El desarrollo del reactor nuclear CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares), un proyecto estratégico para la soberanía energética argentina que incluso llegó a proyectarse para Formosa, volvió al centro del debate tras las declaraciones del investigador de la CNEA y referente del sector nuclear, el doctor Rolando Granada, quien advirtió sobre el impacto que tuvo su paralización y las oportunidades que perdió la provincia tras la decisión de Nación.
En una entrevista con el programa Detrás de las Noticias (FM Digital 91.3), Granada repasó los alcances del proyecto y sostuvo que la instalación del CAREM en Formosa hubiera significado un salto estructural en materia energética, productiva y tecnológica. «El costo de la energía en nuestro país es demasiado alto y se está encareciendo cada vez más» advirtió el especialista, al tiempo que remarcó que la problemática atraviesa a todo el país: «Se intenta provincializar la discusión, pero las tarifas están golpeando en todo el territorio nacional».
Para el especialista, la continuidad del CAREM y su impacto en Formosa no solo hubiera significado un avance tecnológico, sino también un impacto directo en la economía regional. «Tener una fuente de energía cercana siempre es conveniente. Pero además, una planta de este tipo genera empleo calificado, formación de recursos humanos y desarrollo tecnológico», explicó.
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Qué es el CAREM y por qué era estratégico
El científico explicó que el CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares) es un reactor nuclear de pequeña y mediana potencia, basado en un diseño innovador desarrollado íntegramente en el país. «El CAREM era uno de los proyectos más avanzados del mundo en su categoría. Representaba años de ingeniería nacional de altísima calidad y nos posicionaba de manera privilegiada en el sector nucleoeléctrico«, señaló.
A diferencia de las centrales tradicionales como Atucha o Embalse, este reactor modular apunta a una nueva generación de energía nuclear: más compacta, flexible y adaptable. «Es un concepto completamente distinto, con enorme potencial comercial en un mercado internacional en plena expansión», agregó, lo que hubiera significado un avance muy importante en materia energética.
Sin embargo, el proyecto fue interrumpido durante la gestión de Javier Milei. «Lo que hizo el gobierno fue, en la práctica, cancelarlo. Y lo peor es que no tenemos nada como alternativa», cuestionó Granada. «El freno a este tipo de proyectos responde a una lógica de ajuste: no gastar y no invertir. Pero también implica algo más profundo, que es poner un límite al desarrollo tecnológico. Es, en definitiva, una política anticiencia que impacta de lleno en la soberanía energética y en el modelo de desarrollo nacional, en un área donde Argentina supo ser pionera a nivel mundial», afirmó.

Energía más barata y desarrollo local
En esa línea, subrayó que el proyecto iba mucho más allá de la generación eléctrica: «No es solo una máquina que produce energía. Es una instalación que impulsa conocimiento, capacitación y trabajo de alta calidad». Consultado sobre el impacto tarifario, consideró que iniciativas de este tipo podrían haber funcionado como amortiguadores frente a los aumentos: «Sin dudas, hubiera contribuido a mejorar la disponibilidad y, en perspectiva, a abaratar costos».
Granada también alertó sobre la pérdida de oportunidades a nivel internacional. “Hoy hay más de 80 proyectos de reactores modulares en el mundo. Nosotros éramos líderes y hoy el proyecto está considerado cancelado». afirmó. «El CAREM es un reactor compacto, incluso adaptable para transporte. Tiene características que lo hacen exportable y muy demandado en el contexto actual de transición energética». En ese sentido, remarcó que la energía nuclear forma parte de las alternativas limpias junto con la solar, eólica e hidroeléctrica: «Todos los países están migrando hacia matrices más diversificadas. La nuclear tiene que estar ahí».

Críticas al rumbo energético y científico
El físico fue especialmente crítico con la política actual en materia de ciencia y tecnología. «Hoy estamos en un caos, sin rumbo. No tenemos un plan nuclear», advirtió. Además, vinculó la paralización del CAREM con una visión más amplia: «Esto responde a una lógica de desfinanciamiento y pérdida de soberanía. No es desconocimiento, es una decisión».
En una de las definiciones más contundentes, sostuvo: «Se está golpeando la línea de flotación del futuro del país. Sin ciencia, sin universidades fuertes y sin desarrollo tecnológico, estamos hipotecando lo que viene».
Mientras tanto, en provincias como Formosa avanzan inversiones en energías renovables, como parques solares, que podrían contribuir a diversificar la matriz energética. Sin embargo, el debate de fondo sigue abierto: cómo combinar costos, desarrollo y soberanía en un contexto global cada vez más exigente.
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