El cierre del programa “Volver al Trabajo” trajo más preguntas que respuestas. A partir de abril, el esquema dejará de existir tal como se conocía hasta ahora y pasará a enfocarse en las capacitaciones laborales. La idea aún no termina de tomar forma, pero lo que se sabe es que se terminará la transferencia directa de ingresos.
La medida fue impulsada por el Ministerio de Capital Humano encabezado por Sandra Pettovello. La misma afecta a 900.000 trabajadores informales en todo el país que, hasta el momento, percibían un ingreso mensual de 78.000 pesos. Aunque el monto estaba congelado desde 2023 y había perdido gran parte de su poder adquisitivo, seguía siendo un sostén clave para la economía cotidiana de miles de hogares.
Diputados y diputadas del bloque nos reunimos con organizaciones sociales por la eliminación de «Volver al Trabajo» que decidió Milei.
Su eliminación:
❌️ No arregla la macroeconomía (representa el 0,1% del PBI).
❌️ Complica los ingresos de 900 mil trabajadores y… pic.twitter.com/EKdHgr4bLx
— Diputados UP (@Diputados_UxP) April 9, 2026
Los nuevos planes y la incertidumbre
El programa Volver al Trabajo había surgido como una reformulación del Potenciar Trabajo, a su vez heredero de políticas anteriores como el Salario Social Complementario. Su objetivo formal era facilitar la inserción laboral de personas en edad activa, particularmente entre 18 y 49 años. Sin embargo, según datos oficiales, apenas 1.500 beneficiarios del Volver al Trabajo lograron acceder a un empleo formal, lo que representa apenas el 0,17% del total. En paralelo, unos 55.000 participaron en instancias de formación profesional.
Desde el Gobierno sostienen que el nuevo esquema busca “terminar con la dependencia de planes sociales” y fomentar la empleabilidad. La nueva propuesta es que los beneficiarios puedan acceder a voucher para cursos de formación laboral en vez del dinero. Pero ese acceso no es automático ni universal, se tendrán que inscribir en el Portal Empleo o la aplicación Mi Argentina y todo dependerá de la oferta disponible.

Requisitos nuevos, problemas viejos
Uno de los principales conflictos de este nuevo sistema son las condiciones para acceder al mismo. Antes, el ingreso de $78.000 se percibía mensualmente automáticamente. Ahora, los beneficiarios tienen que cumplir una serie de pasos administrativos que tampoco están muy bien delineados. Por ejemplo, la inscripción tenía fechas límite y ya generaron exclusión. En principio, las personas que no lograron anotarse a tiempo quedan afuera del nuevo esquema. A esto se suma la falta de información clara sobre los cursos disponibles, su duración, su modalidad y, sobre todo, sus verdaderas chances en la inserción laboral.
El nuevo modelo tampoco asegura la remuneración directa. Si bien algunos programas podrían incluir ayudas económicas durante la capacitación, esto no está garantizado y dependerá de cada caso. Esto implica que miles de personas dejarán de percibir un ingreso fijo sin tener asegurada una alternativa inmediata. Otro cambio nuevo es la exigencia de capacitarse cuando la urgencia económica es la que domina la vida cotidiana. Quienes dependen de ese ingreso para comer, pagar servicios o sostener a sus familias, difícilmente puedan dedicar tiempo a formarse.
Qué pasa en los barrios
Las organizaciones sociales desde hace tiempo vienen advirtiendo que el cierre del programa va a tener consecuencias directas en los territorios. Osvaldo “Nino” Lucero, referente de Barrios de Pie, explicó que: “Es un golpe más en una situación ya crítica”. Según él, el ingreso de $78.000 cumplía una función clave en la economía barrial ya que se usaba para cubrir necesidades básicas de alimentos, servicios y transporte.
Además, muchos de los beneficiarios sostenían tareas comunitarias en los comedores, merenderos, centros de primera infancia o espacios deportivos con ese dinero. La eliminación de este dinero no sólo afectaría a los individuos sino a estas redes de contención que se tejen en contextos de alta vulnerabilidad.
Organizaciones como la Federación Nacional Territorial (FeNaT-CTA) incluso llegaron al Congreso para exponer la gravedad de la situación ante los legisladores. Fue ahí donde señalaron que el cierre del programa deja a casi un millón de familias sin ingresos y advirtieron sobre un posible aumento de la conflictividad social.
La Federación Nacional Territorial (FeNaT-CTA), junto a otras organizaciones territoriales, fueron recibidas por distintos bloques de diputados. https://t.co/ajpU6ZMXjR
— CTA Autónoma (@CTAAutonoma) April 10, 2026
Las incertidumbres de las capacitaciones
Para el tema de las capacitaciones laborales, el Gobierno Nacional firmó convenios con empresas e instituciones para que ofrezcan los cursos. Algunas de esas entidades son la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y la Cervecería y Maltería Quilmes, entre otras. Sin embargo, hay varios factores que aún no están resueltos. Por un lado, la disponibilidad territorial. Si bien se anunció que habrá centros de formación en distintos puntos del país, todavía no está definido dónde ni cuándo funcionarán. Esto genera una desigualdad potencial entre quienes viven en grandes centros urbanos y quienes residen en zonas más alejadas.
Por otro lado, la oferta a la demanda real del mercado laboral. No todas las capacitaciones garantizan empleo, y con la caída del consumo y ajuste económico, las oportunidades laborales son limitadas. Finalmente, aparece una cuestión etaria. ¿Qué va a pasar con las personas que no logren insertarse en el mercado formal? Para este grupo, la capacitación puede resultar insuficiente o incluso irrelevante frente a las barreras estructurales que enfrentan.
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