La inflación de marzo vuelve a ubicarse en el centro de la escena: consultoras privadas proyectan un índice cercano al 3% y advierten que, lejos de consolidar la desaceleración, los aumentos en alimentos, tarifas y factores estacionales podrían empujar el dato por encima de ese nivel.
Un piso que deja de bajar
La inflación de marzo vuelve a encender alertas en el frente económico. Según estimaciones de consultoras privadas y bancos, el índice de precios al consumidor (IPC) se ubicaría cerca del 3% mensual, con varios analistas advirtiendo incluso la posibilidad de que ese umbral sea superado. El dato marca un freno en la tendencia de desaceleración que el Gobierno buscaba consolidar en el inicio del año.
El consenso de mercado refleja que la inflación encontró un “piso” en torno al 2,5%–3%, lo que dificulta perforar ese nivel en el corto plazo. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ya anticipaba una leve suba en las proyecciones, mientras que consultoras como Equilibra y Analytica ubican sus estimaciones entre 2,7% y 3%. Este comportamiento responde a una combinación de factores que incluyen ajustes pendientes y cierta inercia en los precios.

Alimentos y tarifas, los principales motores
Uno de los factores centrales detrás de esta dinámica es el rubro alimentos, que continúa mostrando subas por encima del promedio en varias mediciones privadas. A esto se suman incrementos en tarifas de servicios públicos y combustibles, que impactan de manera directa e indirecta en toda la cadena de precios.
Además, marzo suele ser un mes con presión estacional, impulsada por el inicio de clases y mayores gastos en educación e indumentaria.
Riesgos de una nueva aceleración
Algunos informes privados advierten que la inflación no solo se mantendría cerca del 3%, sino que podría superarlo si continúan las subas en rubros sensibles. En particular, las mediciones de alta frecuencia muestran una tendencia alcista en las últimas semanas, lo que refuerza la idea de que el proceso de desaceleración es más lento de lo esperado.
También inciden factores externos, como la volatilidad en precios internacionales, que pueden trasladarse al mercado interno.

Impacto en el consumo y en las provincias
Este escenario tiene un impacto directo en el consumo, que sigue debilitado en gran parte del país. En las provincias del NEA, como Chaco, Corrientes, Misiones y Formosa, la inflación golpea con más fuerza debido a menores ingresos promedio y mayor peso de los alimentos en la canasta básica.
La persistencia de aumentos en torno al 3% complica la recuperación del poder adquisitivo y mantiene la presión sobre salarios y programas sociales.

El dato de marzo será clave para evaluar la estrategia económica del Gobierno nacional. Mantener la inflación por debajo del 3% es uno de los objetivos centrales para sostener la expectativa de desaceleración, pero los números actuales muestran un escenario más complejo.
En este contexto, el desafío pasa por evitar un rebote inflacionario y consolidar una tendencia descendente que, por ahora, aparece frágil.
Fuente: Banco Central (REM), Equilibra, Analytica, Fundación Capital, C&T Asesores Económicos, Bloomberg Línea, Infobae, El Destape, BAE Negocios
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