El segundo puente entre Chaco y Corrientes volvió a aparecer en la agenda pública, aunque no precisamente por avances concretos. El ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió al proyecto y aseguró que la obra se realizará, aunque dejó en claro que no será en el corto plazo.
“La obra va a avanzar, pero requiere tiempo y paciencia”, afirmó el funcionario al referirse al proyecto que busca aliviar el tránsito sobre el actual puente General Belgrano, que desde hace años funciona al límite de su capacidad.
La frase, lejos de generar tranquilidad en la región, terminó despertando más dudas que certezas. Para muchos sectores productivos del nordeste argentino, el segundo puente es una infraestructura urgente, no una promesa a largo plazo.
Durante décadas, el proyecto fue anunciado por distintos gobiernos, pero siempre quedó atrapado entre estudios preliminares, problemas de financiamiento y cambios de prioridades políticas.

El dato alarmante: las inversiones se están yendo del país
El escenario económico nacional tampoco ayuda a alimentar el optimismo. De hecho, los números muestran exactamente lo contrario de lo que el Gobierno promete cuando habla de atraer capitales y financiamiento externo.
Por primera vez desde 2003, la inversión extranjera directa (IED) en la Argentina registra un saldo acumulado negativo. Según la serie mensual elaborada por el Banco Central, entre enero y noviembre de 2025 se produjo una salida neta de capitales por 1.521 millones de dólares.
El dato marca un hecho estadístico inédito en más de dos décadas. Ninguna medición previa de esta serie había mostrado un resultado en rojo como el actual.
En términos simples, el capital extranjero no está llegando al país: está retirándose.
La cifra contrasta de manera contundente con los promedios positivos que se registraron durante años en la región. Mientras otros países latinoamericanos lograron sostener o incluso aumentar sus niveles de inversión externa, Argentina atraviesa un proceso de salida de fondos que enciende señales de alarma en el sector productivo.

Un clima de desinversión que golpea a sectores clave
El saldo negativo no es un hecho aislado ni un fenómeno estadístico menor. Responde a un proceso más amplio de desinversión empresarial que ya se percibe en distintos sectores de la economía.
Empresas internacionales han reducido operaciones, frenado proyectos o directamente retirado capitales del país. Las razones son múltiples: desde reestructuraciones globales de las casas matrices hasta condiciones locales que dificultan la previsibilidad económica.
Entre esos factores aparecen la incertidumbre macroeconómica, la volatilidad del mercado interno, los cambios permanentes en las reglas de juego y la dificultad para proyectar inversiones a largo plazo.
Este escenario golpea especialmente a proyectos de infraestructura de gran escala, como el segundo puente Chaco-Corrientes, que dependen en gran medida de financiamiento externo o esquemas de participación privada.

Infraestructura estratégica atrapada en la incertidumbre
Para la región del nordeste argentino, el segundo puente no es simplemente una obra más. Se trata de una infraestructura estratégica para mejorar la logística, facilitar el transporte de cargas y potenciar el desarrollo productivo.
El puente actual, inaugurado en 1973, fue diseñado para un volumen de tránsito muy inferior al que soporta hoy. Con el crecimiento del comercio regional y el aumento del transporte de mercancías, la necesidad de una nueva conexión se volvió cada vez más evidente.
Sin embargo, la falta de financiamiento y las indefiniciones políticas mantienen el proyecto en una situación de permanente postergación.
En este contexto, el mensaje oficial de que la obra avanzará “con paciencia” suena más a una señal de resignación que a un plan concreto de ejecución.

Un dato histórico que enciende alarmas económicas
El contexto económico en el que se vuelve a hablar de la obra tampoco ayuda a alimentar el optimismo.
Por primera vez desde 2003, la inversión extranjera directa (IED) en la Argentina muestra un saldo acumulado negativo. Según la serie mensual elaborada por el Banco Central (BCRA), entre enero y noviembre de 2025 se registró una salida neta de capitales por 1.521 millones de dólares.
El informe señala que se trata de un hecho sin precedentes en más de dos décadas. Tal como describe el propio análisis de los datos, “ninguna otra medición de la serie presentada registró un rojo como el actual”.
En otras palabras, el capital extranjero no solo dejó de ingresar al país: directamente comenzó a retirarse.
La situación contrasta con lo ocurrido en años anteriores tanto en Argentina como en otros países de la región. De acuerdo con el informe, “el comportamiento contrasta con los promedios positivos que caracterizaron a los años previos en la región”, lo que deja al país en una posición particularmente preocupante dentro del escenario latinoamericano.
Así, el segundo puente Chaco-Corrientes vuelve a quedar atrapado en una historia que parece repetirse: la de anuncios que se reiteran cada cierto tiempo, pero que todavía no logran transformarse en obra concreta.
Mientras tanto, el puente actual sigue soportando el peso del tránsito diario y de una promesa que, por ahora, continúa del lado de las palabras.
Fuentes: El Litoral, Banco Central de la República Argentina (BCRA)
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