La situación política de Las Lomitas entró en un nuevo terreno tras la confirmación de la renuncia de Atilio Basualdo a la intendencia. El futuro del municipio —y, en buena medida, la dinámica interna de La Libertad Avanza en la provincia— ya no depende de una definición pendiente, sino de las consecuencias institucionales y políticas que se abren a partir de su decisión. A las 18:30, el Honorable Concejo Deliberante sesionará de manera extraordinaria para tratar formalmente la dimisión y dar curso al procedimiento que fija la Ley de Municipios N.º 1028.
Basualdo figura en el sitio oficial de la Cámara de Diputados como «Diputado electo pendiente de incorporación», una categoría administrativa que reflejaba la indefinición que tensó el escenario institucional durante días. Esa falta de claridad derivó en interpretaciones contrapuestas por parte del oficialismo, la oposición y el Tribunal Electoral Permanente.

Para el oficialismo de Las Lomitas, encabezado por el Presidente del Concejo Deliberante (y a la vez hijo del ahora exintendente), Pablo Basualdo, la situación era hasta ayer mucho más simple: mientras Atilio no jurara, seguía siendo Intendente y no existía incompatibilidad formal. Bajo esa mirada, el municipio podía continuar funcionando sin alteraciones y, en caso de renuncia, la Ley 1028 habilitaría a Pablo a asumir la intendencia hasta 2027, un tránsito considerado legítimo y natural dentro de la estructura municipal.
Sin embargo, esa interpretación fue cuestionada desde el comienzo por el Tribunal Electoral Permanente, representado por la Dra. Sandra Moreno. Para el TEP, la incompatibilidad se habría consumado automáticamente el 10 de diciembre, cuando comenzó el mandato de los nuevos diputados nacionales, independientemente de la jura. En ese marco, la renuncia de Atilio no despeja por completo la controversia jurídica: su dimisión abre la puerta a que lo que venga pueda ser interpretado como una sucesión interina que obligaría a convocar a elecciones en un plazo de 30 días para definir quién completará el período.

A ese contrapunto institucional se suma la postura de la oposición justicialista, expresada con fuerza por el Concejal Jorge Martínez Meza, quien cuestionó tanto el proceso como la rapidez con la que se convocó a la sesión extraordinaria. Martínez Meza afirmó que fue notificado «sobre la hora» de la reunión de las 18:30, calificándola como una “sesión improvisada” en la que no se detallaron todos los puntos a tratar, especialmente los referidos a la composición del Concejo tras la eventual asunción de Pablo Basualdo como Intendente.
Meza afirmó que la sesión tampoco contempla la asunción del concejal suplente que debería ocupar la banca que quedará vacante si Pablo Basualdo pasa a ser Intendente. Advirtió que el Concejo podría quedar momentáneamente con solo tres concejales y que el tema del reemplazo “no está en el orden del día”, algo que, según él, evidencia una convocatoria «apresurada y mal organizada». Asimismo, planteó que aún no está claro si debe asumir el suplente correspondiente a la última elección o al período anterior, lo que podría abrir un nuevo frente de conflicto.
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Con la dimisión ya presentada y una sesión extraordinaria convocada para esta tarde, el escenario se reconfigura. Si prevalece la postura del oficialismo, Pablo Basualdo podría convertirse en Intendente hasta 2027 sin elecciones. Si se impone la interpretación del TEP, el municipio deberá volver a las urnas en 30 días. Si la oposición logra sostener su argumento político y jurídico, la discusión podría escalar hacia una judicialización que prolongue el conflicto.
Mientras tanto, la ciudadanía vuelve a quedar en el centro de comunicados cruzados, normas en debate y una transición que aún no ofrece certezas sobre su desenlace. El Concejo Deliberante tendrá esta tarde el primer capítulo formal de una definición que marcará el rumbo inmediato de Las Lomitas.
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