Un fuerte temporal golpeó a Resistencia y gran parte de la provincia del Chaco, donde se registraron 148 milímetros de lluvia en pocas horas, provocando anegamientos, calles intransitables y barrios bajo agua. La intensidad del fenómeno, concentrada en un corto lapso, volvió a poner en evidencia las limitaciones del sistema de drenaje urbano.
Las precipitaciones generaron colapso de desagües, ingreso de agua en viviendas y serias complicaciones en la circulación. En distintos puntos de la capital chaqueña, vecinos reportaron acumulaciones importantes, especialmente en zonas bajas donde el escurrimiento es más lento o directamente insuficiente.
Impacto en el área metropolitana y el interior
El temporal no se limitó a la capital. En localidades del Área Metropolitana del Gran Resistencia y otras zonas del Chaco, los registros también fueron elevados, superando los 100 milímetros en pocas horas. Esto derivó en cortes parciales de calles, dificultades en el transporte y afectación de servicios básicos.
Pero el impacto más crítico se da en el interior profundo de la provincia. Regiones como El Impenetrable quedan prácticamente aisladas cuando las lluvias son persistentes, debido a la falta de caminos consolidados y a la precariedad de la infraestructura vial. En estos territorios, el agua convierte los caminos de tierra en verdaderos barriales, impidiendo el acceso de ambulancias, transporte y asistencia estatal.
Esta situación no es nueva, pero se repite con cada evento climático intenso: comunidades enteras quedan incomunicadas durante días, con dificultades para acceder a alimentos, atención médica y servicios esenciales.

Una vulnerabilidad estructural
El episodio vuelve a exponer una problemática histórica en el Chaco: la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos. En el caso de Resistencia, influyen factores como la topografía baja, la urbanización acelerada y la insuficiente infraestructura pluvial.
En el interior, en tanto, el problema se agrava por la falta de conectividad y obras viales adecuadas, lo que convierte a amplias zonas en territorios frágiles frente a lluvias intensas. La combinación de aislamiento geográfico y carencias estructurales amplifica el impacto social de cada temporal.
Alerta y necesidad de respuestas
Tras las lluvias, las autoridades mantienen el monitoreo de la situación y despliegan operativos de asistencia en las zonas más afectadas. Sin embargo, cada nuevo temporal refuerza una discusión de fondo: la urgencia de invertir en infraestructura, planificación urbana y conectividad rural.
El Chaco vuelve a mostrar que, ante lluvias intensas, no solo se inundan ciudades: también quedan al descubierto desigualdades territoriales profundas, donde vivir lejos de los centros urbanos implica enfrentar condiciones mucho más críticas cada vez que el clima golpea.
Fuente: El Perfil
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