La desregulación del mercado de la yerba mate volvió a encender alarmas en Misiones. Más de 13.500 familias productoras aseguran que las nuevas medidas de apertura económica y la eliminación de herramientas regulatorias dejaron a los pequeños colonos en una posición de extrema vulnerabilidad frente a las grandes industrias molineras.
Según referentes del sector, la pérdida de funciones del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) para intervenir en el mercado cambió completamente el equilibrio de la cadena productiva. Antes, el organismo fijaba precios de referencia para la hoja verde y la yerba canchada, lo que permitía ordenar la actividad y evitar abusos en la compra de materia prima.
Ahora, con la desregulación, los productores deben negociar directamente con un puñado de empresas que concentran la demanda.

Un mercado desigual: Miles de productores frente a pocos compradores
Uno de los puntos más cuestionados de la desregulación del mercado yerbatero es que ignora la estructura real del sector. Mientras existen miles de pequeños productores dispersos, la compra de la materia prima está concentrada en un número reducido de molinos, lo que genera una relación claramente desigual.
En ese escenario, la apertura del mercado no necesariamente genera competencia sino que puede fortalecer la concentración. Productores advierten que, sin reglas claras, las industrias tienen mayor margen para presionar a la baja los precios que reciben los productores yerbateros por su producción.

Precios en caída y preocupación en las chacras
Las consecuencias de la desregulación y la ausencia de intervención de INYM, ya empiezan a sentirse en las chacras misioneras. Productores señalan que el precio pagado por el kilo de hoja verde muchas veces queda por debajo de los costos de producción, lo que pone en riesgo la rentabilidad de miles de familias.
A los costos habituales de la producción —mano de obra, mantenimiento de las plantaciones, transporte y procesamiento inicial— se suman aumentos en combustibles, insumos y servicios. Frente a esta situación, los productores sostienen que la apertura del mercado sin herramientas de regulación los deja expuestos a negociaciones desiguales con los compradores, donde muchas veces deben aceptar valores bajos para no perder la cosecha.
La hoja verde, además, tiene un tiempo limitado para ser procesada después de la cosecha, lo que reduce aún más el margen de negociación de los productores. Esta situación, según referentes del sector, termina generando un escenario donde los pequeños productores quedan obligados a vender rápido y barato, mientras las industrias mantienen mayor capacidad para fijar condiciones.
En ese contexto, crecieron las protestas, movilizaciones y reclamos para recuperar herramientas que permitan proteger a los productores más chicos. Para muchos colonos, la apertura del mercado terminó funcionando como una transferencia de poder económico hacia los sectores industriales.

El temor: Concentración y desaparición de pequeños productores
El principal riesgo que señalan organizaciones rurales es que la desregulación del sector yerbatero acelere un proceso de concentración económica dentro de la cadena productiva.
Sin mecanismos de regulación que equilibren el mercado, advierten que las grandes empresas podrían consolidar su dominio mientras miles de pequeños productores quedan atrapados entre precios bajos, costos en alza y escaso poder de negociación.
En una provincia donde la yerba mate es una economía clave, el debate sobre la desregulación ya no es solo productivo: también pone en juego el futuro de miles de familias rurales que dependen directamente de la actividad.
Fuente: Página 12, Canal 12 Misiones
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