En febrero pasado, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) del Indec registró una profunda contracción interanual del 8,7 por ciento, una cifra que convalida el severo deterioro del entramado productivo local bajo el actual esquema económico. Esta dinámica se traduce en una creciente mortalidad empresarial —con especial incidencia en el segmento PyME— y en el éxodo de grandes firmas transnacionales.
El escenario se completa con una erosión de los ingresos reales que, frente a una inflación persistente, ha pulverizado el consumo interno. En este contexto, la apertura comercial indiscriminada se presenta bajo la narrativa del beneficio al consumidor, aunque en la práctica funciona como un factor de desplazamiento de la industria nacional.
El cuadro es particularmente adverso para la industria, que acumula ocho meses consecutivos de contracción. En términos de nivel de actividad, la producción se ubica nuevamente en valores cercanos a los del primer semestre de 2024, uno de los períodos más críticos para el sector en los últimos años y sólo equiparable al derrumbe observado durante la pandemia. El piso alcanzado en 2024 comienza a consolidarse como una nueva referencia de comparación: que en febrero de 2026 la actividad vuelva a converger hacia esos niveles da cuenta de una recaída significativa.
El retroceso se verifica de manera consistente en todas las mediciones del indicador. En el acumulado del primer bimestre del año, presentó una disminución de 6 por ciento respecto a igual período de 2025. Mientras que el índice de la serie desestacionalizada tuvo una variación negativa de 4 por ciento respecto al mes anterior, aunque vale recordar que febrero tuvo cuatro días hábiles menos que enero por los feriados de carnaval.

Sectores
En febrero de 2026, 14 de las 16 divisiones de la industria manufacturera que presenta el Indec tuvieron caídas interanuales. En orden a su incidencia en el nivel general, se destacaron el rubro de Alimentos y bebidas con un deterioro de 6,9 por ciento, con especial impacto de la molienda de oleaginosas, aunque también resonaron la merma en la elaboración de galletitas, artículos de panadería y pastas; de gaseosas, cervezas y otras bebidas y también una menor producción de carnes, fiambres y embutidos.
En segundo lugar, en cuanto a su incidencia sobresalió el sector de Maquinaria y equipo que perdió un 29,4 por ciento interanual con un destacado aporte negativo de la fabricación de maquinaria agrícola y también aparatos de uso doméstico.
En tercer lugar, en relevancia aparecen los Vehículos y autopartes que se hundieron 24,6 por ciento en febrero y anotan así su octava caída interanual consecutiva, especialmente por la producción de coches. Otros equipos, aparatos e instrumentos, ocupan el cuarto lugar y anotaron un deterioro de 24,6 por ciento contra febrero de 2025. Se trata fundamentalmente de equipos y aparatos de informática, televisión y comunicaciones, y componentes electrónicos.
El sector de Prendas de vestir, cuero y calzado vio su producción disminuida en un 18,2 por ciento interanual, con un aporte parejo de la ropa y el calzado. Con excepciones en algunos pocos meses, este sector tuvo un derrotero negativo prácticamente desde que asumió el Gobierno de Javier Milei. Completan la lista de sectores en retroceso de la actividad los Productos de caucho y plástico que perdieron 15,7 por ciento. En este caso, Indec dejó de informar el dato puntual del sector neumáticos que tras el cierre de FATE resguarda bajo la forma de secreto estadístico.
Las Industrias metálicas básicas también están en la lona, con una caída de la producción en el orden del 12,5 por ciento. Se destacan en este sentido la industria siderúrgica y la fundición de metales. Los Productos textiles cayeron 33,2 por ciento interanual, y el subsector de mayor incidencia fue tejidos y acabado de productos textiles. Por su parte, los Muebles, colchones, y otros perdieron 12,3 por ciento en el mes. Se trata, en todos los casos, de caídas de dos dígitos que no sólo reflejan una contracción puntual, sino que evidencian la profundidad de la crisis que atraviesa el sector.
La magnitud y generalización de estos retrocesos dan cuenta de un deterioro extendido de la actividad, que impacta tanto en los niveles de producción como en la utilización de la capacidad instalada, el empleo y la continuidad de las empresas.
En el otro lado de la vereda, se observan incidencias positivas en Refinación del petróleo con una suba de 19,7 por ciento, el único sector estrella en la gestión económica de este Gobierno, y Sustancias y productos químicos cuya producción creció un tímido 3,7 por ciento interanual, empujada por los artículos farmacéuticos mayormente.
Fuente: Página 12
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