El ministro coordinador de Gabinete de Misiones, Carlos Sartori, volvió a cuestionar con dureza al Gobierno nacional al afirmar que “ocupan los recursos de los misioneros para su bicicleta financiera”, en el marco de una caída de la actividad productiva y el deterioro de las economías regionales.
En sus declaraciones, el funcionario puso el foco en la retención de fondos nacionales y en una estructura tributaria que —según planteó— deja a las provincias con menos recursos disponibles, en un contexto donde crecen las demandas sociales y productivas.
La presión fiscal y el impacto en la economía regional
Sartori también remarcó que cerca del 50% del valor final de los productos corresponde a impuestos, lo que afecta directamente la competitividad de las economías regionales como la misionera.
En ese marco, la provincia impulsa medidas como la reducción del IVA a la harina de mandioca, buscando sostener a uno de sus sectores productivos clave frente a la caída de la actividad y la pérdida de mercados.
Deudas, reclamos y fondos pendientes
Otro de los puntos centrales del reclamo es la existencia de fondos adeudados por Nación, vinculados al consenso fiscal de 2025 y 2026, que fueron pagados parcialmente y en cuotas menores a lo esperado.
El planteo incluso abre la puerta a exigir intereses por la demora, en una señal de endurecimiento del discurso provincial frente a la Casa Rosada.

Un discurso crítico que convive con acuerdos políticos
Sin embargo, el tono confrontativo actual convive con una realidad política más compleja: Misiones ha sido un actor clave para el oficialismo nacional en el Congreso en distintos momentos recientes.
A través de sus representantes, el espacio misionerista ha acompañado —de manera directa o indirecta— iniciativas legislativas centrales, muchas veces con ausencias estratégicas o votos favorables que facilitaron el avance de proyectos impulsados por el Gobierno nacional.
Este doble juego —reclamo por recursos hacia afuera y negociación política hacia adentro— forma parte de una lógica ya conocida en el esquema federal argentino, donde las provincias combinan presión institucional con pragmatismo legislativo.

Entre la confrontación discursiva y la negociación real
El endurecimiento del discurso provincial aparece así como parte de una estrategia que busca recomponer recursos en un escenario económico complejo, aunque sin romper del todo los canales de negociación con Nación.
En ese equilibrio, Misiones continúa moviéndose entre dos planos: por un lado, la crítica pública a la política fiscal nacional; por otro, la incidencia concreta en el Congreso, donde su peso legislativo sigue siendo determinante para la gobernabilidad.
Fuente: Misiones Online, Plan B Misiones










