Desde que comenzó su mandato Javier Milei insiste en que la planilla de Excel cierre, pero lo único que está cerrando son las pequeñas y medianas empresas (PyME). Ni bien llegó a la Casa Rosada el Presidente decidió que la economía se gobierna con motosierra, sin que importe quién o qué quede del otro lado del recorte. El resultado es más de 18.000 PyMES cerradas en todo el país y casi 177.000 puestos de trabajo formales perdidos en poco menos de 2 años.
Como suele suceder en los gobiernos neoliberales, el relato oficial insiste que todo ese sacrificio es necesario para “ordenar la macro”. Pero como se ha visto en los anteriores experimentos libertarios, estar mal bajo la promesa de estar mejor en un futuro siempre se termina posponiendo: “La salida en el segundo semestre va a ser en V corta” dijo Milei hace 3 semestres atrás. Es más, al contrario de lo que dictan las teorías económicas del Presidente la economía no se está reacomodando y los famosos capitales privados no están absorbiendo ningún trabajador caído del sistema.
En octubre se destruyeron 17.900 puestos de trabajo registrados en el sector privado respecto de septiembre, consolidando 5 meses consecutivos de caída del empleo formal. En ese período, la pérdida acumulada asciende a 71.296 puestos de trabajo de calidad. pic.twitter.com/A4gHCZRIbF
— Centro CEPA (@ctroCEPA) January 14, 2026
Las PyMES perdidas
Según datos del Ministro de Economía bonaerense, Pablo López, desde la asunción de Milei cerraron más de 18.000 pymes en todo el país. En la provincia de Buenos Aires, que es el corazón industrial de la Argentina, desaparecieron 5.335 empresas, a un ritmo de 8 cierres por día durante 22 meses consecutivos. No es sorpresa que las capitales de la industria como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe encabecen la lista del ajuste. Neuquén aparece como la única excepción, sostenida por Vaca Muerta, confirmando que el modelo que sobrevive es el extractivista: pocos sectores, mucho capital concentrado y poco empleo.
Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado a partir de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) la desaparición de unidades productivas se concentró casi exclusivamente en las PyMES. Las firmas de hasta 500 trabajadores explicaron el 99,63% de las bajas, con 20.969 empleadores menos. En contraste, las grandes empresas (más de 501 empleados) representaron solo el 0,37%, con 77 casos.
Menos trabajo y más informalidad
Todos estos cierres, caídas y demases afectan directamente al mayor perjudicado del ajuste: el trabajador argentino. Desde noviembre de 2023 se perdieron casi 177.000 puestos de trabajo formales en el sector privado. Solo en septiembre de 2025 desaparecieron más de 10.600 empleos registrados. La construcción y la industria manufacturera encabezan las bajas, 2 sectores que tienen un alto efecto multiplicador. Cuando caen esos gigantes, arrastran todo un conjunto de trabajos y negocios que dependen indirectamente de ellos.
El ajuste no generó inversión ni empleos de calidad, generó desempleo e informalidad. El Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-UBA) reveló que el 43,3% de los trabajadores se encuentran en la informalidad. Además los jóvenes representan la mayor tasa de informalidad, en comparación a otros grupos etarios. En el segundo trimestre de 2025, ésta era de 67%, casi 24 puntos porcentuales más elevada que la tasa global, y revela que casi 7 de cada 10 trabajadores con edades entre los 16 y los 24 años son informales.
Menos consumo, menos PyMES
Otro dato termina de cerrar el cuadro: Argentina perdió más de 21.000 empleadores en menos de 2 años, según CEPA. El número de empleadores pasó de 512.357 a 491.311, lo que implica una pérdida neta de 21.046 empresas. En términos cotidianos, el dato equivale a 30 cierres o bajas de empleadores por día. El 99,6% de esas bajas corresponde a PyMES.
VENTAS MINORISTAS ⬇️ EN DICIEMBRE, CAYERON 5,2% ANUAL
En contrapartida, se incrementó 5,2% en la medición desestacionalizada mensual. Con estos valores, el 2025 cerró con una variación positiva acumulada del 2,5%.
‼️ Seis de los siete rubros relevados en diciembre finalizaron… pic.twitter.com/porn8RllrF
— CAME (@redcame) January 11, 2026
Lo peor es que las PyMES restantes están peleando por sobrevivir. Según la CAME, las ventas minoristas PyMES cayeron 5,2% interanual en diciembre, incluso con fiestas, aguinaldo y promociones. Es decir que aún con el respirador artificial que es diciembre, el consumo sigue planchado y concentrado en lo más básico. Todo lo demás quedó afuera del carrito: 6 de los 7 rubros relevados cerraron el año en baja. Bazar y decoración se desplomó 15%, perfumería casi 10% y textil e indumentaria 8,5%. El mercado interno, motor histórico de las PyMES, sigue sin consumir y es que nadie va a consumir nada que no sea extremadamente necesario si no alcanza ni para llegar a fin de mes. ¿El resultado? Más cierres y más puestos de trabajo perdidos.
La política de Milei hoy presenta un ajuste fiscal sin política productiva, apertura comercial sin industria competitiva y desregulación sin red social. El resultado son menos empresas, menos trabajo y más desigualdad, pero al menos los números de la planilla de excel dan una ilusión de un superávit. El problema es que la variable de ajuste del experimento libertario son los salarios de los trabajadores, las PyMES perdidas y los 177.000 puestos laborales destruidos.
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