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Se apaga la recuperación económica: la industria lidera una nueva caída de la economía

La economía se frenó en febrero y la industria volvió a ser el sector más golpeado, con caídas de hasta el 11% y un escenario marcado por el consumo débil y la baja inversión.
Fuente: Diputados Bonaerenses

La economía argentina volvió a mostrar señales de desaceleración en febrero, tras dos meses consecutivos de leve repunte. Datos preliminares de consultoras privadas indican que la actividad económica registró una caída mensual cercana al 1%, encendiendo alertas sobre la fragilidad de la recuperación.

En este escenario, la industria volvió a posicionarse como el sector más golpeado, reflejando las dificultades estructurales del entramado productivo.

El freno se explica en gran medida por la debilidad del mercado interno, que continúa afectado por la pérdida del poder adquisitivo y la caída de los salarios reales. Esta situación impacta directamente en la producción, ya que limita la demanda y reduce los niveles de actividad en sectores clave. A su vez, otros indicadores como la recaudación también evidencian un menor dinamismo económico.

La industria manufacturera registró los peores números del mes, con caídas de hasta el 11% en algunos rubros como acero, automotriz y bebidas. En promedio, el sector habría retrocedido cerca de un 3% en febrero, consolidando una tendencia negativa que lo mantiene en niveles similares a los de 2025 y todavía muy por debajo de los registros de años anteriores.

Argentina registró la segunda mayor caída industrial del mundo cerraron 2.436 empresas y se perdieron 73.000 empleos
La actividad económica se desaceleró en febrero y la industria sufrió fuertes caídas, en un contexto de consumo deprimido e inversión en retroceso. Imagen: El Litoral.

Consumo débil e inversión en caída: claves del freno económico

Este deterioro no es nuevo, sino que forma parte de un proceso más amplio de crisis productiva. Diversos informes ya advertían que la industria acumula retrocesos y enfrenta dificultades para recuperar competitividad, especialmente en ramas como la metalmecánica, alimentos y maquinaria. La falta de incentivos y el contexto macroeconómico adverso profundizan esta situación.

En paralelo, el consumo sigue sin mostrar señales de recuperación sostenida. La caída del poder adquisitivo continúa siendo un factor determinante, mientras que el encarecimiento del crédito y el aumento de la morosidad limitan aún más las posibilidades de reactivación.

Por su parte, la inversión también mantiene una tendencia negativa. En términos interanuales, se estima una caída superior al 11%, impulsada principalmente por la menor compra de maquinaria y equipos, en especial importados. Este dato resulta clave, ya que impacta directamente en la capacidad productiva futura y en las posibilidades de crecimiento económico.

En contraste, algunos sectores como el agro, la minería y las finanzas muestran un mejor desempeño, configurando una economía cada vez más fragmentada. Sin embargo, estas actividades no tienen el mismo impacto en la generación de empleo que la industria, lo que agrava las tensiones sociales y laborales.

Las perspectivas a corto plazo se mantienen inciertas. Analistas coinciden en que la recuperación dependerá de una mejora en los ingresos de las familias y de una reactivación del empleo, variables que aún no muestran señales claras de repunte. Mientras tanto, la industria continúa siendo el eslabón más débil del esquema económico actual.

Fuente: Ámbito, consultoras privadas, UIA

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