Los argentinos que cruzan a Brasil para pasar sus vacaciones tramitan una visa de turista que los habilita para permanecer en territorio del vecino país durante tres meses, pero los que ingresan para trabajar usualmente hacen un trámite más: se registran en el CPF (Cadastro de Pessoa Física), algo similar al CUIL en Argentina que es un requisito necesario para abrir una cuenta bancaria o recibir pagos a través de alguna billetera virtual.
Durante años, los argentinos que tramitaban CPF eran pocos. El promedio anual rondaba los 8.000 pero en 2025 ese número saltó a casi 40.000, de acuerdo con información oficial de la Receita Federal do Brasil, organismo recaudador y de control aduanero del vecino país.
El aumento confirma algo que en las ciudades de frontera ya se ve todos los días. Cada vez más argentinos cruzan a Brasil para trabajar. El CPF se volvió un paso previo para ese movimiento. Sin ese número no hay empleo formal ni cuenta bancaria.

Más argentinos tramitan el CPF para poder trabajar en Brasil
Durante décadas muchos brasileños cruzaban a Argentina para trabajar. Hoy ocurre lo contrario. Trabajadores argentinos buscan ingresos en Brasil. Sectores como el agro, la construcción y los servicios absorben esa mano de obra.
El crecimiento del comercio, el turismo y el agro en Porto Mauá impulsó una demanda laboral que hoy es cubierta, en gran parte, por argentinos. Aunque el cruce fronterizo siempre existió, autoridades locales aseguran que el movimiento aumentó y cada vez más trabajadores deciden radicarse del lado brasileño.
Mientras en Argentina crece la cantidad de personas que cruzan la frontera en busca de empleo, en pequeñas ciudades del sur de Brasil el fenómeno se explica desde una necesidad concreta: la falta de mano de obra. El crecimiento económico regional comenzó a generar más puestos laborales de los que la población local puede cubrir, abriendo oportunidades que hoy ocupan, en gran medida, trabajadores argentinos.

El crecimiento económico y la falta de mano de obra explican el fenómeno
Ayrton Bertol, representante de la Cámara de Comercio de Porto Mauá, aseguró que la presencia argentina se volvió parte del funcionamiento cotidiano de la economía local. «Tenemos muchos argentinos trabajando acá porque está faltando mano de obra», explicó, al describir un escenario de expansión comercial y productiva.
El cruce laboral entre comunidades fronterizas no es nuevo. Durante décadas, vecinos de ambos lados mantuvieron un tránsito constante por trabajo y comercio. Sin embargo, en los últimos tiempos el movimiento adquirió otra dimensión. Hoy aumenta la cantidad de personas que utilizan diariamente la balsa que conecta el puerto de Alba Posse con Porto Mauá, y también crece el número de argentinos que decide instalarse de forma permanente en Brasil.
Históricamente, la migración laboral estuvo vinculada principalmente a tareas rurales temporarias. Lo más común era que hombres viajaran por temporadas para trabajar en cosechas de frutas y verduras, como uva, manzana, cebolla o remolacha, regresando luego a Argentina con los ingresos obtenidos. Ese modelo, según coinciden autoridades y trabajadores, comenzó a cambiar.

Actualmente también se observa una mayor participación de mujeres en las cosechas y, al mismo tiempo, una diversificación de las oportunidades laborales. El crecimiento del comercio, el turismo y la construcción abrió nuevos puestos en ámbitos urbanos, ampliando el perfil de quienes cruzan la frontera.
«Con el free shop se creó una gran oportunidad de trabajo y sigue ampliándose», señaló Bertol, al destacar uno de los motores económicos recientes de la localidad. Comercios, atención al público, construcción y actividades vinculadas al agro concentran gran parte de los empleos ocupados por argentinos.
El desarrollo regional responde, según explicó, a un proceso iniciado años atrás. Durante una etapa anterior, muchos habitantes locales emigraron hacia grandes ciudades brasileñas en busca de mejores oportunidades. Con el crecimiento del agro y nuevas inversiones productivas, comenzaron a generarse empleos.

«El agro desarrolló mucho y aparecieron trabajos que antes no existían. Necesitamos colaboradores constantemente», afirmó. Entre los sectores con mayor demanda mencionó la producción lechera, la cría de cerdos, la citricultura, la construcción y el comercio.
La llegada de trabajadores argentinos ya impacta en la vida cotidiana del municipio. Algunos cruzan todos los días y regresan a sus hogares en Argentina, pero otros optan por radicarse. «Hay muchos viviendo acá. No viven más porque faltan viviendas», señaló, al explicar que la municipalidad trabaja en proyectos habitacionales para acompañar el crecimiento poblacional.
Fuente: Misiones Online
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