- Publicidad -

Milei interviene el puerto de Ushuaia y la oposición habla de entrega a Estados Unidos

El gobierno nacional tomó el control del estratégico Puerto de Ushuaia argumentando desvíos millonarios y deterioro de infraestructura. El gobernador Melella denuncia un avasallamiento a la autonomía provincial y señala posibles intereses geopolíticos vinculados a Washington. La medida reabre el debate sobre soberanía en el Atlántico Sur.
Fuente: Rio Negro

La decisión del presidente Javier Milei de intervenir el Puerto de Ushuaia desató una crisis política de proporciones entre el gobierno nacional y la provincia de Tierra del Fuego, con acusaciones cruzadas que van desde supuestas irregularidades administrativas hasta especulaciones sobre pactos con Estados Unidos en una zona de altísimo valor estratégico.

La Agencia Nacional de Puertos y Navegación formalizó la intervención mediante la Resolución 4/2026, publicada en el Boletín Oficial, estableciendo un plazo inicial de doce meses durante los cuales el Estado asumirá la gestión operativa, técnica y administrativa de la terminal más austral del planeta.

Las razones oficiales: auditorías y denuncias

El director de la Agencia, Iñaki Arreseygor, expuso en declaraciones a medios nacionales que la medida responde a hallazgos contundentes. Según informó, una auditoría detectó el desvío de aproximadamente seis mil millones de pesos —unos cuatro millones de dólares— de un total de veinte mil millones que debían reinvertirse exclusivamente en infraestructura portuaria.

Las inspecciones realizadas entre septiembre y octubre del año pasado revelaron que más del treinta por ciento de los ingresos del puerto se destinaba a cubrir déficit provinciales y gastos ajenos a la actividad portuaria, contradiciendo la normativa vigente que exige autosuficiencia financiera de las terminales.

El organismo también identificó como detonante la sanción de la Ley Provincial 1596, que habilitaba el uso del superávit del puerto para financiar la Obra Social del Estado Fueguino, en directa contradicción con el convenio de transferencia Nación-Provincia firmado en 1992.

La provincia rechaza y contraataca

La reacción desde Ushuaia fue inmediata y enérgica. El gobernador Gustavo Melella, del partido progresista Forja y aliado del peronismo, calificó la intervención como «abrupta e injustificada« y anunció acciones judiciales para frenar la medida.

En un comunicado oficial, el gobierno fueguino negó categóricamente las acusaciones y defendió la gestión portuaria, destacando que la terminal registró récords de actividad con más de quinientas recaladas previstas esta temporada y más de treinta mil pasajeros atendidos en las últimas semanas.

«Ninguna razón es real«, sostuvo Melella en declaraciones posteriores, y desmintió el supuesto desvío de fondos. El administrador desplazado, Roberto Murcia, fue contundente: «Vinieron por la caja y por la posición estratégica. Si había tantos defectos, el puerto no debería funcionar. Y sigue funcionando«.

La sombra de Washington

Lo que comenzó como una disputa técnico-administrativa escaló rápidamente hacia el terreno geopolítico. Desde la provincia advirtieron sobre «narrativas preocupantes respecto a intencionalidades geopolíticas o económicas» que trascienden la realidad operativa del puerto.

El Puerto de Ushuaia, ubicado a tres mil kilómetros de Buenos Aires, es el principal acceso marítimo a la Antártida y punto neurálgico para la conectividad naval en el Atlántico Sur. En las últimas temporadas recibió más de mil trescientos buques de diversa índole, transportando casi doscientas mil personas.

La intervención ocurrió apenas un día después de un encuentro entre Santiago Caputo, asesor presidencial, y el embajador estadounidense Peter Lamelas, y en simultáneo con la participación de Milei en el Foro de Davos, donde firmó el ingreso de Argentina al Consejo de Paz impulsado por Donald Trump.

Dirigentes opositores fueron explícitos. El exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Guillermo Carmona, advirtió que la medida debe analizarse en el contexto del avance de intereses estadounidenses sobre la región austral, «manifiestos y declarados» desde que Milei asumió la presidencia.

El antecedente más citado es la reunión de abril del año pasado en Ushuaia, cuando Milei anunció junto a la entonces jefa del Comando Sur de Estados Unidos, Laura Richardson, que la base naval argentina pasaba a ser un proyecto compartido con Washington, describiéndola como «la puerta de entrada al continente blanco«. Desde entonces, el sucesor de Richardson visitó el país en dos ocasiones y Milei autorizó por decreto el ingreso de tropas estadounidenses para actividades en Ushuaia y otras regiones patagónicas.

Federalismo y soberanía en debate

La Asociación de Profesionales de la Dirección de Fiscalización Aduanera calificó la medida como «arbitraria, excesiva e ilegal«, denunciando que trabajadores fueron impedidos de ingresar a sus puestos y alertando sobre la arbitrariedad sobre terminales de todo el país.

El grupo Manifiesto Argentino emitió un comunicado titulado «Urgente repudio y rechazo a la cesión de soberanía«, acusando al presidente de haber entregado el puerto «para confesadamente ponerlo a disposición de Donald Trump«. Incluso circulan teorías que vinculan la intervención con el ingreso de Argentina al Consejo de Paz sin abonar los mil millones de dólares exigidos inicialmente, sugiriendo que el puerto habría sido moneda de cambio.

Mientras el Gobierno insiste en que la decisión responde exclusivamente a criterios técnicos y de transparencia, Tierra del Fuego mantiene diálogos con autoridades nacionales al tiempo que avanza con la demanda judicial.

ADEMÁS EN NEA HOY:

China le baja el precio a los chicos

Groenlandia como moneda de cambio: Trump fuerza a Europa, la OTAN cede y la soberanía queda en suspenso

Davos y la Argentina imaginada: Milei expuso un país que no existe mientras el ajuste sigue golpeando

ULTIMAS NOTICIAS

Suscribite a nuestro newsletter

Si querés recibir las noticias más leídas gratis por mail, dejanos tu correo