La crisis industrial continúa profundizándose en la Argentina. En noviembre de 2025, la utilización de la capacidad instalada cayó al 57,7%, el nivel más bajo desde marzo del mismo año, y confirmó una tendencia descendente que ya lleva varios meses consecutivos. El dato refleja un freno marcado de la actividad productiva y expone las consecuencias de un modelo económico que combina ajuste, caída del consumo y apertura importadora.
Según los datos difundidos por el sector y analizados por el CEPEC, la industria no solo se ubicó muy por debajo del 62,3% registrado en noviembre de 2024, sino que además mostró una baja mensual de 3,3 puntos porcentuales respecto de octubre, cuando el uso de la capacidad instalada había sido del 61%.
De este modo, noviembre consolidó una secuencia de retrocesos que se arrastra desde mediados de 2025, con un deterioro sostenido de los niveles de producción y sin señales claras de recuperación hacia el cierre del año.
Sectores desiguales y consumo interno en retroceso
El desempeño sectorial volvió a ser dispar. Mientras la refinación del petróleo lideró el ranking con una utilización del 86,5%, seguida por industrias metálicas básicas (73,3%), papel y cartón (71,2%) y alimentos y bebidas (64,2%), la mayoría de los rubros ligados al consumo interno y a la inversión productiva quedaron muy por debajo del promedio general.
Entre los sectores más afectados se ubicaron:
- Industria automotriz: 46,3%
- Edición e impresión: 50,6%
- Caucho y plástico: 41,0%
- Metalmecánica (excepto automotores): 39,9%
- Productos textiles: apenas 29,2%
Desde CEPEC advirtieron que esta dinámica expresa “un freno marcado de la producción industrial en el corto plazo”, vinculado a la debilidad de la demanda y a las dificultades para sostener niveles de actividad en un contexto de ajuste económico promovido por el Gobierno libertario de Javier Milei.

Textiles: el epicentro de la crisis industrial
El sector textil volvió a ser el más golpeado, con menos de un tercio de su capacidad productiva en funcionamiento. El 29,2% registrado en noviembre representa una caída brutal frente al 48,2% del mismo mes del año anterior, y confirma una crisis estructural que se profundizó durante 2024 y 2025.
Los datos del IPI manufacturero son contundentes:
- La fabricación de tejidos y acabados cayó 43,9% interanual.
- La producción de hilados de algodón se desplomó 37,1%.
A esto se suma el informe de la Fundación Protejer, que advierte que la producción textil acumula una caída del 40% frente a 2023, mientras que el rubro Prendas de Vestir retrocedió 12,1% interanual en comparación con 2024. El informe señala como factor central el boom de importaciones, impulsado por plataformas internacionales como Shein y Temu, que también afectó con fuerza a la industria del calzado.
Consecuencias sociales y productivas
El deterioro ya tiene efectos concretos en el empleo y la actividad regional. Esta semana se conoció que la planta Hilados SA en Tucumán suspendió completamente su producción hasta fines de febrero, dejando en riesgo los puestos de trabajo de 130 operarios. La empresa mantendrá apenas una dotación mínima para tareas de mantenimiento, en un escenario que refleja la gravedad del parate industrial.
Con la capacidad instalada en mínimos de ocho meses y una racha de caídas que se extiende durante gran parte de 2025, la industria nacional enfrenta un escenario crítico. Sin políticas de estímulo, protección del mercado interno y planificación productiva, el retroceso amenaza con consolidarse y profundizar la pérdida de empleo y valor agregado en el país.
Con información de Ámbito.
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