El secretario de Transporte de la Nación, Luis Pierrini, renunció al cargo en las últimas horas y el Gobierno nacional confirmó su reemplazo. El Ministerio de Economía informó que asumirá el arquitecto Fernando Herrmann. Pierrini había llegado a la Secretaría en mayo de 2025 como sucesor de Franco Mogetta. Su gestión se extendió durante poco más de ocho meses.
Según precisó el Palacio de Hacienda, el funcionario presentó este miércoles su renuncia por “motivos personales”. Fuentes de la propia Secretaría ratificaron esa versión. Tras conocerse la decisión, el ministro de Economía, Luis Caputo, “agradeció el compromiso y la labor” de Pierrini durante su paso por el área. El mensaje oficial buscó cerrar la transición sin sobresaltos políticos.
En su lugar, el Gobierno nacional designó en Transporte a Fernando Herrmann, un arquitecto egresado de la Universidad de Belgrano. Desde hace 34 años se desempeña como director ejecutivo del estudio Herrmann & Arquitectos Asociados. La firma desarrolla proyectos y gestiona obras en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia. Además, el flamante secretario figura como socio gerente de Arquigrupo SRL.

En su currículum no aparecen antecedentes vinculados al área de transporte. Hasta su designación, se especializaba en “proyectos y dirección de obras de arquitectura; gerenciamiento y administración de contratos de obra; y estudios de factibilidad de desarrollos inmobiliarios”.
Uno de los desafíos centrales que enfrentará Herrmann será el diálogo con el sector del transporte automotor. Deberá negociar con empresarios de colectivos y gestionar la relación con la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Además, intervendrá en la definición de tarifas, subsidios y regulaciones del transporte aéreo, marítimo y ferroviario. Desde la Secretaría indicaron que no prevén cambios inmediatos en las subsecretarías.
El sistema de Transporte al borde del colapso
La crisis no se limita a lo salarial. Las cámaras empresariales del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) advirtieron al gobierno que sin actualización de tarifas y subsidios, deberán despedir al 20% de los choferes, lo que equivale a unos 10 mil trabajadores de un plantel total de casi 50 mil personas. Este recorte vendría acompañado de una reducción de la flota operativa de 18.500 a 15.000 unidades, con el consiguiente deterioro del servicio: menos frecuencias, mayor tiempo de espera y viajes más incómodos en horas pico.

Las empresas sostienen que el costo técnico real del boleto mínimo debería rondar los 1.600 pesos para poder financiar el servicio sin subsidios. Reclaman que se les reconozca el incremento de costos operativos vinculados al salto en combustibles, repuestos y mantenimiento.
Por su parte, el gobierno nacional ha congelado los subsidios al transporte como parte de su estrategia de ajuste fiscal, buscando alcanzar un superávit del 1,6% del PBI. Esta política golpeó de lleno en el sector: los subsidios presentan una reducción real del 46% acumulado en doce meses y son un 64% menores a los observados en enero de 2024.
Con información de Canal Doce
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