno. En un caso concreto, el mandatario sufrió un revés en la ciudad de Resistencia, donde el Consejo resolvió por unanimidad proponer a María Soledad Serrano como jueza suplente del Juzgado Civil y Comercial Nº 6.
De esta manera, quedó fuera de carrera el exfuncionario Fernando Samudio, quien se había desempeñado como subsecretario de Niñez, Adolescencia y Adultos Mayores durante la gestión provincial. Pese a haber dejado su cargo a comienzos de 2026 para competir por un lugar en el Poder Judicial, no logró reunir los apoyos necesarios, ni siquiera dentro del propio oficialismo, lo que marcó una clara derrota política.
Este traspié no es menor: el Consejo de la Magistratura es un espacio estratégico para la designación y control de jueces, por lo que el resultado implica una pérdida de influencia institucional. La falta de consenso refleja además dificultades para articular acuerdos en un escenario político fragmentado.

Internas en aumento y acusaciones de espionaje
El episodio ocurre en paralelo a un clima de creciente tensión interna dentro del espacio gobernante. En las últimas semanas comenzaron a circular denuncias y versiones sobre presuntas prácticas de espionaje político, que habrían involucrado a sectores vinculados al propio oficialismo.
Estas acusaciones, aún sin resoluciones judiciales definitivas, generan un fuerte ruido interno y profundizan la desconfianza entre dirigentes. La posibilidad de que existan operaciones de seguimiento o recopilación de información dentro del mismo espacio político agrega un elemento de gravedad institucional al conflicto.
En este contexto, distintos sectores comenzaron a marcar diferencias y a tomar distancia de algunas decisiones del Ejecutivo, lo que deja a la gestión con menor margen de maniobra para ordenar su frente interno.

Un escenario político más incierto
El revés en la Magistratura y las denuncias de espionaje se inscriben en un panorama más amplio de desgaste político para la administración provincial. Ahora Zdero enfrenta ahora el desafío de sostener cohesión interna en su espacio.
La combinación de falta de acuerdos, disputas internas y cuestionamientos públicos abre interrogantes sobre la gobernabilidad a mediano plazo. Además, limita la capacidad del Ejecutivo para avanzar en decisiones clave, tanto en el plano institucional como en la agenda política.
Con este escenario, el oficialismo chaqueño deberá redefinir estrategias si busca recuperar iniciativa y evitar que las tensiones internas continúen condicionando su gestión en los próximos meses.
Fuente: El Destape
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