El Gobierno nacional, a través de la Resolución 13/2026 de la Secretaría de Energía, redefinió los consumos base de electricidad y gas según regiones bioambientales. Esto se da tras un planteo impulsado por las provincias del Norte Grande y el Litoral. Tiene como objetivo corregir asimetrías, reconocer el impacto del clima extremo y garantizar un acceso equitativo a los subsidios en todo el país.
El cambio marca un hito para el Nordeste argentino. Durante años, el Norte Grande advirtió que los parámetros nacionales no reflejaban la realidad de las zonas cálidas y muy cálidas. El consumo eléctrico para refrigeración, agua y conservación de alimentos es una necesidad básica. No un lujo.
Trabajo regional
Ese planteo político y técnico quedó plasmado en el comunicado conjunto del Norte Grande y la Región Litoral, que propuso una tarifa eléctrica diferencial para las provincias con climas extremos. El pedido buscó compensar desigualdades estructurales sin afectar el equilibrio fiscal ni crear nuevos impuestos, y con foco en los usuarios residenciales.

La Nación tomó nota. La Resolución 13/2026 incorporó criterios bioambientales basados en la normaIRAM 11603 y en estudios de CAMMESA. Así, estableció consumos base más altos para las regiones cálidas durante los meses de verano. Las zonas “Muy cálido” pasan a tener un umbral de 550 kWh mensuales. Para las zonas bajo la categoría “Cálido”, 370 kWh. El resto del país mantiene 300 kWh.
El esquema reconoce que en provincias como Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa o Santiago del Estero, el uso intensivo de energía en verano responde a una demanda inelástica. Es decir, imposible de reducir sin afectar la calidad de vida.
En paralelo, la norma consolida el nuevo régimen de Subsidios Energéticos Focalizados. Se crea un padrón unificado. Se cruzan datos patrimoniales y se refuerza el control. Pero también se ajustan los beneficios al territorio. El criterio deja de ser solo promedio nacional y pasa a ser climático, social y regional.

En gas y garrafas, el sistema mantiene los bloques diferenciados por zonas y estaciones. Además, se inicia la migración del Programa Hogar al nuevo esquema, con un reconocimiento explícito de las necesidades energéticas en regiones sin acceso a redes.
Para el Norte Grande el impacto es concreto. Los hogares podrán acceder a subsidios sobre un consumo base más realista en los meses de mayor temperatura. El cambio reduce el riesgo de perder el beneficio por superar topes que no contemplaban el clima subtropical.
El proceso también tiene una lectura política. El Norte Grande logró instalar en la agenda nacional el concepto de equidad climática. Y lo hizo con una propuesta técnica, articulada y respaldada por datos.
Fuente: Canal Doce
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