Desde el primero de noviembre, el gasoil volvió a aumentar en todo el país. El Gobierno Nacional habilitó una nueva suba del impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, mediante el Decreto 782/2025, publicado en el Boletín Oficial. El ajuste, que se venía prorrogando desde julio, actualiza los valores conforme a la inflación acumulada. Como en Argentina la gran mayoría de los bienes (y servicios) requieren del combustible en algún momento de su cadena de producción y distribución, esta suba amenaza con una nueva ola de aumentos que se van a sentir tanto en los sectores productivos como en el consumidor final.
Un impuesto que vuelve a cargar sobre un insumo clave
Para el gasoil, el nuevo ajuste implica una suba de $12,639 por litro en el impuesto general, a lo que se suman $6,844 para la alícuota diferencial en regiones como la Patagonia, y $1,441 por el componente ambiental del CO₂. Todo esto significa que el precio del combustible para la industria, el transporte y la producción va a aumentar, o más bien, continuar subiendo, ya que se vio afectado por los aumentos mensuales que corren desde agosto.
En agosto ya se había registrado una suba del 12,9% al 16,9% en el NEA, teniendo como referencia el caso de YPF. Formosa, por ejemplo, registró un aumento de gasoil de $1.563 en agosto a $1.765 en octubre. En Chaco, de $1.564 a $1.822. A partir de noviembre, el panorama puede ser aún más costoso.
El escenario se agrava cuando se observa la evolución de las ventas de combustible en lo que va del año. Tomando los datos de una consultora privada, se puede ver que entre enero y septiembre de 2025, las ventas de gasoil retrocedieron 2,4% en comparación con el mismo periodo de 2024, y están aún más abajo (-8,0%) respecto a 2023. En tanto, las ventas de naftas crecieron 4,2%. El contraste se debe a que el gasoil es el combustible característico de sectores productivos como el agro, la construcción y el transporte de cargas, que sus ventas bajen implica que hay menos movimiento económico en esos sectores.

El campo: más costos para el sector
El gasoil es fundamental para el agro, permite que las maquinarias se muevan, que los silos almacenen, que los camiones trasladen el grano y un largo etcétera. Por eso es lógico que un aumento al gasoil sea un aumento a la producción agrícola. Pero no sólo eso, sino que el nuevo aumento llega en un clima adverso para el sector.
Además del trabajo en el campo, otro gran problema que trae la suba del gasoil es la logística. Transportar cada tonelada de soja, maíz o trigo desde, por ejemplo, cualquier provincia del NEA, hacia los puertos de Rosario va a ser más caro. Ahora, hay dos opciones para ese costo adicional: o se traslada a los precios o se descuenta del bolsillo del productor. El tema es que hoy en día el agro no tiene mucho margen para absorber ese impacto.
La construcción: obras paradas
El impacto del gasoil sobre la construcción tiene 2 vías principales: el movimiento de maquinarias pesadas y el transporte de materiales. Excavadoras, grúas, hormigoneras y retroexcavadoras funcionan a gasoil, por eso las subas en el combustible aumentan los costos de operación de cualquier obra, pública o privada.
Hoy en día los grandes motores de la producción: industria, comercio, campo, están en recesión. La industria cayó 5,1% interanual, el agro 1,6% y la construcción 4,4%. En el último informe de la Universidad Torcuato Di Tella confirmó que el indicador de actividad económica «muestra estancamiento con sesgo recesivo», y proyecta para el último trimestre una contracción anual de entre 3% y 3,5%.
Ya de por sí el rubro de la construcción enfrenta sus dificultades. Ahora con el nuevo aumento del impuesto al gasoil, se encarecen los insumos básicos como el cemento, el acero o la arena, porque tienen que ser trasladados desde kilómetros de distancia, y también se incrementa el precio por metro cuadrado de cualquier obra, sin importar su tamaño.

Menos actividad y más costos
Pero además del combustible los transportes tuvieron otros aumentos que aumentan el precio final: hay que tener en cuenta los incrementos en Seguros (5,51%) y Lubricantes (5,5%) y Neumáticos (3,83%), entre otras subas que terminan aumentando el Índice de Costos del Transporte (ICT). De hecho, los costos para mover un camión en la Argentina mostraron a partir del séptimo mes una tendencia de aceleración combinada con una caída de la actividad: 4,03% en julio; 3,54% en agosto; 2,92% en septiembre y 3,27% en octubre.
“El transporte de cargas opera en un contexto desafiante, marcado por renovados incrementos en el Combustible, volatilidad cambiaria, el ajuste de las tasas de interés y el deterioro de la infraestructura. Nuestro sector es un claro termómetro de la actividad económica y hay un dato que resume la situación: a septiembre, el consumo de gasoil acumula una contracción del 5% respecto del mismo período del año pasado”, describió Cristian Sanz, presidente de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC)
La cadena de precios sigue en ascenso, la actividad económica en descenso y el costo final lo pagan los consumidores. El aumento del impuesto al gasoil es parte de una política recesiva que, según el Gobierno, Nacional busca “ordenar la macroeconomía”, pero que en la práctica está profundizando la caída del empleo, la producción y el consumo. Campo, construcción y transporte, 3 grandes dependientes del gasoil, son los primeros en sentirlo.
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