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La memoria vuelve a tener nombre: Recuperan la identidad de cuatro desaparecidos de la última dictadura militar en La Perla

La identificación de los restos de tres militantes desaparecidos durante la última dictadura argentina en el ex centro clandestino de detención La Perla devuelve identidad a víctimas del terrorismo de Estado y reaviva el compromiso con la memoria, la verdad y la justicia.
Oscar Omar Reyes y Ricardo Fermín Albareda, dos de los militantes secuestrados durante la Dictadura cívico-militar argentina cuyos restos fueron identificados recientemente tras excavaciones realizadas en el ex centro clandestino de detención La Perla. La identificación forma parte del trabajo de reconstrucción de la memoria y de las investigaciones judiciales por crímenes de lesa humanidad.
Oscar Omar Reyes y Ricardo Fermín Albareda, dos de los militantes secuestrados durante la Dictadura cívico-militar argentina cuyos restos fueron identificados recientemente tras excavaciones realizadas en el ex centro clandestino de detención La Perla. La identificación forma parte del trabajo de reconstrucción de la memoria y de las investigaciones judiciales por crímenes de lesa humanidad.(1)

A casi cinco décadas del terrorismo de Estado en Argentina, la identificación de tres desaparecidos el ex centro clandestino de detención La Perla recuperan su identidad  y renuevan el compromiso colectivo con memoria, verdad y justicia.

Restos que recuperan una historia

La justicia federal confirmó la identificación de tres personas detenidas-desaparecidas durante la última dictadura argentina cuyos restos fueron hallados en excavaciones realizadas en el predio del ex centro clandestino de detención La Perla, en la provincia de Córdoba.

Se trata de Ramiro Bustillo Rubio, Oscar Omar Reyes,  Manuel Nívoli, Y el caso particular de una de las mellizas Carranza, desaparecidos en los años 70 durante el período de represión sistemática desplegado por la Dictadura cívico-militar argentina.

Los restos fueron encontrados en el sector conocido como Loma del Torito, dentro de la guarnición militar cercana a La Calera, donde desde hace años se realizan excavaciones en busca de enterramientos clandestinos de personas desaparecidas.

Instalaciones del ex centro clandestino de detención La Perla, uno de los principales espacios de secuestro, tortura y exterminio durante la Dictadura cívico-militar argentina. El lugar funcionó entre 1976 y 1978 bajo el control del III Cuerpo de Ejército. Se estima que entre 2.200 y 2.500 personas pasaron por allí en condición de detenidas-desaparecidas. Fuente: Espacio de la memoria Córdoba

El trabajo científico que permite recuperar identidades

La identificación fue posible gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, organismo reconocido internacionalmente por su labor en la recuperación de víctimas de desaparición forzada.

Los especialistas realizaron análisis antropológicos y genéticos sobre los restos encontrados y los compararon con muestras de ADN aportadas por familiares de las víctimas. Este proceso, que puede llevar años, permite reconstruir identidades que fueron ocultadas por el aparato represivo del Estado.

Cada identificación representa no solo un avance en las causas judiciales por crímenes de lesa humanidad, sino también un momento profundamente significativo para las familias que durante décadas buscaron respuestas sobre el destino de sus seres queridos.

El Equipo Argentino de Antropología Forense, que comparó ADN de restos hallados cerca del ex centro clandestino La Perla con muestras aportadas por familiares. (Fuente: Página12)

El caso de las mellizas Carranza

Además, el Equipo Argentino de Antropología Forense logró identificar los restos de una de las hermanas mellizas Carranza —Adriana María o Cecilia María—, secuestradas el 5 de mayo de 1976 en la ciudad de Córdoba. Los restos fueron hallados en el predio del ex centro clandestino de detención La Perla, uno de los principales espacios de represión durante la Dictadura cívico-militar argentina.

Las jóvenes, de 18 años, fueron secuestradas de una pensión en el barrio General Paz. Sin embargo, debido a que eran mellizas idénticas y comparten prácticamente el mismo material genético, los estudios de ADN no pudieron determinar con precisión si los restos corresponden a Adriana María o Cecilia María Carranza.

El hallazgo se produjo en una fosa común dentro del predio de La Perla, como parte de las excavaciones que el EAAF realiza desde hace años para localizar enterramientos clandestinos de víctimas del terrorismo de Estado. La identificación aporta nuevas pruebas en causas judiciales por crímenes de lesa humanidad y forma parte del proceso de restitución de identidades a personas desaparecidas en la provincia de Córdoba.

La búsqueda fue sostenida durante décadas por sus familiares. Sus sobrinas, Marcela y Mariana Sanmartino, mantuvieron activa la investigación y el reclamo de verdad sobre el destino de las hermanas. Para la familia, el hallazgo representa un cierre parcial y la confirmación de lo ocurrido tras casi medio siglo de incertidumbre.

La Perla, símbolo del terrorismo de Estado: Historias truncadas por la represión

Las personas identificadas formaban parte de una generación marcada por la militancia política y social en los años setenta.

Ramiro Bustillo Rubio era estudiante de ingeniería cuando fue secuestrado.
Oscar Omar Reyes también fue capturado en el marco de los operativos represivos que perseguían a militantes y activistas.
En el marco de estas investigaciones también se confirmó la identificación de los restos de Mario Alberto Nívoli, hallados en el mismo predio del ex centro clandestino La Perla. La noticia fue comunicada públicamente por su hija, María Soledad Nívoli, quien destacó la importancia del trabajo de los equipos forenses en la reconstrucción de la memoria histórica.

Los tres fueron vistos por última vez en centros de detención clandestinos antes de desaparecer. Durante décadas sus familias desconocieron su destino.

El ex centro clandestino La Perla fue uno de los mayores espacios de detención, tortura y exterminio del país durante la dictadura. Funcionó entre 1976 y 1978 y se estima que entre 2.200 y 2.500 personas pasaron por ese lugar.

La mayoría de ellas continúa desaparecida. Por esa razón, el sitio se convirtió en un espacio fundamental para la memoria histórica y para las investigaciones judiciales que buscan reconstruir lo ocurrido durante el terrorismo de Estado.

Cada año, miles de personas se movilizan en distintas ciudades del país —especialmente durante el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia— para recordar a las víctimas del terrorismo de Estado y reafirmar el compromiso social de mantener viva la memoria histórica.

Memoria, verdad y justicia

Las excavaciones en la zona continúan porque los investigadores creen que todavía podrían encontrarse nuevos restos humanos enterrados clandestinamente. Cada hallazgo permite avanzar en la reconstrucción de la historia reciente argentina y fortalecer las causas judiciales contra los responsables.

A casi cincuenta años de aquellos hechos, cada nombre recuperado representa un acto de reparación histórica. Devolver una identidad significa también devolver una historia, una familia y una memoria que se negó a desaparecer.

Estos avances recuerdan que la búsqueda de memoria, verdad y justicia sigue siendo una tarea vigente para la sociedad argentina.

Fuente: Página Doce, La Tinta

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