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Crisis en la UNaM: Crecen las dificultades económicas y estudiantes quedan sin acceso a comedores

La crisis presupuestaria en la UNaM afecta de lleno a los estudiantes: cierre de comedores, aumento de la deserción y más jóvenes obligados a trabajar para continuar sus estudios en Misiones.
Más de 500 estudiantes utilizan diariamente el comedor en algunas facultades, mientras otras unidades académicas ya no cuentan con este servicio.
El crecimiento del comedor en la UNaM refleja el impacto del ajuste sobre los estudiantes universitarios.

La falta de presupuesto impacta directamente en la vida universitaria en Misiones: se cerraron servicios alimentarios en facultades clave y aumenta el riesgo de deserción.

La situación económica atraviesa de lleno a la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), donde cada vez más estudiantes enfrentan dificultades para sostener sus estudios ante la falta de recursos básicos como alimentación y alojamiento. La crisis presupuestaria ya generó el cierre de servicios esenciales y pone en alerta a toda la comunidad educativa.

Según advirtió el secretario de Asuntos Estudiantiles, Alexis Janssen, la demanda de becas y asistencia supera ampliamente la capacidad de respuesta de la universidad, en un contexto donde el deterioro económico se vuelve un factor determinante para la permanencia académica.

Más de 500 estudiantes utilizan diariamente el comedor en algunas facultades, mientras otras unidades académicas ya no cuentan con este servicio.. Imagen: El Territorio

Sin comedor en facultades clave

Uno de los datos más críticos se registra en Posadas, donde dos unidades académicas masivas dejaron de contar con asistencia alimentaria. Se trata de la Facultad de Ciencias Exactas y la Escuela de Enfermería, donde directamente se suspendieron las becas de comedor y viandas por falta de fondos.

Esta situación deja a numerosos estudiantes sin un recurso básico para su día a día, especialmente a quienes provienen del interior y dependen de estos servicios para poder continuar sus estudios.

Mientras tanto, otras facultades aún sostienen sus comedores, aunque con una presión creciente sobre los recursos disponibles, lo que anticipa posibles complicaciones a corto plazo.

Más de 15 mil estudiantes formoseños reciben el Progresar, pero solo una minoría subió el certificado.
Cada vez más estudiantes universitarios deben combinar estudio y trabajo para sostener sus gastos, una situación que impacta en el rendimiento académico y extiende los tiempos de cursada. Imagen: Archivo NEA

Estudiar y trabajar: una combinación cada vez más frecuente

Ante este escenario, muchos estudiantes se ven obligados a buscar empleo para poder sostenerse, lo que impacta directamente en sus trayectorias académicas.

Desde la universidad advierten que esta realidad genera carreras más largas, cursadas irregulares e incluso abandono.

El fenómeno se repite en dos momentos clave:

  • Primeros años, donde cuesta adaptarse a la vida universitaria.

  • Etapas finales, cuando los estudiantes son captados por el mercado laboral antes de recibirse.

Este doble efecto termina debilitando el sistema educativo, ya que la necesidad económica condiciona las decisiones académicas.

Más virtualidad como respuesta a la crisis

En paralelo, se observa un cambio en las elecciones de los estudiantes: crece el interés por carreras virtuales, que permiten reducir costos de traslado y mantenimiento.

Incluso, una nueva propuesta completamente a distancia en la Facultad de Ciencias Forestales registró récord de inscriptos, evidenciando cómo la crisis económica también redefine el acceso a la educación superior.

La modalidad virtual gana terreno entre estudiantes universitarios, ya que permite reducir costos de traslado, alquiler y materiales en un contexto económico complejo. Imagen: Archivo NEA HOY

Un sistema bajo presión

El escenario en Misiones no es aislado. La crisis presupuestaria universitaria se enmarca en un conflicto más amplio por el financiamiento del sistema educativo, que incluye reclamos por salarios, recursos y cumplimiento de leyes a nivel nacional.

En este contexto, la universidad pública enfrenta una tensión creciente entre la demanda social y los recursos disponibles, lo que repercute directamente en los estudiantes, el eslabón más vulnerable del sistema.

Sin medidas de fondo, advierten desde el ámbito académico, el riesgo no solo es el aumento de la deserción, sino también un deterioro progresivo del acceso igualitario a la educación superior.

Fuente: Misiones Online

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