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Empleo registrado: con Milei ya se perdieron más de 288 mil puestos asalariados y crece el trabajo precario

Los últimos datos del SIPA revelan que desde la asunción de Javier Milei se destruyeron 288.815 empleos asalariados registrados. Mientras la industria y el comercio pierden puestos de trabajo, crecen el monotributo y las formas laborales más precarias.
Fuente: Código Baires

Los últimos datos del mercado laboral argentino volvieron a encender señales de alarma. De acuerdo con las estadísticas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), analizadas por el especialista en empleo Luis A. Campos, desde la asunción de Javier Milei se perdieron 288.815 puestos de trabajo asalariados registrados.

La cifra refleja una tendencia que se consolidó durante los primeros meses del actual Gobierno nacional: mientras se destruyen empleos formales, crecen modalidades laborales más frágiles, como el monotributo y el trabajo por cuenta propia. En otras palabras, el mercado laboral no se expande en calidad, sino que se precariza. Según el análisis de Campos a partir de los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino, el deterioro del empleo formal se convirtió en uno de los indicadores más críticos del rumbo económico.

Tres etapas del empleo bajo el gobierno de Milei

El análisis del economista identifica tres momentos claros en la evolución del empleo durante la gestión de Milei:

  • El primero fue una destrucción acelerada de puestos de trabajo durante el primer semestre de 2024, en plena implementación del fuerte ajuste fiscal y la caída de la actividad económica.
  • Luego llegó una etapa de estabilización relativa hasta mediados de 2025, donde el deterioro se desaceleró pero sin una recuperación real.
  • La tercera fase comenzó a partir de junio de 2025, cuando el mercado laboral volvió a entrar en una dinámica de destrucción de empleo. Ese proceso continúa y todavía no muestra señales claras de haber encontrado un piso.
Desde la asunción de Javier Milei se perdieron 288.815 puestos de trabajo asalariados registrados. 

La industria y el consumo: los sectores más golpeados

Uno de los sectores más afectados por esta dinámica es la industria. Durante 2025 se perdieron casi 40.000 puestos industriales, y la mayor parte de esas pérdidas se concentró en el segundo semestre. La caída del empleo industrial refleja el impacto combinado de la recesión, la caída del consumo y la apertura importadora sobre la estructura productiva. Por ahora, los primeros meses de 2026 no muestran un cambio de tendencia.

Si la industria fue el primer sector en mostrar señales de deterioro, ahora las preocupaciones empiezan a trasladarse al comercio. Durante el segundo semestre de 2025, este sector —uno de los principales empleadores del país— comenzó a mostrar una fase contractiva que podría tener efectos aún más profundos sobre el mercado laboral. Si la caída del consumo continúa, el impacto sobre el empleo podría ampliarse rápidamente.

Otro dato que refuerza la gravedad del panorama es que la destrucción de empleo no se limita a sectores tradicionalmente sensibles a las crisis. Incluso actividades consideradas ganadoras dentro del actual esquema económico —como el agro, la minería o la intermediación financiera— también perdieron puestos de trabajo durante el segundo semestre de 2025.

Esto sugiere que el problema no está concentrado en una rama específica de la economía, sino que atraviesa a buena parte del sistema productivo.

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Durante el actual Gobierno nacional: se destruyeron empleos formales, crecen modalidades laborales más frágiles, como el monotributo y el trabajo por cuenta propia 

El empleo formal retrocede mientras crece la precarización

Mientras el Gobierno destaca la creación de cientos de miles de puestos de trabajo durante su gestión, el análisis de Campos advierte que la mayoría corresponde a trabajo independiente o informal, no a empleo asalariado registrado.

El resultado es un mercado laboral que cambia de forma: menos trabajadores con derechos laborales y estabilidad, y más personas insertas en esquemas de baja protección social. La conclusión del economista es incómoda para el discurso oficial: el modelo económico actual no está generando empleo formal, sino que está reemplazándolo por formas laborales más precarias.

Fuente: El Economista

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